Alternativa Latinoamericana
      
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Alberta, August/agosto 2008
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ALTERNATIVA Latinoamericana
LITERATURA Y CULTURA
Nadie duda hoy que las bacterias y virus
europeos tuvieron un efecto ruinoso en las
Américas. Lo mismo que las enfermedades
africanas como la malaria y la fiebre amarilla
cuando estas llegaron. La pregunta es si
acaso hubieron infecciones igualmente
letales en las Américas, una especie de pago
recíproco a los conquistadores.
La sífilis es causada por el Treponema
Pallidum, una bacteria en espiral; los
investigadores de sífilis argumentan sobre si
las variadas formas de la enfermedad son
causadas por diferentes sub especies de
Treponema Pallidum, o, si el Treponema
Pallidum en vez de ser una especie es un
grupo de ligeramente diferente especies -
cada una responsable a su vez de los
síntomas ligeramente diferentes.
Por ejemplo, una forma de infección es
"bejel", que crea pequeñas vesículas y causa
heridas abiertas de larga duración alreadedor
de la boca, y afecta mayormente al Cercano
Oriente.
La otra es "yaws", que se encuentra en
lugares tropicales del mundo y que infesta
tajos, cortes y lastimaduras causando
heridas de larga duración. Ninguna de estas
dos formas se dispersa a los huesos o
nervios y raramente mata a sus víctimas.
Sífilis, la tercera forma, es otro asunto.
Trasmitida generalmente a través del
contacto sexual, causa sarpullidos genitales
y heridas abiertas ­esto, antes de
aparentemente desaparecer, lo que alivia a
quienes la padecen, pero, que silenciosa y
fatalmente luego infesta el corazón, los
huesos y el cerebro.
(Hay una cuarta forma de la enfermedad
que existe en Mesoamérica, que se llama
"pinta", y que es una infección ligera de la piel).
La primera epidemia europea
documentada de sífilis ocurrió a fines de 1494 o
a principios de 1495. El año anterior, Carlos VIII
de Francia encabeza 50 mil mercenarios
vagabundos de cada rincón de Europa para
atacar Nápoles, que él quería gobernar. Carlos
conquistó la ciudad sólo para enterarse -
después de ocuparla por algunos meses, que
varios estados italianos se estaban uniendo en
su contra con la ayuda de un contingente de
tropas españolas. Asustado, el rey se escapa
con sus hombres en la primavera de 1495. Su
salida de Nápoles fue marcada por el saqueo, el
pillaje, el crimen y por violaciones masivas. A lo
largo de este camino el Trepanoma Pallidum
entró en la sangre de los mercenarios de Carlos
VIII.
Se piensa que el Trepanoma Pallidum fue
probablemente traído por las tropas españolas,
y su transmisión fue ocurriendo por vía de las
mujeres violadas por ambos lados. Cualquiera
sea el caso, el ejercito de Carlos VIII se
desintegró al escapar y fue dejando grupos de
soldados infestados por el camino. Dificil es
imaginarse una forma más efectiva de
diseminar la sífilis sobre una area grande.
Dentro del año, las ciudades europeas prohibian
la entrada a todos los infestados con esta
enfermedad.
¿Acaso Colón trajo la enfermedad desde
las Américas como parece sugerir el tiempo de
aparición de la epidemia? Hay tres argumentos
principales en apoyo de esta teoría y tres en su
contra.
El primer argumento en favor es la simple
fecha en que surge esta enfermedad -los
documentos indican que la sífilis de entonces
era mucho más terrible que la de ahora.
Pústulas verdes del tamaño de una bellota
llenas de un liquido hediondo emergiendo en
cualquier parte del cuerpo de la víctima. Las
víctimas sufriendo mucho dolor, un observador
del siglo XVI nota que: "era como si estuvieran
asándose sobre el fuego". Luego, el número de
fatalidades fue alto.
Este tipo de características se ajusta a la
noción de que el Treponema Pallidum era nuevo
en Europa. La teoría ortodoxa darwiniana
La excepción de la sífilis
predice que con el pasar del tiempo los efectos
de la mayoría de las enfermedades contagiosas
se moderan -las variedades más letales matan a
sus huéspedes tan rápido que no pueden
transmitirse a otros huéspedes. Por lo que la
sífilis, entonces salvajemente virulenta y letal,
actuó como una enfermedad nueva.
Un segundo argumento es que los
europeos de ese tiempo mismo creían que la
enfermedad tenía "su origen y nacimiento desde
siempre en la isla que hoy se llama Hispaniola" -
como aseguró el prominente doctor español Ruy
Díaz de Isla en 1539. Díaz decía que él había
observado y tratado de curar sífilis en la
tripulación del primer viaje de Colón, incluyendo
parece ser al capitán de la Pinta. Aparentemente
el hombre recibió el parásito en la Hispaniola, lo
trajo a Europa, y murió unos meses después
pero no antes de trasmitirlo. El testimonio de
Díaz de Isla fue confirmado por el fraile
(favorable a los indígenas) Fray Bartolomé de las
Casas, quien estaba en Sevilla cuando retornó
Colón.
Por otra parte, la sífilis parece haber
existido en las Américas antes de 1492 -el tercer
argumento. En los años 1990 Bruce y Christine
Rothschild, investigadores del Centro Artrítico del
Noreste de Ohio, en Youngstown,
inspeccionaron 687 esqueletos indígenas
antiguos de Estados Unidos y de Ecuador
buscando señales de sífilis. Hasta un 40 por
ciento de los esqueletos de algunas áreas
mostraban su presencia. Para finalizar la cadena
de transmisión, descubrieron luego-trabajando
junto a investigadores de República Dominicana
y de Italia, que la sífilis era igualmente común en
Hispaniola cuando Colón llegó. Efectivamente, la
enfermedad parece tener dos mil años y haber
originado como una mutación de "yaws" en el
delta del Colorado.
Los tres argumentos en contra de esta
teoría son, primero que el Treponema Pallidum
podría haber existido en Europa antes de Colón.
Arqueólogos han encontrado algunos esqueletos
medievales, la mayoría de ellos británicos,
acarreando lo que parecen ser marcas de sífilis.
Aunque esqueletos con rasgos de sífilis existen
en América desde antes de 1492, la existencia
de ejemplares europeos debilita el caso de que
Colón trajera la sífilis desde América a Europa.
Algunos investigadores médicos proponen que la
sífilis ha existido siempre en el mundo, pero se
manifiesta de forma diferente en diferentes
lugares.
Segundo, la epidemia de 1495 puede no
haberse debido a la introducción de una
enfermedad nueva sino al reconocimiento de
una vieja, que hasta ese momento había sido
confundida con la enfermedad de Hansen -o
lepra. Descripciones de la sífilis durante y
luego de la epidemia de 1494-95 y de la
enfermedad de Hansen antes de esto son
sorprendentemente similares. Ambas eran
tratadas con mercurio. En 1490 el papa
abolió los leprosarios en Europa, por lo que
hordas de gente enferma de lepra volvió a
sus lugares de origen. ¿Puede que este
gesto humanitario haya desencadenado la
tormenta de sifilis? Algunos investigadores
piensan que probablemente fue asi.
El tercer contraargumento es
sicológico. En parte, puede que sea como
admitiera Alfred Crosby, quien le dio
inicialmente toda su atención al origen
americano de la sífilis porque "se sentía mal
sabiendo que siendo que tantas
enfermedades cruzaron el Atlántico hacia el
oeste ninguna lo hizo hacia el este". El pensó
que debía de haber alguna suerte de
"simetría geográfica epidemiológica". Otros
historiadores le siguieron. Más tarde Crosby
admite que examinar la evidencia en la
esperanza de un "balance" fue erróneo.
"Ellos querían viruela en Europa para
balancear por la viruela que trajeron a
México", me dijo Vine Deloria Jr. "Ellos
siempre están esperando encontrar que
existe, que es verdadera la venganza de
Montezuma."
Y sin embargo, incluso si la sífilis hubiera
originado en el Nuevo Mundo, la balanza no
estaría balanceada. La sífilis es fascinante,
"como todas las enfermedades venéreas",
según escribió Crosby en el 2003, "pero no fue
hacedora de la historia" en el sentido que lo fue
la viruela. El Treponema Pallidum, malo como
ha sido y como es, no ayudó a tirar imperios o
empujó a pueblos enteros a la extinción. "Hubo
muy poca simetría en el intercambio de
enfermedades entre el Viejo y el Nuevo
Mundo," dijo Crosby, "y hay pocos factores tan
influyentes en la historia del último milenio
como ese."
(Extracto de: 1491 New
Revelations of the Americas
Before Columbus, Charles Mann,
2005; Traducido por NF)
Lectores
De aquel hidalgo de cetrina y seca
tez y de heroico afán se conjetura´
que, en víspera perpetua de aventura,
no salió nunca de su biblioteca.
La crónica puntual que sus empeños
narra y sus tragicómicos desplantes
fue soñada por él, no por Cervantes,
y no es más que una crónica de sueños.
Tal es también mi suerte.
Sé que hay algo inmortal
y esencial que he sepultado
en esa biblioteca del pasado
en que leí la historia del hidalgo.
Las lentas hojas
vuelve un niño y grave sueña
con vagas cosas que no sabe.
JLB
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