Alternativa Latinoamericana
      
Alberta, August-agosto 2007
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ALTERNATIVA Latinoamericana
ANALISIS
L
os pecados sociales de
la Corrupción
Por Juan Almendáres
Barra de Abogados Hondureños
contra la Corrupción
Honorables miembros:
Reciban un saludo fraternal y
de congratulaciones a ustedes por
el noble gesto patriótico de
reconocer los méritos de algunos
miembros de la comunidad
hondureña, precisamente el 9 de
junio, fecha que corresponde al
nacimiento de la figura
representativa de la honradez en
Centroamérica; nuestro prócer:
José Trinidad Cabañas
Decía Gandhi que los siete
pecados sociales en el mundo son:
riqueza sin trabajo, placer sin
conciencia, conocimiento sin
carácter, negocios sin moral,
ciencia sin humanidad, religión sin
sacrificio y política sin principios.
Todos estos pecados están
estrechamente relacionados a la corrupción.
El primer pecado corresponde al
enriquecimiento ilícito, que ha sido una de las
conductas frecuentes que ha dominado
nuestros gobiernos ya sean producto de la
corrupción impuesta desde afuera por el Norte o
desde adentro por algunos sectores poderosos.
Las arcas y los recursos naturales del Estado
han servido para nutrir a los nuevos ricos y a las
multinacionales. Para crear un poder
"sostenible", los sectores poderosos se han
servido, de algunos miembros de la policía, el
ejército, seguridad privada y de los sicarios a
sueldo; para matar, reprimir, torturar, sembrar el
terror, sangrar a los pobres y silenciar la
conciencia social. Estas riquezas
históricamente mal habidas tienen la maldición
del dolor de los siglos.
El segundo pecado: El placer sin
conciencia constituye una deformación de la
conciencia social. Promover el consumo de
tabaco, alcohol y drogas, para enriquecerse a
expensas del daño no sólo a la juventud sino a
las futuras generaciones. En igual forma, es
inmoral el tráfico de niños y niñas; así como la
prostitución de menores, que se exportan como
carnes que serán devoradas en el mundo
occidental.
El soborno de las bananeras, de las
empresas mineras y transnacionales para que
se aprueben leyes convenientes a los intereses
de la lógica del capital foráneo, ha sido una
conducta inveterada en algunos de los
"representantes del pueblo". Como producto de
este proceder inmoral han resultado las
vergonzosas concesiones mineras que a esta
altura del siglo XXI deberían ser eliminadas
completamente; no obstante esta horrenda
política concesionaria, es promovida por
algunos miembros del Congreso de la
República.
Una de la formas de lograr acumular
capital ha sido, tradicionalmente, a través de
licitaciones que se amarran en forma
fraudulenta para favorecer a aquellos
delincuentes de cuello blanco y corbatas de
múltiples colores. Estas acciones fraudulentas
contribuyen a incrementar la pobreza.
El fenómeno de rellenar hoyos,
repavimentar calles o carreteras se constituye
como un fenómeno de reparación continua en
un tiempo infinito porque casi nunca se logra la
total restauración, por el contrario cada vez mas
se observan las reparaciones inadecuadas de la
mayoría de las carreteras, lo cual contribuye a
accidentes fatales. Como decía un campesino:
"en el día se rellenan los hoyos y al venir la
noche, con el cielo estrellado, los tractores los
excavan de nuevo".
El tercer pecado social es el conocimiento
sin carácter. Se refiere sobre todo aquel saber
académico que se vale de la posición
profesional como privilegio para cometer actos
de corrupción. El abogado que da un dictamen
falso y de esta manera se encarcela a un
inocente. Un médico que oculta la evidencia de
la tortura y de esa forma se exime de
responsabilidad a un general del ejército o a un
alto jefe policial. El ingeniero, que en igual
forma, no utiliza las recomendaciones técnicas
y sustrae parte de los fondos destinados a la
construcción de un puente y la obra construida
se torna vulnerable, y con el Huracán Mitch o las
tormentas tropicales el puente se derrumba.
El cuarto pecado es el negocio sin moral.
El ejemplo elocuente es la venta de la patria a
las multinacionales. Existen en la actualidad
más de 350 concesiones mineras que duran 10,
20, 40 o mas años con todos los privilegios, e
incluso con pago de impuestos simbólicos. Son
también lesivas a nuestra economía y dignidad
la aprobación de tratados comerciales
desiguales, las privatizaciones de la salud, la
educación, el bosque y las playas
El quinto pecado es la ciencia sin
humanidad. El desarrollo tecnológico y científico
deber estar siempre al servicio de la humanidad
y del planeta. Sin embargo la utilización masiva
de plaguicidas, la aplicación inmoral de los
transgénicos para producir hambre y
enfermedades en los campesinos o el empleo
de la ciencia en la guerra, en la industria minera
intensiva que contamina en forma acelerada
aguas, suelos, bosques, animales y el aire
atmosférico, son un atropello a la dignidad y la
vida humana y planetaria.
El sexto pecado es la religión sin sacrificio.
Toda ostentación de lujo o de poder en el seno
de una iglesia, no corresponde a la ética ni a la
misión de servicio, justicia social y humildad que
debe practicar la institución eclesiástica. Y así
mismo el silencio frente a la violación de los
derechos humanos, de las concesiones
mineras, de la destrucción ambiental refleja
que estas organizaciones valiosas en la
conciencia crítica de la sociedad también son
vulnerables a la corrupción
El séptimo pecado es el de la política sin
principios. La aspiración y el logro de los cargos
políticos en el Gobierno han sido considerados
como una inversión económica. Algunos
destinan parte de su capital en cada uno de los
partidos para después multiplicar la cuota que
dieron mediante actos de corrupción. Esa falta
de principios es lo que ha conducido al lechazo,
al futbolazo y desde luego a las concesiones
bochornosas mineras y bananeras que
debemos derogar.
Finalmente, agradezco este significativo
reconocimiento por parte de la Barra de
Abogados Hondureños contra la Corrupción el
cual dedico con mucho cariño a mis hijas e hijo:
Claudia, Jenny y Juan Carlos.
Juan Almendares, Tegucigalpa, 2007
La i
nversión masiva de grupos extranjeros
en la compra de tierras brasileñas tiene
preocupado al Instituto de Colonización y
Reforma Agraria (Incra).
Con el aumento de la confianza de los
inversores internacionales en el mercado interno
y con una legislación que permite la compra
ilimitada de tierras por empresas nacionales con
capital extranjero, el territorio brasileño viene
pasando para las manos de inversores de otros
países.
De acuerdo con el Instituto de Colonización
y Reforma Agraria, los intereses son
diversificados. Parte de ellos vislumbra grandes
oportunidades con proyectos de producción de
agrocombustible, se destaca en el área el
megainversor estadounidense George Soros.
Otra parte se dedica a la compra de áreas
de la selva amazónica, normalmente realizada
por empresas que contaminan en sus países de
origen y que, en contrapartida, estarían
preservando la mayor selva del mundo.
Aun existen especuladores cuyo intuito es
adquirir inmuebles rurales esperando su
valorización a medio y largo plazo. El presidente
del Instituto de Colonización y Reforma Agraria,
Rolf Hackbart, llama la atención sobre las
peligrosas consecuencias de estos procesos.
"La primera: tiende a aumentar el precio de
la tierra y dificulta la compra de la tierra por el
Instituto para hacer la reforma agraria. La
segunda: tiende a concentrar la propiedad de la
tierra, porque siempre son compras de grandes
áreas. La tercera: se inclina a no preservar el
medio ambiente porque la tendencia es el
monocultivo, y el monocultivo se ha mostrado un
gran incentivador de la destrucción del medio
ambiente."
De acuerdo con el presidente del Instituto
de Colonización y Reforma Agraria, la acción de
estas empresas ha elevado los precios de la
tierra y ya llama la atención en toda la región
centro oeste; en San Pablo, en la región sudeste
brasileña; en el oeste baiano y en el triángulo
minero. Hackbart afirma que el Instituto de
Colonización y Reforma Agraria presentará al
presidente Lula una propuesta de medida
provisoria que imponga límites por región a las
adquisiciones.
De San Pablo, Brasil, de la
Radioagencia NP, Silvia Adoue
Extranjeros
avanzan sobre
tierras
brasileñas
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