Alberta, November-December 2007
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ALTERNATIVA Latinoamericana
ANÁLISIS
"Las fuerzas económicas
manejando el balance de ahorro
global se han estado
desarrollando sobre el curso de
la década pasado, por lo que la
agudeza del presente declive, en
término de dólares cedidos a
largo plazo, y de sus gastos
asociados sugieren que algo más
está sucediendo." Alan
Greenspan, ex-Presidente
Federal, julio 20, 2005
"El agujero negro del sub-
prime está apareciendo más
profundo, más oscuro y más
preocupante que lo que ellos (los
bancos) pensaban. Ellos
manejaron....cerca del 40% de lo
que restaba del lado de los
prestamos, y hay señales de
descongelamiento por ese lado."
Tony James, presidente y Oficial
Ejecutivo Corporativo de
Blackstone Group LP
El sistema financiero global basado en el dólar
está en crisis y amenaza la prosperidad y estabilidad
de muchas economías. Los excesos financieros de
todo tipo han desarmado su legitimidad y su eficacia.
El dólar americano está perdiendo importancia como
la más importante reserva intrernacional mientras
muchos bancos están atrapados en el problema de
las crisis de crédito subprime.
El paisaje de fondo es la burbuja del mercado
de inmobiliario sin precedente que se dio en el
mercado de todo el mundo desde 1995 al 2005. En
los Estados Unidos, por ejemplo, los precios de las
casas, ocupadas por sus dueños, aumentaron
anualmente en un promedio de cerca del 9 %. El
valor de mercado de las reservas de casas en los
Estados Unidos aumentó desde poco menos de 8
millones de millones, en 1995, a más de 18 millones
de millones, en el 2005. Desde entonces está
decreciendo, confirmando la influencia de los ciclos
de Kuznet del mercado inmobiliario, que había ido de
cima en cima desde 1987 hasta el 2005.
Lo que hace este período especialmente
peligroso es que el promedio del ciclo Kondratieff de
inflación-desinflación-deflación también juega un
papel, y que había comenzado en 1949 luego de la
congelación de precios. La inflación mundial fue en
aumento por veinte años, hasta 1980, período
seguido por desinflación bajo la administración
económica de Volcker. La entrada de China en la
Organización Mundial de Comercio, diciembre 11 del
2001, con su abundancia de mano de obra y bajos
sueldos, lanzó fuerzas deflacionarias fuertes en el
mundo. Esto, a su vez, llevó a expectativas
inflacionarias mundiales más bajas, con lo que
empedró la via para que la administración económica
de Greenspan mantuviera intereses anormalmente
bajos.
Los persistentes intereses bajos y las
expectativas de bajo promedio inflacionario llevaron a
un aumento anormal de préstamos y a un vasto
aumento de la evaluación del mercado, no sólo en el
mercado inmobiliario sino también en el de bonos y
acciones. Los bancos y otras instituciones crediticias
aprovecharon la oportunidad para introducir
innovaciones financieras que financiaran el mercado
de préstamos de compra de propiedades, creciendo
aceleradamente. Estas innovaciones resultaron en el
fin de la conección tradicional entre deudor y
prestamista/acreedor, al tiempo que se reducía el
riesgo de prestar dinero -normalmente asociado con
préstamos de este tipo.
Por lo tanto, con la complicidad de las agencias
que establecen los precios y el Sistema de Reserva
Federal, los grandes bancos inventaron un nuevo
producto financiero bajo varios nombres, como
"Obligaciones de Bono Colaterizado" (Collaterized
Bond Obligations o CBOs), "Obligaciones de Debito
Colaterizado" (Collateralized Debt Obligations o
CDOs), y los también llamados "Vehículos de
Inversión Estructurados" ("Structured Investment
Vehicles" o SIVs), que se han caracterizado como
"papel comercial de corto plazo sin fondos". En el
caso del mercado de propiedades residenciales, por
ejemplo, los corredores de préstamos para casas y
los prestamistas a minoristas vendían sus préstamos
a los bancos -que a su vez los unían a préstamos
similares para venderlos en paquetes divididos en
diferentes clases de "Seguridades respaldadas por
préstamos para propiedad" (mortgage-backed
securities o RMBS), que envuelven diferentes niveles
de riesgo y ganancia, para luego venderlos a
inversores.
Efectivamente, estos nuevos instrumentos
financieros fueron el resultado final de un proceso de
"aseguramiento de bienes" donde grupos de
préstamos, no solamente préstamos de propiedad
sino también tarjetas de crédito, préstamos para
compra de autos, préstamos a estudiantes y otros, se
unían. Cada grupo acarreaba un riesgo diferente y una
ganacia diferente. Con la bendición de las agencias
apreciadoras, los bancos fueron incluso un paso más
allá, agrupando creditos de mayor riesgo en paquetes
más riesgosos, divididos para ser vendidos a
inversores que busquen aún mayores ganancias.
Vendiendo estos nuevos instrumentos de débito
a estos inversores arriesgados, que incluían entre
ellos los fondos de cobertura de alto riesgo (hedge
fund) y los fondos de pensiones, los bancos se fueron
premiando doblemente. Primero, al recibir importantes
entradas por manejo de deudas. Segundo, y mucho
más importante, al sacarse de encima todo riesgo
dejandolos caerles a los compradores de estas
seguridades que ni sospechaban el riesgo real, así en
caso de no pago de las deudas originales los bancos
quedarían completamente libres de responsabilidad.
Ellos, habiendo recibido ya su pago, quedaban
liberados del riesgo de no pago por fallo de las
deudas originales.
El papel residual de los bancos fue el de recoger
y repartir los intereses, mientras los prestamistas
(que los recibían de los deudores) lo hacían a su vez
también. Pero una vez que los pagos se detienen, las
pérdidas de capital incurridas, por la baja del valor de
los créditos que no cumplen, son acarreadas por los
inversores en CBO y CDO. Los bancos mismos no
sufren pérdidas y quedan libres de usar sus bases de
capital para meterse en más préstamos con
ganancias adicionales. De hecho, la última línea de
inversores se vuelve la verdadera prestamista para
créditos de compra de propiedades (sin ganar las
recompensas de tan arriesgados préstamos) y los
bancos podrían reusar su capital para piramidalizar
hacia arriba sus operaciones de préstamo. Han sido
estos los mejores tiempos para los bancos, que se
enriquecieron avidamente y sin control. Algunos de
ellos pagaron a
sus empleados
bonos de fin de
año de decenas
de billones de
dólares.
Asi, y es
aqui que los
federales y otras
agencias
reguladoras
fallaron, los
prestamistas para
compra de
propiedades se
hicieron cada vez
más y más
agresivos en sus
préstamos, con
completo
conocimiento de
que podrían
descargar los
riesgos más abajo
en otros. Esto
explica la
expansión del
mercado de
préstamos de
propiedades subprime, donde los préstamos eran
aprobados sin entrega inicial de dinero como pie de
compra, sin pago de intereses por tiempo y sin
preguntas sobre la capacidad de pago y el crédito del
deudor. No fueron estas prácticas crediticias
normales. Este tipo de esquemas Ponzi no podía
durar para siempre. Y cuando los precios de las
propiedades comenzaron a declinar, las bancarrotas
comenzaron a ir en aumento, haciendo temblar el
edificio de cartas financiero hasta sus mismos
cimientos. Los bancos se volvieron los dueños no
deseados de algunas de las propiedades impagas y a
muy bajo precio.
¿Por qué entonces tantos bancos están en
dificultades si el riesgo de prestar dinero fue
transferido a los incautos inversores? Esencialmente,
porque cuando terminó el boom de propiedades, el
inventorio de "seguridades respaldadas por bienes, o
asset-backed securities" que aún no se había vendido
era todavía alto. Cuando el flautista dejó de tocar y los
inversores dejaron de comprar los recien creados
nuevos riesgos de inversión, el valor cayó de la noche
a la mañana y los bancos quedaron con grandes
pérdidas todavía no reflejadas totalmente en sus hojas
de balance financiero. Es que los bancos no lograron
quitarse de encima todos los paquetes de préstamos
por venta de propiedades que tenían, estando
entonces forzados a aceptar responsabilidad por las
propiedades en defalco a precios muy rebajados. Con
poco o nada detrás de los colaterales de las deudas,
las pérdidas por mal crédito fueron inevitables.
Desde que nadie sabe por seguro el valor de
algo que no se tranza, llevará meses antes que los
bancos aclaren el total de pérdidas que han sufrido en
sus paquetes no vendidos de "seguridades
respaldadas por bienes". Es más que una crisis de
liquidez normal o un aprieto de crédito (que resulta
cuando los bancos usan a corto plazo e invierten en
bienes de largo plazo); es más que una crisis de
solvencia si la base de capital de los bancos es
tomada por el destape de gigantescas pérdidas
financieras incurridas cuando los bancos esten
forzados a vender sus bienes de propiedad en un
mercado deprimido.
Este es el descalabro financiero y bancario que
se está desarrollando bajo nuestros ojos y que
amenaza el sistema financiero americano y el
internacional. Hay cuatro tipos de perdedores.
Primero, los compradores de propiedad que
compraron a precios inflados y con poco dinero y que
enfrentan hoy la quiebra. Segundo, los inversores que
compraron papeles comerciales en connección con
préstamos para compra de propiedades, y que hoy no
tienen liquidez alguna. Tercero, quienes tienen
acciones de bancos que ganaban cuando el sistema
funcionaba suavemente y que hoy enfrentan una baja
en los valores de sus acciones. Y, finalmente,
cualquiera que pueda caer victima, directa o
indirectamente, del enlentecimiento económico que
se viene.
Rodrigue Tremblay
(www.globalresearch.ca;
Traducción NF)
Un sistema financiero bajo estrés...
"Si estos asuntos [beneficios prometidos en Seguridad Social, Medicos, Administracion de
Veteranos y otros] se cuentan, el total [de la deuda] en dólares se estima en unos $ 53 millones de
millones. Dicho de otra forma, la carga estimada de cada americano (nacido) es de cerca de $175,000; y
cada día la carga crece." David Walker, Controlador General de los Estados Unidos.