Alberta, July-julio 2006
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ALTERNATIVA Latinoamericana
De Mujer...
DE MUJER...
Vivimos una época en que no hay muchas
cosas claras, en que dificilmente podríamos
prefigurar el devenir de nuestra cultura. El
sentimiento que nos envuelve de manera creo
generalizada es que estamos prisioneros de la
lógica de la paradoja, donde toda propuesta (o
casi toda) no es al final de cuentas más que eso,
una paradoja. Paradojas que se muestran en todo
su esplendor, de igual manera, en los grandes
líneas paradigmáticas de la humanidad: que lo
que produce la pobreza solucione la pobreza, que
lo que produce la depredación de la naturaleza
supere los desiquilibrios naturales, que la guerra
genere la paz, que el desarrollo de los
instrumentos de destrucción y muerte impulse el
desarrollo de instrumentos para la vida, etc.
Como en la cotidianeidad social de cada una
de nosotras: que nuestra ciudad tiene un serio
problema de exceso de automoviles y por tanto
hay que construir un segundo piso del viaducto
para que más autos circulen, que tenemos que
democratizar la política votando como
desesperadas por el mal menor por que si no, no
tendremos la posibilidad de votar como
desesperadas por el siguiente mal peor. Que hay
que crear puestos de trabajo despidiendo a los
trabajadores para que el capital tenga dinero para
crear nuevos puestos de trabajo. Que tenemos que
trabajar mucho, mucho para conseguir el dinero
que necesitamos para pagar las muchas, muchas
cosas que se tienen que hacer para que tengamos
el tiempo de trabajar mucho, mucho. Que tenemos
que solucionar la cesantía con microcréditos para
pobres para que así puedan entrar en ese mercado
monetario que genera cesantes que necesitarán
solucionar su paro pidiendo nuevos microcréditos
en el mercado financiero que genera nuevos
cesantes y así, podríamos tal vez, hacer un juego
interminable y colectivo, al estilo de un cadaver
exquisito, de los círculos viciosos y las paradojas
que cada cual vive y muere cada día.
Nombro estas paradojas porque me parece que
es algo así como el sentimiento de vida que atraviesa
nuestras existencias, porque es ese el sentimiento
con el que las personas se vienen acercando, de
manera cada vez más frecuente, a esta magia que es
vivir y construir la cotidianeidad que sustenta esa
magia.
Sin embargo me parece que estas paradojas
son sólo el síntoma de algo mucho más profundo y
más grave. La humanidad ha construido muchas
utopías en su devenir, cada una en su momento pudo
parecer mejor que la anterior, pero ninguna nos ha
llevado a una existencia más inteligente, más
solidaria, más justa aunque haya desarrollado la
ciencia y la tecnología hasta casi poder viajar a otras
galaxias o a hacer cirujía indolora para cambiar la
partícula más profunda y pequeña de un cuerpo vivo.
Por el contrario el potencial destructivo ha
crecido a limites demenciales -ocupamos como
humanidad casi dos terceras partes de nuestros
bienes e inteligencia en armas de muerte-, cientos de
kilómetros cuadrados del planeta se destruyen
diariamente, el hambre y las enfermedades curables
matan a poblaciones enteras cada día, la riqueza se
concentra en cada vez en menos manos, la cesantía
amenaza la vida de cientos de millones de familias e
hipoteca el futuro de nuestra juventudes, la vejez se
ha transformado en un deshecho, los señores de la
guerra se enseñorean por doquier, las ideas
inteligentes se arrinconan como peste. Quien no está
con el sistema, está contra él, es una amenaza.
¡Pero caramba! Dirá alguna de ustedes, las
cosas han mejorado algo, no es lo mismo haber sido
alguien del medioevo que vivir hoy en día, no podrás
negar que hoy no nos llenamos
de hijos por falta de alternativas,
que más niños tienen acceso a
las vacunas, que hace poco una
apendicitis nos mataba y hoy con
una pastilla o una cirujía
ambulatoria hasta podemos ir a la
oficina y con suerte hasta no
faltar al curso vespertino de
aerobics o de meditación
trascendental!
Sí, es cierto que la aspirina
nos salvó de muchas, que las
vacunas han minimizado la polio
o la tuberculosis regresándole la
vida a tantos, que la medicina ha
aumentado las espectativas de
vida hasta más allá de los 70
años, pero también es cierto que
si eres una indígena
guatemalteca o boliviana agradece si llegas a los 50,
que si eres una de esas ancianas primermundistas
solitarias y tristes amaneceras cada uno de esos días
extras pensando "para que diantres vivo otro día más",
que el sida está amenazando con el exterminio a
países enteros del continente africano. También es
cierto que nunca habíamos tenido el poder destructor
de hoy y nunca en la historia de la humanidad
habíamos tenido el número de pobres e indigentes
que hoy tiene este planeta. Sólo en nuestro
continente tenemos 240millones de pobres y 90
millones de indigentes -cifra que hace un siglo era
casi la humanidad entera. Los avances y el desarrollo
no han sido saltos cualitativos e inteligentes, aunque
sean producto de algunas formas de inteligencia. El
desarrollo no ha producido un mundo mejor. La
inteligencia humana no ha sido usada para sentidos
de existencia colectiva más justos, equitativos y
generosos.
Una historia de búsqueda...
Ahora bien, empiezo diciendo todo esto porque
soy una convencida que ese devenir civilizatorio no es
ineludible, que es producto de una historia que se
puede cambiar y que junto a esta realidad de dominio,
poder, sangre, injusticia y depredación hay también
una historia de búsqueda, experimentación, de otras
lógicas y posibilidades para nuestro género humano.
Siempre una parte de la humanidad ha buscado
mejores condiciones de existencia, a construido sus
utopías como derroteros y horizontes para transitar,
para hacer el viaje por la vida -que implica la
conciencia de temporalidad, de muerte, pero también
la conciencia de continuidad. Sin embargo, nadie
piensa una utopía desde la nada, se piensa siempre
desde la experiencia: personal, cultural e histórica.
Las utopías, de los -al menos- últimos dos o tres mil
años se han pensado e intentado realizar desde una
experiencia corporal masculina que implica una lógica
lineal, proyectiva, dicotómica, de causa efecto. Para
instalarse ha tenido que esconder, aplastar, silenciar
las experiencias basadas en los principios cíclicos,
no proyectivos de la naturaleza y la vida, los
principios dadores de vida, los femeninos. Para
lograrlo tuvo que jerarquizar y hacer de toda dicotomía
un uno-cero donde el uno es su experiencia y toda
otra es igual al cero. Lo que las feministas llamamos
macrocultura patriarcal; la base fundadora del sistema
patriarcal, dentro del cual, este capitalismo neoliberal,
mundializador, unívoco que hoy vivimos es sólo su
fase más destructiva, la más peligrosa.
Todas las utopías patriarcales han regresado a
fojas cero y en cada fracaso han dejado a la
humanidad en condiciones de mayor riezgo y
vulnerabilidad.
En ese sentido lo que estamos viviendo desde el
11 de septiembre no tiene en el fondo mucho de
nuevo, su única novedad es el descaro, la manera en
que ahora se muestra sin tapujos, la arrogancia
acumulada a traves de tantos triunfos; la evidencia de
su peligrosidad. Hoy el poder puede decir sin
problema que si no estás con él eres su enemigo, si
se estructuraba en racionalidad estrategica hoy, nada
frena la religiosidad apabuyante de la frase del bien
contra el mal, si a la causa efecto se la vestía de
lenguaje científico o moral hoy no hay límites para
sacralizar las masacres como efectos colaterales
necesarios para ese supuesto bien.
En la medida en que las mujeres han
constituido la parte vertebral del cero en esta lógica
patriarcal, han sido lo otro, la otredad, han tenido la
potencialidad de leer aspectos de esta realidad desde
otra lógica, de desentrañar en alguna medida
elementos de comprensión de esta macrocultura,
imposible de verse cuando eres el uno totalizador y
universal, cuando imaginas y piensas desde esa
posición, eso y no otra cosa es para mi el feminismo.
Una mirada feminista...
Cuando decimos que sin una mirada feminista
será imposible cambiar las situaciones concretas de
la existencia y la realidad es porque la experiencia
basada en nuestra posición objetiva (y subjetiva) en el
mundo, medianamente reflexionada, nos permite ver
los hilos para desentrañar la lógica profunda con que
se construye el sistema. Lo más rico para la
humanidad de la lucha del feminismo contra la
violencia hacia las mujeres no fue salvar a muchas de
esta práctica contra ellas, aunque también eso es
importante, lo fundamental han sido las puertas que
se abrieron para comprender sus causas, sus
articulaciones, su relación con las otras formas de la
violencia en el mundo, fue desenmascarar aspectos
de la lógica del poder, de los poderes.
Sin embargo ni las mujeres ni el feminismo
nacieron en una probeta ajena a la macrocultura
dominante, nos constituimos y somos dentro de ella,
nos generamos, alimentamos y retrocedemos dentro
de esta cultura y en permanente relación con ella.
Por ello y en cada momento debemos
preguntarnos cuales son los nuevos desafíos, cuales
son las acumulaciones que nos permitirán inteligir,
cuales son los errores que debemos corregir,
debemos revisar a cada momento nuestras prácticas,
nuestas perspectivas, nuestros acercamientos,
hacernos nuevas preguntas, buscar nuevos caminos.
La tarea del feminismo, no es pensar más y más de
lo mismo y en los mismos circuitos, es pensar de un
modo nuevo y lo que es más difícil, pensarlo inmersas
en este mundo, desde este aquí y desde este ahora.
Por ello también y terminada la fase de
nacimiento de esta nueva ola feminista del siglo 20 ya
no podemos hablar más de un feminismo, hay
muchos feminismos, los hay neoliberales centrados
en ciertos derechos para las mujeres dentro del
mismo sistema, Hilary Clinton se define feminista,
Beatriz Paredes se define feminista. Hay feminismos
más críticos, más sociales, hay feminismos que se
centran en pensar aspectos de la identidad de las
mujeres, hay feminismos que aún se suscriben a la
utopía patriarcal socialista. Hay feminismos de corte
sindicalista que organizan la obtención de
reivindicaciones para el género.
Me parece que esta diversidad es una riqueza
para las necesidades inmediatas de las mujeres que
desde diferentes ópticas van consiguiendo algunos
aspectos que permitan una vida un poco más
llevadera, pero no necesariamente esta diversidad se
transforma en cambios reales y en perspectiva, lo
potencialmente transformador no necesariamente se
concretiza en realidades para cambiar la lógica
profunda y dar saltos culturales, por el contrario
puede ser reciclado y la mayoría de las veces lo es.
Hilary Clinton con una mano abre algunas
posibilidades para algunas mujeres pero con la otra
mano, fortalece la instalación de la miseria y el dolor
económico, moral, militarista para millones de
mujeres en el mundo, su feminismo permite reciclar lo
diverso para que sea lo mismo. Como ella tenemos
muchas en nuestra propia región.
Vivimos un momento con pocas cosas claras
pero me parece que una de las que se muestran
como evidentes es que la humanidad entera está hoy
frente a una encrucijada civilizatoria. O damos un giro
radical que encauce a la humanidad por un camino de
mayor inteligencia o el riesgo de destrucción se hará
realidad. La humanidad no puede seguir como está,
no sólo porque no lo queramos sino porque
sencillamente ya no lo resiste.
Ese es para mí hoy en día el desafío de todo
pensamiento y práctica filosofica, y políticamente
hablando, ese es el desafío que tiene mi feminismo.
Es desde allí desde donde intento reflexionar y
hacerme las preguntas.
Compartiendo reflexiones
Quiero compartir algunas pocas reflexiones en
dos vías, una referida a desafios teóricos del
feminismo, al pensar y actuar de las mujeres, y otra
referida al desafío que nos plantean las respuestas
que a este desorden mundial vienen dando diferentes
sectores de la población mundial. Son muchas mis
preguntas, dudas y divagaciones que se mezclan en
ambos sentidos, son menos mis respuestas.
El triunfo del capitalismo imperial, neoliberal,
militarista y depredador, es decir el triunfo de la fase
más elaborada del patriarcado y que mostró todo su
rostro a partir del 11 de septiembre ha dejado al
Desafíos del feminismo frente al
nuevo desorden patriarcal