Alberta, November-December 2007
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ALTERNATIVA Latinoamericana
ANÁLISIS
En esta Navidad, como en otras antes, el regalo
número uno ha de ser ropa, de acuerdo a una
encuesta reciente del "Consumer Reports".
Aparentemente, los compradores no se han enterado
de otra encuesta que descubrió que la ropa fue el
"más decepcionante regalo" de la última Navidad.
Quieralo o no, en la ropa están las ofertas más
atractivas. La filosofía de la industria de la vestimenta
está hoy bien capturada por el eslogan de los Wal-
Mart: "Ahorre dinero. Viva mejor." Pero en los campos
y en las fábricas que alimentan los mercados de la
colossal industria de ropa norteamericana, las cosas
vivas incluso los humanos--no están mejor.
No hay armarios
suficientemente grandes
Los números sorprenden: vestimenta y
accesorios son el segundo más grande sector de
consumo, siguiendo a la comida. Gastamos $282,000
de millones de dólares en ropa anual, comparado con
$162,000 de millones en 1992, según el Censo de los
EEUU. La creciente marcha del gasto en ropa no
refleja el aumento en las cantidades actuales que se
fabrican y venden, porque el dinero significa más
cantidad de ropa con cada año que pasa.
En los EEUU los precios de la ropa han bajado
en un 25% entre 1992 y 2002, y como buenos
consumidores aumentamos el nivel de compras en un
75%. La población aumentó en un 13% esa década,
por lo que el promedio annual de compra aumentó de
unos 50 artículos nuevos de vestir por estación/año en
1992, a 75 o más artículos de vestir el 2002 -y
continúa aumentado. Para hacer espacio a la nuevas
compras, el americano promedio tira 68 libras de ropa
y otros textiles por año (Agencia de Protección del
Medio Ambiente).
La baja de precios se atribuye a la baja de
salarios, mayor mecanización y presión de Wal-Mart
de comprar "todo más barato". Pero lo más crucial ha
sido la invasión de importaciones baratas. EEUU es el
primero, entre los diez primeros, en importación de
ropa, importa más que las otras nueve naciones que
le siguen juntas. El Departamento de Agricultura de
los EEUU dice que el consumo por persona de fibras
textiles en el país ha doblado el consumo de España,
es cuatro veces el de China, y siete veces el de India.
Usted piensa que este aumento anual de las
ventas debería poner contenta a la industria, pero
camisas y calcetines baratos no dejan ganancias
satisfactorias como los tejidos elegantes y caros. La
industria que está lideando con un volumen cada vez
mayor de mercaderías baratas sólo se pone cada vez
más chillona para Navidad.
Y los guardarropas americanos continúan
creciendo. Hoy, luego de la cocina pequeña, el
espacio del guardarropa es uno de los problemas al
vender casas viejas. En los nuevos hogares, se estila
el guardarropa al que uno entra caminando -de entre 6
y 8 pies, el tamaño de un dormitorio extra 40 años
atrás. Los precios de la ropa que allí se guarda, sin
embargo, raramente refleja el costo creciente de
fabricación de textiles.
El Mercado annual mundial de tejidos orgánicos
aumentó en $338 millones entre 2001 y 2005. Pero
este crecimiento fracasó en desplazar al mercado
convencional y el aumento del consumo americano de
ropa convencional, entre 2003 y 2005, superó cuatro
años de crecimiento global de ropa orgánica ¡44
veces! El intervalo, en terminos de bulto material, es
incluso más grande que el intervalo en dólares.
Explotación desnuda de la
naturaleza
Si 10 millones de toneladas de cosas inútiles
ponen presión sobre el manejo de basura en los
EEUU, es la fabricación de ropa producción de
fibras, manufactura y teñido--lo que hace el daño
mayor. La producción de fibras sintéticas (nylon y
polyester) consume recursos no renovables (petróleo)
mientras emite gases invernadero y produce aguas
contaminadas y tóxicas (con solventes, metales
pesados, tintas y tratamientos). El nylon es dificil de
reciclar. Producir polyester reciclado es más fácil y
produce 15% de la contaminación que el polyester
virgen, pero el producto es de más baja calidad.
Las fibras de materias primas renovables son
tipicamente mejor para la Tierra que el polyester pero
hay sus problemas.El manejo de ovejas productoras
de lana causa erosión del suelo, contaminación del
agua y pérdida de diversidad. Y su procesamiento usa
grandes cantidades de químicos. La manufactura del
cuero usa químicos tóxicos, metales pesados y
compuestos orgánicos nocivos.
El Rey Algodón es otro ejemplo. Los EEUU
producen 8.5 miles de millones de libras de fibra de
algodón cada año, un tercio del algodón que necesita
la nación en contínua expansión de demanda de
textiles. El 25% del algodón mundial termina en forma
de hilo, tela, u otros en los EEUU o Canadá. El
algodón se cultiva en menos del 2% de la tierra
cultivable de los EEUU pero es responsable por una
de cada cuatro libras de pesticidas usados. En el sur
del globo se estima que la mitad de los pesticidas
que se usan van al cultivo de algodón.
El algodón geneticamente modificado produce
una toxina que mata gusanos y reduce el uso de
pesticidas pero, es una cura temporal -gusanos e
insectos se adaptan y resisten la toxina. En India, los
cultivos modificados perderían su protección en unos
tres o cuatro años si continúa creciendo su cultivo en
acres.
Casi 22,000 millones de libras de defoliadores
se aplican al algodón norteamericano màs por acre
que lo que se usa en el poroto de soja y tres veces lo
que se usa en el trigo. Para disminuir la erosion de
los suelos causada por el cultivo de algodón, se evita
arar, lo que requiere mayor uso de herbicidas. Se
usan químicos incluso después de una buena
cosecha. La fibra de algodón sufre un proceso
extenso antes de ser hilo: se la trata con hidróxido de
sodio cáustico para remover ceras, se la blanquéa
para facilitar el teñido, se le agregan compuestos
cancerígenos para evitar arrugas. Estos tratamientos
consumen agua: el blanqueado de tela para una
camisa genera 15 galones de agua contaminada.
En general, antes de enviarlo a fábricas o
talleres de trabajo clandestinos, el hilo o tela de
algodón se tiñe. La industria textil usa diez mil tintas
y pigmentos diferentes: es dificil estar al tanto de la
contaminación causada. El teñido causa más daño al
medio ambiente que ninguna otra etapa de la
manufactura. Los habitantes que viven cerca de
plantas de teñido en el sur de India, reportan que el
agua potable de las llaves es un día roja y otro verde.
La creciente demanda de ropa de algodón de
colores brillantes ha aumentado el uso de "tintas
reactivas" que las hacen màs resistentes a la
decoloración. Muchas de estas tintas son tóxicas y
pasan los filtros de las plantas de tratamiento de
agua. Las tintas azo se degradan en el ambiente con
dificultad, sus residuos pueden contener metales:
cobre, cobalto, cromo, niquel, zinc, plomo, antimonio,
plata, cadmio, mercurio. Se sabe poco del destino y
efectos de estos químicos "auxiliares" usados para
mejorar el efecto de las tintas.
Los proveedores principales --China, México,
India son responsables por el 42% de las
importaciones de ropa. Hoy, ropa y productos textiles
son la categoría número uno de las importaciones de
los EEUU desde India y número dos desde China. El
cambio de producción de ropa, desde Asia a
Latinoamérica, traslada el paquete químico también.
Diez plantas de teñido textiles en el sur de India
han reportado un volteo de desechos sobre la tierra,
de 7 millones de litros díarios este año. Una vez en el
suelo, las filtraciones han hecho que el agua local no
pueda ser usada en agricultura. El agua potable tiene
que ser traída de areas alejadas, no afectadas por las
plantas de teñido. El año 2004 los testeos reportaban
que las fábricas textiles y de teñido en Sanganer,
ciudad con 2 millones de habitantes, habían liberado
tanto desecho contaminante que el agua de su mayor
estero puede causar mutaciones genéticas.
Hay micro-ambientes en la industria de la ropa y
una revision de estudios a través del mundo (2003)
muestra que, comparada con la población no
expuesta, los trabajadores textiles y de teñido sufren
mas cáncer nasal, de garganta, de vejiga y
gastrointestinal. Algunos asociados con las telas
sintéticas y otros con el algodón.
Hsiou-Lien Chen y Leslie Davis Burns del
Departamento de Diseño y Medio Ambiente Humano
de la Universidad del Estado de Oregón publicaron el
año pasado un estudio comparando el impacto
medioambiental de las más importantes tipos de
fibras textiles y consideraron todas las fases:
recursos usdos, producción, teñido, impreso,
terminado, uso y mantenimiento, forma que de se
dispone de ellas. Su conclusión:
"Las fibras naturales están frecuentemente
asociadas con responsabilidad medioambiental pero,
el contenido de la fibra no es un indicador del costo
total medioambiental de producir productos
textiles...Debido al impacto multifacético sobre la
naturaleza, términos como "medioambientalmente
responsable" or "verde" son dificiles de aplicar; el uso
corriente de estos términos es engañoso...Nuestro
análisis indica que de una u otra forma, virtualmente
todos los productos textiles tienen un impacto
negativo sobre el medio ambiente."
Puesto de otra forma, hacer una camisa
cualquier tipo de camisa--no es tan benigno
ecológicamente como no hacerla.
El empresario no tiene ropa
El creciente consumo de algodón orgánico ha
sido visto como una panacea, pero sus beneficios
están unidos a la limitación de uso de químicos.
Alimentar nuestro apetito de algodón orgánico
requeriría arar más acres. Más de la mitad de la tierra
agricola irrigada en el mundo se planta de algodón,
termina con recursos de agua y puede arruinar los
suelos a traves de la salinización. Producir algodón
intensamente en las granjas orgánicas, es ya
responsable por gigantescas pérdidas de suelo por
erosión. Cada acre de algodón es un acre perdido
para el ecosistema natural -de pradera en Tejas o de
bosque en Centroamérica. Construir represas para
proyectos de irrigación destruye más ecosistemas.
Algunos sugieren, un poco en broma, que es
mejor para el medio ambiente transformar el petroleo
en polyester que quemarlo para cultivar, fertilizar,
regar y cosechar algodón, destruyendo suelo, agua y
biodiversidad en el proceso. Es que como no hay
límites en el consumo, producir más ropa orgánica no
va a reparar el daño. Las compañias más "verdes"
dependen para sobrevivir de clientes con armarios
llenos de ropa, que compran más y más ropa nueva.
Cualquiera sean las intenciones de las
compañías como Gaiam, Inc. que dicen "creemos
que toda la materia viva de la Tierra forma un sistema
interconnectado que puede ser visto como una sola
unidad"--o American Apparel, Inc., con su reputación
de evitar talleres explotativos, el resultado práctico de
sus esfuerzos se suma al material que llena los
armarios colectivos del país, no lo reemplaza.
Los almacenes de reciclado son menos
derrochadores, pero son un pequeño porcentaje del
total de ventas. Goodwill contó $1.800 millones en
ventas el 2006 1% del mercado. Salvation Army
maneja 1 o 2%. La mayor parte de la ropa donada se
envia a los países pobres, y hay evidencia que la ropa
donada desde occidente, limita la abilidad de las
naciones africanas de vestir a su población
independientemente de la caridad o agentes de ropa.
La única forma de disminuir el impacto ecológico
de los productos textiles es bajar el consumo donde
es más alto. Pero eso limitaría las ganancias de Wal-
Mart y de Gaiam, y las donaciones a los almacenes
de reciclado terminaría.
Licencia para comprar
La economìa hoy está estructurada para el
constante cambio. Si cada americano dejara de
comprar y se quedara con la ropa que necesita, no un
lujo sino digamos una maleta por persona, la
economía de venta colapsaría.
La industria tiene sus
propias ideas acerca de como evitar que esto suceda.
Y todo es possible gracias a la mercadería
tremendamente barata. Juliet Schor, del Boston
College, autor de varios libros sobre consumismo, ha
escrito:
Es ahora possible comprar ropa, antes un
producto valioso, por libra, por precios comparables
al arroz y los porotos. Es una situación histórica sin
precedentes. Los bajos precios de la ropa han
contribuído a lo que podríamos llamar "excesiva
acumulación" de vestimenta por parte de los
consumidores americanos y hay un movimiento hacia
la "vestimenta desechable". La excesiva acumulación
se caracteriza por alta velocidad de desecho, bajo
tiempo de uso, cambios rápidos de moda y falla en
usar el producto en su ciclo de duración. La excesiva
acumulación fue acelerada por el crecimiento
económico de los 90 y la baja de precios...
La ropa barata pareciera favorece a los
trabajadores americanos porque, en las palabras del
CEO de Wal-Mart, Lee Scott, "Nuestros clientes
simplemente no tienen el dinero para comprar
necesidades básicas." Schor alega que "favorecer un
régimen ecológicamente insostenible, pero con bajos
precios para mantener el poder de compra de los
pobres, resuelve un problema para un sector de la
población mientras crea otro para el planeta entero."
En el caso de la ropa, el mercadeo puede
socavar la educación. Un estudio universitario
encontró que la gente con algún conocimiento de los
costos ecológicos no por eso practica consumo mas
ecologicamente responsable que quienes no tienen
idea del problema.
Las ropas compradas y olvidadas se acumulan y
nadie se siente feliz: no quienes compran porque
viene Navidad, no quienes reciben los regalos, no
quienes consultan sobre "imagen", no los trabajadores
textiles y de la industria de la ropa, no quienes
plantan algodón en Asia y Africa, y menos que nadie
la Madre Naturaleza. Teniendo en cuenta esto, la
estrategia de "Ahorre dinero. Viva mejor" está
comenzando a verse desgastada.
Stan Cox (www.alternet.org;
Traducción NF)
Vestidos en Exceso
El costo de nuestra addicción a la ropa