Alberta, July-julio 2006
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ALTERNATIVA Latinoamericana
ECOLOGIA
La minería de metales a cielo abierto es
una explotación no sustentable que beneficia
exclusivamente a las compañías
transnacionales que la ejecutan. Los gobiernos
de los países del Tercer Mundo, como
Guatemala, se pliegan a ellas y, a través de
mecanismos irregulares, les otorgan todos los
beneficios, dañando a la población y violando
sus propias leyes.
Uno de los temas abordados en las
reuniones en abril de 2006 del Banco Mundial
ha sido la minería de metales. En
Latinoamérica, y en el Tercer Mundo en
general, la minería cobró un nuevo auge en la
década de los 90, por la disminución de la
producción en Canadá y EEUU, el alza de
precios del oro y otros metales, la búsqueda de
alternativas de bajo costo, la existencia de
leyes que favorecían a las compañías
transnacionales, la debilidad en la protección
ambiental y laboral, y la desinformación y
limitada organización de la población que sería
directamente afectada. Además de estas razones, en
Guatemala la población que vive en áreas rurales es
maya, población discriminada, que padece la
ideología racista del Estado y la desprotección por
parte de las leyes.
En 1997 durante el gobierno de Álvaro Arzu, se
aprobó la nueva Ley de Minería, vigente actualmente,
que limita los beneficios para el país y favorece a las
compañías. Es indispensable señalar que esta ley es
inconstitucional porque viola artículos de la
Constitución Política de la República de Guatemala y
del Convenio 169 de la Organización Internacional del
Trabajo, ratificado por Guatemala en 1996.
La explotación minera no responde a nuestros
intereses como país, sino a los de los países
desarrollados que necesitan los metales para su
industria y sus mercados, y tienen limitaciones para
conseguirlos en su propio territorio. Limitaciones
porque el costo de la mano de obra en sus países es
muy alto, las organizaciones ecologistas son fuertes
y la legislación, severa. Por su parte, en Guatemala
el 99 por ciento de las regalías pertenece a la
compañía extractora. Otra ventaja es que las
compañías explotadoras hacen el Estudio de Impacto
Ambiental a su conveniencia, presentando una
imagen falsa del daño que provocan, y declaran sus
ganancias sin supervisión alguna.
La minería, explotación no
sustentable
La minería de metales a cielo abierto es una
actividad industrial de alto impacto ambiental, social
y cultural. Para obtener los minerales es
indispensable deforestar y remover la capa superficial
de la tierra, que da vida a la flora y la fauna. A través
de esta destrucción se llega a extensos yacimientos
de minerales contenidos en rocas, las cuales hay que
pulverizar, aplicarles cianuro, agua y zinc para
precipitar el oro y la plata. Lo anterior requiere de
equipos que las compañías importan sin pagar
impuestos. La explotación minera modifica
severamente la morfología del terreno, apila grandes
cantidades de material estéril, contamina la capa
friática, destruye bosques, áreas cultivadas,
viviendas, etc. Puede alterar el curso de los ríos,
destruir la pesca y crear lagunas o pantanos con
aguas tóxicas. El aire lo contaminan el polvo, los
combustibles tóxicos y vapores de gases de cianuro,
mercurio o dióxido de azufre. El ruido producido por
las explosiones, trituración, generación de energía y
transporte es otro proceso de contaminación. En la
explotación se utilizan enormes cantidades de agua,
el equivalente al consumo de agua de 30.000 familias.
Agua que no tienen costo económico para las
compañías, aunque provoca el desecamiento de la
zona circundante.
Sobre el Banco Mundial
El Banco Mundial (BM) se presenta como una
de las principales fuentes de asistencia para el
desarrollo del mundo. Según dice, su meta principal
es ayudar a las personas y países más pobres.
Utiliza sus recursos financieros, su personal y amplia
base de conocimientos para ayudar a los países en
desarrollo en el camino hacia un crecimiento estable,
sostenible y equitativo.
Las decisiones en el BM se toman por votación
y tiene más votos quien tiene más capital: Estados
Unidos. O sea, sus intereses son los que determinan
las decisiones. Las políticas del BM no contemplan
los derechos humanos y el BM continúa afirmando
que su convenio constitutivo le impide abordar este
tema. En más de un tercio de sus proyectos, que
producen impactos sobre pueblos indígenas, no han
aplicado la política de salvaguarda, que implica el
respaldo de la población al proyecto y la inversión.
Actualmente, el capitalismo está en crisis por la
sobre liquidez de capital y la presión por conceder
préstamos e invertir. El exceso de liquidez ha
provocado que el valor del papel moneda-dinero baje,
mientras que el del oro ha subido. El BM responde a
los intereses de los gobiernos-financieros y es
presionado para abrir oportunidades de financiamiento
para ese sector. La inversión en la explotación de oro
es muy importante, ya que cumple una doble función:
invertir en una utilidad de valor ascendente y abrir un
canal de inversión para aliviar el exceso de liquidez.
Esta inversión no sólo beneficia al BM, sino
también a Glamis Gold Co (compañía canadiense
minera que opera en Guatemala) porque brinda su
respaldo político a la inversión. Glamis Gold Co. no
necesita el préstamo, lo busca para tener un respaldo
político internacional y presentar una imagen de
desarrollo sostenible. Con esta inversión el BM ignora
su compromiso con el desarrollo sustentable y se
expresa como aliado de las transnacionales. Debería
adoptar un enfoque de desarrollo basado en los
derechos de los pueblos indígenas a la propiedad y el
control de sus tierras, territorios y recursos naturales,
proscribir la reubicación forzada de los pueblos
indígenas y sostener el principio de que los proyectos
de desarrollo sólo deben implementarse en áreas de
propiedad o uso de estos pueblos con sujeción a su
consentimiento informado y otorgado libremente.
La voz de la población afectada
En el proyecto minero Marlin de Glamis Gold
Co., que se ejecuta en el departamento de San
Marcos, afectando los municipios de San Miguel
Ixtahuacán y Sipacapa, el BM ha concedido un
préstamo de 45 millones de dólares argumentando
que es un aporte al "desarrollo nacional".
Si fuera verdad, se habría analizado el potencial
del oro para servir como fuente de recursos para
financiar un plan regional de desarrollo sostenible
culturalmente y ambientalmente apropiado. Se
hubiera hecho un balance de costos y beneficios
sociales, ambientales y económicos, para decidir
dónde y hasta dónde explotar el recurso, y se hubiera
desarrollado un plan para invertir las ganancias amplia
y coordinadamente. La inversión actual sólo consolida
el modelo económico existente: explotador, opresor,
discriminador, insustentable e inequitativo.
El movimiento social que se opone a la minería,
rechaza la naturaleza impositiva de las inversiones,
ya que no se consultó a las poblaciones de la zona
tal y como lo establece la legislación internacional, en
el Convenio 169 que indica que los gobiernos deben
"consultar a los pueblos interesados, mediante
procedimientos apropiados y en particular a través de
sus instituciones representativas, cada vez que se
prevean medidas legislativas o administrativas
susceptibles de afectarles directamente."
Guatemala no cuenta con mecanismos para
aplicar el Convenio 169 y la Ley de Minería no sólo
obvia esta normativa internacional, sino que tampoco
tiene coherencia con otras leyes relacionadas con el
poder local, como el Código Municipal y la Ley de
Consejos de Desarrollo Urbano y Rural.
En Sololá, por ejemplo, los Consejos de
Desarrollo Comunitario manifestaron su oposición a
los proyectos mineros. En 2005, en Sipacapa se
realizó una consulta en la que participaron 2.486
personas de las cuales el 98 por ciento expresaron su
rechazo a la minería de metales en su territorio.
También se han realizado consultas en los
municipios de Santa Eulalia, Totonicapán,
Comitancillo, Santa María Chjiquimula, Santa
María Visitación, ignoradas por el presidente
Berger, el Congreso de la República y la Corte
de Constitucionalidad.
Mayas y resistencia
Principales de San Juan Sacatepéquez
expresan: "La resistencia la entendemos como
mantener nuestra forma de ser y de vivir con
ideas, propuestas, diálogo y dignidad. Es
respetar a la Madre Tierra y que su fuerza nos
diga qué hacer. Nuestra resistencia es
escuchar y hacer como nos enseñaron
nuestras abuelas y abuelos de muy lejos, de
todos los tiempos. Nunca nosotros podemos
enfrentarnos con armas, porque el arma lo que
lleva es a matar, a convertir a la persona en un
ser más débil y despreciable. Los pueblos
indígenas resistimos calladamente, sin mostrar
enojo, sabiendo que estamos en lo digno y
justo. Estos valores nos han permitido
sobrevivir y resistir durante siglos, y saber que
tenemos capacidad para defendernos y aportar".
En cada comunidad maya, los Principales
preservan y orientan de acuerdo con estos valores,
porque tienen relación directa con la libertad y la
dignidad de las personas. Resistencia y territorialidad
son dos conceptos, actitudes y prácticas
tradicionales de la población maya. La resistencia
permite de manera pacífica y activa enfrentar la
agresión, promueve la unidad y la acción de la
comunidad con un objetivo de bien común, estimula la
organización y movilización sustentadas con los
valores propios y la identidad cultural.
Un Principal en Sipacapa explicó: "El oro es
más útil y valioso aquí donde está en nuestras
montañas. El oro es como los brazos de la montaña,
la sostiene, le da forma, le da su energía y su
equilibrio para que haya vida. Si se saca de aquí,
destruyen la montaña y aunque después junten la
tierra, no será lo mismo. Además el oro se lo llevarán
de Guatemala. Por eso el oro es más valioso aquí".
Tuve oportunidad de platicar con un geólogo y le
comenté la imagen que me dio el Principal de
Sipacapa. El geólogo me dijo: "Tiene mucha razón. El
oro es parte de la estructura de la montaña y la
estructura es indispensable para que la vida se dé.
Decir que no es así sería como juntar todos los
escombros de las Torres Gemelas de Nueva York y
decir, nada material se perdió, aquí está todo lo que
formaba las Torres, aquí están las Torres. Sabemos
que eso es un absurdo, porque se destruyó la
estructura de las Torres y sin ella, las Torres nada
son. Lo mismo sucede con las montañas y la vida".
Rechazo internacional
Ante la contaminación que conlleva la utilización
de cianuro, (a utilizarse en el proyecto Marlin)
internacionalmente ha habido acuerdos y
prohibiciones de esta actividad. Por ejemplo:
En 2005, cinco años después de la firma de la
Declaración de Berlín contra la minería que utiliza
cianuro, 22 organizaciones de la sociedad civil
internacional llaman a los gobiernos y compañías
mineras para que respeten los derechos humanos y
suspendan su violación con las irresponsables
prácticas mineras y la destrucción del ambiente.
Costa Rica anuló la concesión a Industrias
Infinito, S.A., subsidiaria de la canadiense Vannessa
Ventures, que pretendía extraer 656.000 onzas de oro
en 10 años.
En Argentina, durante el referendo de marzo
2003, el 81 por ciento de los votantes del pueblo de
Esquel, se opusieron a la MCA de la Meridian Gold,
compañía canadiense.
En noviembre de 1998 la población del Estado
de Montana de Estados Unidos rechazó la MCA y a
partir de 1999 quedó prohibida.
A nivel internacional existen leyes que
promueven el respeto de los derechos de los pueblos
y prohíben las prácticas mineras que atentan contra la
población y contra sus territorios. A los pueblos
afectados por la minería de metales nos corresponde
organizarnos, resistir a nivel nacional y defender
nuestra territorialidad. Así mismo, debemos
coordinarnos y movilizarnos internacionalmente para
impedir que quienes dominan el capital continúen
aniquilando a nuestra Madre Tierra y amenazando la
vida de quienes no han nacido y tienen el derecho de
vivir dignamente.
Leonor Hurtado
(Extracto, Revista Pueblos)
Guatemala, presente y futuro
Explotación minera: Una herida en la tierra y en la sociedad
Mina Merlin, Glamis Gold Ltd.