Alternativa Latinoamericana
      
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Alberta, November-December 2007
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ALTERNATIVA Latinoamericana
La Ciudad del
Terror
Presentación: Norte Chico,
Legado Histórico...
HISTORIA
Paraguay en julio del 2005. Después de
que Washington amenazó con cortar
millones en ayuda a Paraguay si su
senado le negaba la entrada a los
militares, el legislative votó para dejar
entrar las tropas norteamericanas para
entrenar a los militares paraguayos.
Cuando las tropas americanas llegaros
al país, el financiamiento
contraterrorista de los Estados Unidos
a Paraguay fue doblado, y la represión
contra los agricultores rurales se
incrementó.
El retrato que de Paraguay hizo la
prensa mundial facilitó la repression de
los movimientos de protesta más
poderosos del país. Los pequeños
agricultores paraguayos están siendo
forzados de sus tierras-y en algunos
casos torturados y asesinados, para
darle entrada a la creciente industria
sojera (Upside Down World, julio 17 del
2006). Analistas en Paraguay creen
que el incremento de la violecia contra
los agricultures está unida a la
presencia de tropas militares
norteamericanas.
"Los militares de los Estados
Unidos recomiendan a la policia
paraguaya y a los militares como tratar
a los grupos de agricultores," Orlando
Castillo del Servicio Paz y Justicia, una
organización latinoamericana de
derechos humanos explicó:
Les enseñan teoría como también
tácticas a la policía paraguaya y a los
militares. Estas formas nuevas de
combate son usadas
internamente...Las tropas de los
Estados Unidos forman parte de un plan
de seguridad para reprimir los
movimientos sociales en Paraguay.
Mucha represión ha sucedido en
nombre de la seguridad y contra el
"terrorismo."
El historiador Luiz Moniz Bandeira
de la Universidad de Brasilia, le dijo al
Washington Times en octubre 25 del
2005, "No desecharía la hipótesis de
que agentes de los Estados Unidos
hayan sembrado estas historia sobre
terroristas árabes en la Triple Frontera
para provocar terrorismo y justificar su
presencia militar."
La embajada de los Estados
Unidos en Asunción niega que los
militares de los Estados Unidos tengan
nada que ver con el aumento de la
represión contra los agricultores. En
diciembre del 2006, el senado
paraguayo votó contra la renovación de
la legislación que les dio libertad a las
tropas norteamericanas entrar y operar
en el país.
Dejando Ciudad del Este, vimos
niños jugando beisbol en el parquet,
parejas caminando tomados de la
mano, gente pescando en el rio cercano
y brasileños de vacaciones en la zona
tomando fotos. Se veía como cualquier
otra ciudad latinoamericana en
domingo.
Dada la historia intervencionista
de los Estados Unidos en la region, no
tenemos razón para confiar en lo que se
dice en la mayoría de la prensa
extranjera sobre esta ciudad. Durante
los últimos cien años, los Estados
Unidos han acusados a los
latinoamericanos de no obedecer la ley
y de terrorismo. Es fácil hacer esas
acusaciones acerca de lugares donde
la mayoría de los norteamericanos
generalmente no van. Nuestro trabajo,
como lectores consecuentes, es exigir
que se muestre la evidencia de esto y
dudar de las exageraciones.
April Howard y
Benjamin Dangl
(www.fair.org)
(Traducción NF)
Paraguay:
Carlos Toro
Ponce, un amigo, me envió
hace un tiempo atrás su
publicación "Legado
Histórico y Cultural de las
etnias del Norte Chico."
Carlos, que vivió aqui en
Edmonton, retornó años
atras a su tierra y vive hoy en
Vicuña, Chile. Como el
historiador Fernando Graña
Pezoa, nos dice en su
presentación de Legado
Histórico, Carlos entrega una
creación científico-literario
con el objetivo de reflexionar
sobre nuestro pasado y
sobre nuestra valoración de
ese pasado. Es una
contribución de valor,
producida en un contexto
poco favorable a este tipo de
producciones. En Chile hoy
impera, como quizás nunca
antes, una ideología que
favorece el ahistoricismo y
que da poco espacio a un
foco nacional y menos aún a
focalizarse en lo aborigen.
El primer capitulo
describe los orígenes
históricos de los pueblos
aborignes del Norte Chico de
Chile, pueblos que cuando
tuvieron que enfrentar al
invasor español, nos explica
el autor, eran pueblos
diversos que integraban una
cultura, de todas formas
armoniosa, que incluía a
mapuches, quechuas,
changos y algunos otros
grupos autóctonos de
nombres para nosotros
desconocidos, que
denominamos juntos como
Diaguitas chilenos.
Diferentes cronistas
españoles usaron variados
criterios para describir el contexto
geográfico y la cultura de estos
pueblos, lo que dificulta la
interpretación hoy que podamos
hacer sobre estas culturas. El
autor entiende que durante el
proceso de sometimiento de
nuestros aborígenes, los españoles
asesinaban a sus jefes junto con
sus familias, en particular sufrieron
este destino los habitantes
indígenas del valle de Copiapó y del
Elqui. El resto de los aborígenes
sufrió la esclavitud, y su fuerza de
trabajo fue empleada en las faenas
mineras de la zona y luego en las
encomiendas en zonas agrícolas.
Naturalmente la población
aborigen así tratada comenzó a
disminuir, en gran parte por el
régimen duro de trabajo al que
estaban sometidos pero también
por no tener inmunidad frente a las
enfermedades que llegaron junto
con el invasor. Con el tiempo, y
para reemplazar la población
aborigen nativa del lugar que
disminuía, los españoles trajeron
mapuches del sur de lo que hoy es
Chile. Los traían caminando desde
distancias cercanas a los dos mil
kilómetros, en un estado de
sufrimiento que hoy
consideraríamos traumático.
Con los años la población
española se asentó, muchos de los
invasores trajeron desde España a
sus mujeres, siempre manteniendo
relaciones de concubinato con
mujeres aborígenes, dando así
nacimiento a la población mestiza
del lugar y la rica agricultura de los
valles de la zona. La población
mestiza mayoritaria en el país se
debe en gran parte a que el invasor
español mantuvo estas relaciones;
algunos de aquellos primeros
encomenderos ­como es el caso
de Francisco Aguirre, tuvieron
decenas de hijos con cientos de
mujeres aborígenes. Aguirre fue
uno de los mayores opresores de la
zona, un bandido de "solar
conocido".
Siguiendo a los invasores,
comienza luego a llegar las
congregaciones religiosas y para
1549 llegan los Mercedarios. En
1553 llegan los Franciscanos y
para 1557 llegan los Dominicos.
Más tarde aún, en 1593, llegan los
Jesuitas. Y, no es sino hasta finales
del siglo 16 que arriban los
Agustinos.
En el segundo capítulo de
su trabajo, Carlos nos habla sobre
las culturas precolombinas de la
zona, y en un cuadro interesante
nos presenta con una cronología
que cubre desde el paleonindio,
unos diez mil años antes de
nuestra era, hasta el 1400. Su foco
de discusión son el complejo
cultural El Molle, que cubrió desde
el año 300 antes de nuestra era
hasta la llegada de los españoles y
es el primer pueblo agro-alfarero de
la región, el complejo cultural Las
Animas, un período de transición
entre la cultura Molle y la Diaguita, y
la cultura Diaguita de la que
sabemos mucho mas.
Carlos nos presenta luego
con un capítulo en el que discute el
legado cultural de estos pueblos, tal
como la medicina natural, la
transhumancia estacional, la
mineria, la religiosidad popular y el
arte rupestre ­en especial los
petroglifos y las pictografías. Luego
en un apendice, encontramos
información sobre los sitios
arqueológicos investigados en el
valle del Elqui, incluyendo los de la
Bahía de Coquimbo. Muy
importante e interesante es
también su glosario de términos
aborígenes, que nos permite
identificar las muchas palabras de
origen aborígen que usamos
normalmente.
Es un trabajo didáctico que
encontraría con facilidad un lugar
en la educación del estudiante
chileno, ajeno hoy a la importancia
y el valor de saber sobre nuestro
pasado indígena y de valorarlo
como parte fundamental de
nuestras raíces culturales,
biológicas, históricas y raciales.
Por Mario R. Fernández
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