Alberta, July-julio 2006
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ALTERNATIVA Latinoamericana
ACTUALIDAD
De ayer a hoy, la vida conciente
En la edad media sólo la élite sabía leer y
escribir y era consciente de su lugar en la sociedad.
Su educación, basada en los clásicos griegos y
latinos, es parte integrante del sistema educacional
de occidente en tiempos modernos. El modelo
aristocrático se desarrolló parcialmente en el mundo
griego y la civilización helénica pero se sintetizó
gracias al imperio romano.
Los romanos, que se iniciaron como un grupo
de guerreros unidos por su deseo de conquista y
explotación, se establecieron y desarrollaron un
sistema político de dominación que les permitió vivir
una vida menos brutal. El estilo de vida de la élite
romana sería el que inspiraría a la clase dominante
europea y con variantes continúa en nuestros días.
Norman Cantor, especialista en la edad media,
identificó un número de valores y principios romanos
que aplicaron entonces y cuya influencia nos llega
hasta hoy. Se trata del honor de la familia, la
devoción al estado (Roma), el valor del esplendor
privado y un sistema educacional que, aunque dañino
a los jóvenes, hemos fundamentalmente heredado.
En la aristocracia romana, el honor familiar se
traducía en un empeño por mejorar la situación social
y económica de los "nuestros", la familia propia, en
desmedro de las demás familias, lo que favorecía una
marcada competividad entre ellas por ubicarse mejor.
La devoción hacia el estado romano, se traduce
también en el mal de otros pueblos. El esplendor
privado, se externaliza en grandes, lujosas
mansiones, ropas finas, y fórmulas de conducta
limitadas a las " buenas maneras", todo lo que en la
práctica es superficial y favorece poco la ética.
Roma identificó la importancia de "entrenar" a la
próxima generación, preparándola para tomar las
riendas del imperio. El proceso educacional era
agresivo y favorecía el uso de la fuerza. La educación
daba prioridad al lenguaje y la gramática elementos
fundamentales en un sistema diseñado para dominar
a otros, pero que ignoraba al arte y a la ciencia, poco
útiles al fin de dominar.
Los niños romanos, como los nuestros hasta la
última guerra mundial, sufrieron un sistema
educacional sádico, abusivo, violento y
particularmente hostíl con las mujeres. Cantor
argumenta que este sistema educacional no podía
sino producir sado-masochistas, pero la razón
fundamental de su existencia era la obvia necesidad
de la élite romana de preparar hijos que aceptaran el
poder y sus exigencias, les gustase o no, y aún
cuando no estuviesen de acuerdo con los valores
dominantes del imperio. Más tarde la educación
queda en manos de la iglesia medieval y continúa
maltratando a los niños.
Por encima de todo, dominaba en Roma una
tradición legal que incluso hoy pesa desde Moscú a
París. La ley romana, básicamente aristocrática,
militarista y focalizada en los intereses de la clase
dominante, era fundamental pues a la élite a
establecer su control. Para ello la ley prioriza la
división de la propiedad familiar, define el poder del
estado, los privilegios de clase y la fuerza militar. La
ley romana, considerada "ley natural" y asumiéndose
que operaba de acuerdo a principios racionales tal
como según los romanos operaba el mundo, era
incuestionable. Con la sola excepción de Inglaterra y
de sus colonias, el mundo occidental entero tiene
raíces legales en la ley romana.
La tortura, hoy tan en el tapete en occidente,
era aceptable en Roma, eufemísticamente se la
llamaba "hacer o plantear la pregunta." La legalidad
de la tortura está siendo discutida en los Estados
Unidos hoy. El pasado 13 de junio 27 líderes
religiosos norteamericanos, incluyendo al pastor Rick
Warren y al Cardenal Theodore McCarrick de
Washington, firmaron una petición para que se
decrete definitivamente la abolición de la tortura en
Estados Unidos. Esto es algo que el gobierno de
Bush se niega a hacer, pues justifica el tratamiento
cruel, inhumano o degradante a detenidos como una
herramienta contra el terrorismo. Richard Cheney,
vice-presidente de los Estados Unidos, amenaza al
Congreso con que el presidente Bush vetaría el
presupuesto de aprobarse la legislación contra la
tortura que se discute en el Congreso.
Como decía, en aquellos tiempos sólo la élite
era letrada. En nuestros días leer no es un privilegio,
aunque en parte lo sea porque no se favorece ni la
historia ni la filosofía en la educación general. Niños y
jóvenes tiene poco acceso a ellas, se favorece el
ahistoricismo. Pocos adultos entienden el contexto
histórico de sus vidas y tienen por ello limitada
capacidad de pensamiento crítico.
Esta falta de preparación en historia y filosofía
esta última, el estudio crítico de las creencias
fundamentales y de lo que éstas asumen, limita a las
personas en su entendimiento y en posicionarse
críticamente en el mundo. Se favorece una educación
tecnócrata, dividida en especialidades que existen
como cajas independientes del conocimiento. Una
educación que, ni generalista ni integradora, falla en
prepararnos para lo fundamental: entender, cuestionar
y transformar el mundo al transformarnos.
El ahistoricismo en la educación se ha
expandido al diario vivir, limitando la capacidad
humana de entender la vida diaria pues no se
evidencian las connecciones históricas ni los
procesos. Al no hablar de filosofía, no hablamos de
sistemas de pensamiento, grupos de ideas con algún
principio integrador, ni de su rol en darle forma y
contenido al mundo en el que hoy vivimos.
Fue Platón, a través de Sócrates, quien primero
planteó la importancia de vivir una vida examinada; él
favoreció una filosofía de vida donde una educación
progresista dominara que se focalizara en aumentar el
entendimiento. Platón describía el entender como "el
vuelo del alma," o la "iluminación". Mientras Platón
favorecía reflexionar, Aristóteles, su contemporáneo,
priorizaba el coleccionar información y categorizarla
hasta que de ella emergieran padrones que ayudaran
a entenderla. Aristóteles asumía una mente humana
activa, interactuando de contínuo con el medio y
afectada por él. Pero, mientras la perspectiva de
Platón reina en occidente hasta el 1100, la de
Aristóteles, su actitud científica, estuvo oculta.
Otra influencia que nos llega de la antiguedad, y
nos guía inadvertidamente en la vida diaria, es el
estoicismo. Los seguidores de Zenón de Atenas
convencidos de que no podrían controlar el mundo
externo, se fortalecen en lo personal y se tornan al
mundo interno y a la vida privada.
Norman Cantor argumenta también que la Biblia
Hebrea (antiguo testamento) ha sido una influencia
fundamental. Alli encontramos, dice, las raíces de
nuestra creencia en un Dios inmaterial, omnipotente,
histórico, universal; las nociones de progreso que son
parte del espíritu reformador de occidente; y, la
definición de nuestro rol de testigos y agentes de la
divina providencia. En la Biblia Hebrea encontramos
tanto la idea de un convivio con Dios como el
autoritarismo que heredamos de ella a través de
Roma y los elementos antiautoritarios que nos vienen
de los textos de los Profetas.
Las raíces filosóficas de la Edad Media son
todos estos elementos desde la valoración de la vida
interior hasta nociones en favor y en contra de lo
establecido. En la Edad Media, que se extiende por
más de once siglos, desde el año 300 hasta el 1500
DC, se desarrolla tempranamente el Cristianismo.
La filosofía medieval misma se centra en Dios, y
subordina la problemática de los seres humanos, de
la sociedad y de la interpretación del mundo a Dios.
Su mejor representante es San Agustín, "La Ciudad
de Dios," que separa razón y fé, privilegiando a esta
última y nos alecciona: "Cree para comprender."
Para 1478 nace Tomás Moro, allí en el límite
entre Edad Media y Moderna; Moro es el autor de
"Utopía", famosa obra humanista que él escribe en
1516, unos 24 años después de que Europa se
encontrara a América en el camino a las Indias. Es el
principio de otra era y requiere, o facilita, otra visión
del mundo, otra filosofía.
Con el comienzo del humanismo y de la filosofía
renancentista, vinculada a la revolución copernicana
que desplaza a la Tierra del centro del universo, nace
la Nueva Ciencia. La filosofía sale definitivamente de
los monasterios y vuelve a la ciudad. Este retorno es
una conquista importante vinculada al florecer de las
artes y ciencias, no ya a expresiones de misticismo
interior. El hombre se hace libre de elegir su conducta
y destino, se exalta la libertad individual. Nace la
filosofía política con Nicolás Maquiavelo y "El
Principe"; el realismo político de Maquiavelo favorece
la república como forma de gobierno.
La filosofía moderna, siglo 17 y 18, tiene su
mayor exponente en el francés René Descarte (1596-
1650), creador del racionalismo, quien afirma el valor
de la razón diciendo: "Pienso, luego existo". John
Locke, también de la época moderna, es un defensor
del empiricismo y favorece los ideales políticos de la
floreciente burguesía. Inmanuel Kant, creador de la
filosofía crítica, trata de superar las limitaciones del
empiricismo, y su filosofía será la base del idealismo
alemán de Hegel.
El idealismo de Hegel, el último filósofo
moderno, domina Europa; con él entramos a la Epoca
Contemporánea. Es en relación al idealismo alemán
que emergen las tres corrientes fundamentales de la
filosofía contemporánea: el existencialismo de
Kierkegaard, el materialismo histórico-dialéctico de
Marx, el vitalismo de Nietzsche.
Kierkegaard resalta el papel crucial de la
existencia, la libertad y la elección individual, tanto
como el del temor y la angustia que él vincula a la
relación del hombre con Dios. Este foco en la
existencia ha de continuar hasta llegar a su
exponente mayor , Sartre, que siendo existencialista
es, sin embargo, ateo.
La obra de Marx, con marcada influencia política
y social en el siglo 19 y 20, toma elementos de Hegel
y entiende la realidad como dialéctica e histórica -el
resultado de elementos contradictorios que conducen
a mayores grados de desarrollo y complejidad, un
proceso. Para Marx la realidad material de la vida de
los seres humanos es responsable de las ideas que
estos exponen. El ser determina el pensar y regula la
realidad. Marx dice: "La conciencia se produce".
El agente productor de la conciencia es la
actividad material humana. Marx se focaliza en la
actividad productiva de los seres humano y plantéa
que estamos condicionados históricamente por las
relaciones sociales en que intervenimos con otros y
con la naturaleza. Para Marx el idealismo es un
instrumento ideológico de la burguesía y justifica las
formas de explotación dominante. Marx transforma el
concepto de alienación de Feuerbach vinculándolo al
trabajo; el trabajo aliena al asalariado pero, más
importante aún, el trabajo genera plusvalía y esta
genera y hace crecer el capital.
Sus principales elementos, el materialismo
histórico y dialéctico; su foco en la praxis, el trabajo y
el capital; el concepto de la lucha de clases y la
eliminación de desigualdades, se generan en relación
crítica con la filosofía alemana, el socialismo utópico
francés, y la economía política inglesa.
Nietzsche como Marx se aleja de la
identificación del sujeto con la conciencia. Si para
Marx la conciencia se produce, para Nietzsche
emerge de la vida misma. Lo vital es el único eje
interpretativo, la voluntad es la esencia de la realidad:
"Ser es querer Ser". La verdad para Nietzsche es
resultado de la intuición y se expresa mejor a través
del lenguaje metafórico, más rico y multifacético.
Nietzsche nos planteó el mundo después de Dios, el
mundo sin dios, donde el hombre es dios. Explica el
proceso por el cual el hombre deja de ser rebaño y se
transforma en león, para luego de probarse auto-
suficiente emerger nuevamente libre, ahora con la
libertad de un niño.
Como Platón y Aristóteles presentaron dos
perspectivas del mundo y del papel de los seres
humanos en él, tenemos en tiempos contemporáneos
diferentes visiones y entendimientos. Desde Adorno y
Athusser hasta Habermas y Foucault. El medioevo
trajo un énfasis en la fe. El modernismo contribuye su
fé en la razón y el racionalismo. Somos herederos del
existencialismo, y de su angustia que puede llevarnos
a la nausea. Con Marx descubrimos el papel
fundamental de la vida material en nosotros, nuestras
ideas, identificamos contradicciones, procesos,
alienación, opresión y explotación en esa vida
material. De la conciencia como producto de nuestra
vida material al voluntarismo de Nietzche. Desde una
interpretación ideal del mundo a una con base en la
vida material que vivimos, nos posicionamos con
mayor o menor pasión en cuanto a como entendemos
la vida. Lo que importa no es quizás la particular
posición que tomemos en cuanto a filosofía, sino más
bien ser concientes de esto. Sólo concientes
podremos examinarnos y examinar nuestras
pósiciones con honestidad. Completando el circulo y
dando el valor que merece a vivir una vida examinada.
Por Nora Fernández