Alternativa Latinoamericana
      
background image
Alberta, July-julio 2006
9
ALTERNATIVA Latinoamericana
DE MUJER...
feminismo casi mudo... A veces parece que nada
hubiera pasado y que todas siguen en sus estrategias
anteriores como si estas hubieran tenido la capacidad
de salir incólumes de todo esto.
La solidaridad de género
La supuesta solidaridad de género que podría
atravesar a las mujeres con cierto nivel de conciencia
sobre sus derechos quedó hecha pedazos con la
sumisión, aceptación y silencio con que las
feministas empoderadas en las estructuras de
gobierno del primer mundo se sometieron a los
mandatos nacionalistas y guerreros de sus gobiernos.
Los feminismos de nuestro continente
deambulan sin poder imaginar formas no
inmediatistas, que no sean sólo salir al paso para
encarar las crisis que muchos de nuestros países
viven. En Argentina, muchas participan en las
asambleas barriales, en las organizaciones de
cesantes sin saber como articular a esas maravillosas
experiencias, sin comprender como el feminismo
podría potenciar esa imaginación social desbordada.
En otros países las empoderadas se han dedicado
más a salvar la gobernabilidad de sus partidos que a
usar la experiencia para ir redefiniendo lo que es
hacer política desde las mujeres.
El triunfo del capitalismo patriarcal neoliberal ha
puesto en jaque a casi todos los movimientos
sociales, pero esto no es consuelo porque, insisto, al
menos el feminismo tiene hilos para entender las
cosas de otra manera. Es cierto que pensar lo nuevo
es complejo, que no se hace por un acto de voluntad
ni por una inspiración instantánea. Que las utopías
patriarcales han muerto y aún no nacen nuevas ideas
rectoras. Pero eso tampoco es consuelo porque hay
suficiente experiencia acumulada como para empezar
a buscar nuevos elementos.
La verdad es que, para decirlo al estilo
chiapaneco, no mucho me interesan muchos de los
feminismos. Frecuentemente me siento más cerca de
un hombre o una mujer que tiene una mirada
seriamente crítica al capitalismo que a una feminista
que trata de humanizar al Banco Mundial. Por tanto
mis reflexiones no son un llamado a los feminismos,
son sólo la reflexión y la puesta en palabras de una
mujer que se ubica en un feminismo radical y va
destinada a encontrar con quién pensar y actuar
desde ese mínimo parámetro.
Terminar con las dicotomías
Uno de los principios políticos y filosóficos de
una postura antipatriarcal es el hacer las cosas
rompiendo las dicotomías entre presente y futuro, lo
posible y lo deseable, la parte y el todo, la forma y el
contenido, por lo demás consustanciales a la lógica y
a la práctica patriarcal y en el que también se han
venido enrredando los feminismos.
Pero en concreto ¿qué implicancias tiene esto
para una política feminista capáz de enfrentar los
desafíos que plantea esta encrucijada civilizatoria?
Me parece que el romper estas dicotomías requiere
de una visión de mundo, de un proyecto básico, de
una utopía. Al plantear esto no me refiero a ese
mínimo común que podemos tener todos los
feminismos y hasta compartir con movimientos y
partidos patriarcales de querer un mundo justo, felíz,
igualitario, sin hambre ni miseria. Eso es tan general
que termina siendo la nada misma porque todo cabe
en ese jarrito sabiéndolo acomodar.
Me parece que ese mínimo común para todos y
todas, al que nadie se negaría requiere aterrizarse
con la diversificación que ofrece la realidad misma. Un
feminismo radical necesita crear fantasías y
posiblidades donde las esperanzas concretas de la
gente puedan leerse, donde la filosofía no sea la tarea
de academicas de mucho curriculum sino la
recuperación cotidiana y vital de pensar individual y
colectivamente quien soy, a donde voy, quienes
somos a donde vamos, que queremos. Recuperar la
capacidad del sueño perdida en estas democracias
realistas y limitadas, la utopía es el puerto al que no
se llega pero que orienta el viaje siempre.
Construir eso no es tarea de alguna iluminada,
es la tarea colectiva que surge de cada experiencia
crítica y autocrítica que se proyecta más allá de sí
misma. Por ejemplo, construir alternativas de futuro,
implica poner en juego el imaginar que tipo de
ciudades queremos, que medios de comunicación,
nombrar lo que quisieramos ver oir y cuestionar y en
ese proceso poner en cuestión lo que queremos oir y
ver por preconstruido, definir que paz es la que
queremos, ¿como sería un mundo sin países, sin
fronteras, sin extranjerias, sin ejercitos? ¿Como
imaginamos un mundo sin cárceles?, ¿qué sería la
ley, las leyes? ¿Cuál es el bien que debe cautelar la
comunidad o la ley? ¿Cuáles comunidades? ¿qué
queremos o esperamos del arte, del lenguaje, de la
ciencia, de la relación con la naturaleza?
¿Imaginamos una sociedad sin Estado, sin policía?
Repensar el mundo completo, parte por parte,
nombrarlo, experimentarlo. La real politik ha castrado
la capacidad de imaginar más allá de sus límites
posibles, recuperar esa capacidad es hoy, no
solamente revolucionario sino muy necesario.
Una nueva política
El papel de la política feminista, es inventar una
nueva política; inventar las posibilidades de la
experimentación desde otros lados, desde afuera de
lo ya conocido. El actual modelo patriarcal impone un
solo modelo para todo y las imaginaciones se han ido
limitando a las posibilidades que esta totalidad
disfrazada deja, lo que es peor, esto se ha ido
aceptando.
Claro que muchos piensan muchas cosas
nuevas, hacen propuestas, inventan alternativas que
no son oídas pero ¿quién tiene que oirnos? ¿No hay
acaso que romper a todo nivel el poder de dar
legitimidad que hoy tiene el poder? ¿No es acaso una
lucha total contra el poder sobre para crear el poder
para? Por eso parece urgente dejar de mirar para
arriba para volver la mirada a otros lados que se
ubican abajo o a los costados. Dejar de mirar al poder
para mirarnos entre nosotras y nosotros y no a través
del lente de esa clase política que no sabe hacer
nada más que cuidar sus intereses.
Pero ¿cómo se construye un nosotras? Me
parece que ese nosotras definido por la pura
solidaridad de género ya no funciona. Fue útil para
parir a este movimiento porque ahí, esa identidad de
oprimidas nos daba referencias que nos sacaba de la
aparente inadecuación personal, pero hemos
madurado. Debemos reconocer que la diversidad de
las mujeres no es una palabra, es una manera de leer
el mundo. Las mujeres no pódemos seguir
leyéndonos desde la identidad que nos da la parte de
victima. Somos pensantes con diversas formas de
leer las posibilidades de existencia y de sociedad,
sean estas más o menos teorizadas y explicitadas.
Me parece que la solidaridad de género en razón de
sexo ya no nos sirve, la solidaridad debe darse en
razón de proyectos de sociedad, sino nada me podrá
diferenciar de Hilary Clinton o de Beatríz Paredes.
Sólo entonces podremos generar nuevas formas de
solidaridad de género, nuevos y diversos pactos entre
mujeres, porque el género no quedará en esa suerte
de esencialismo mujerista en el que se mueve tanto
hoy en día. En otras palabras el nosotras ya no se
construye con mínimos comunes que nos borren sino
con máximos comunes que nos proyecten.
Las partes y el todo
Romper la dicotomía entre las partes y el todo
es a mi juicio una tarea urgente. Mientras la actual
macrocultura pareciera mostrar que ya no es posible
tener un sentido de totalidad, es ella la que está
imponiendo un modelo total y totalitario, articulado y
potente. No es posible seguir haciendo pequeños o
grandes actos contra la guerra, mientras legitimamos
y solicitamos espacios en las grandes instancias que
construyen la guerra y el militarismo.
Los poderes son muchos y diversos pero
también es uno al menos en su articulación. Lo que
pasa en Argentina no puede estar desligado de lo que
hacemos y pasa acá. No podemos eludirlo diciendo
que son situaciones diferentes aunque haya
particularidades. El modelo que allí se quiebra es el
mismo modelo que aquí se impone.
Mundializar puede ser una perspectiva
maravillosa pero ¿Cuál mundialización? Sólo aquella
que experimente una nueva y diferente relación entre
las partes y el todo. ¿Podemos seguir peleando
contra la energía nuclear o contra la sequía de
nuestros campos mientras peleamos a la vez por que
el Estado nos ponga luz eléctrica en todas las casas?
¿Cómo relacionamos nuestra idea de bienestar con la
intervención en Afganistán?
Contenido y Forma
Finalmente, romper la dicotomía entre
contenido y forma me parece que es otra de las
cosas que muchos feminismos han dejado en el baúl
de los pendientes y que un feminismo radical requiere
recuperar. El lenguaje unívoco que impone la dictadura
capitalista patriarcal ha hecho que se absorba la idea
de que el fin justifica los medios y que los medios
definan el objetivo final. El lenguaje ya no dice nada,
la palabra solidaridad o la palabra justicia ya son
programas del plan guerrero Bushiano o del proyecto
estatal de cooptación y desmovilización. Talleres de
supuesta capacitación para el liderazgo femenino ya
te enseñan a vestirte y comportarte como dama de
sociedad para ser aceptada en las esferas del poder.
Me parece que tenemos que repensar el arte, el
lenguaje, el rito, la forma, entra otras muchas cosas.
Si el feminismo, que es quien tiene los hilos
para comprender más allá de la apariencia de esta
realidad, no es capáz al menos de hacer un borrador
de alternativas, me parece que la encrucijada
civilizatoria no elegirá un buen camino, y todas las
experiencias y ejemplos que mucha gente común,
sencilla y lúcida, imaginativa y valiente viene
desarrollando, volverán a quedar en la nada.
Yo creo que no sólo es urgente sino también es
posible otro camino, yo creo que el feminismo radical
y radicalizado, tiene mucho que aportar a la búsqueda
colectiva, es más, creo que sin una mirada feminista
radical nada será posible, pero no lo tiene todo hecho,
ojalá nunca lo tenga, pero necesitamos dar saltos
grandes ahora, antes de que sea tarde, el desafío es
entender que el sistema disfraza lo mínimo que
permite como si fueran grandes logros, que hemos
tendido a funcionar dentro de los límites que el poder -
y no la realidad- permite. El desafío es agarrar la
experiencia para volver a retomar esa capacidad de
romper límites que tuvo en su origen. Ya no es cosa
de triunfos, es cosa de sobrevivencia.
Ximena Bredegal
(Extracto, Creatividad
feminista)
Desafíos del feminismo frente al nuevo
desorden patriarcal
FRENTE AL MAR
FRENTE AL MAR
FRENTE AL MAR
FRENTE AL MAR
FRENTE AL MAR
Oh mar, enorme mar, corazón fiero
De ritmo desigual, corazón malo,
Yo soy más blanda que ese pobre palo
Que se pudre en tus ondas prisionero.
Oh mar, dame tu cólera tremenda,
Yo me pasé la vida perdonando,
Porque entendía, mar, yo me fui dando:
«Piedad, piedad para el que más ofenda».
Vulgaridad, vulgaridad me acosa.
Ah, me han comprado la ciudad y el hombre.
Hazme tener tu cólera sin nombre:
Ya me fatiga esta misión de rosa.
¿Ves al vulgar? Ese vulgar me apena,
Me falta el aire y donde falta quedo,
Quisiera no entender, pero no puedo:
Es la vulgaridad que me envenena.
Me empobrecí porque entender abruma,
Me empobrecí porque entender sofoca,
¡Bendecida la fuerza de la roca!
Yo tengo el corazón como la espuma.
Mar, yo soñaba ser como tú eres,
Allá en las tardes que la vida mía
Bajo las horas cálidas se abría...
Ah, yo soñaba ser como tú eres.
Mírame aquí, pequeña, miserable,
Todo dolor me vence, todo sueño;
Mar, dame, dame el inefable empeño
De tornarme soberbia, inalcanzable.
Dame tu sal, tu yodo, tu fiereza.
¡Aire de mar!... ¡Oh, tempestad! ¡Oh enojo!
Desdichada de mí, soy un abrojo,
Y muero, mar, sucumbo en mi pobreza.
Y el alma mía es como el mar, es eso,
Ah, la ciudad la pudre y la equivoca;
Pequeña vida que dolor provoca,
¡Que pueda libertarme de su peso!
Vuele mi empeño, mi esperanza vuele...
La vida mía debió ser horrible,
Debió ser una arteria incontenible
Y apenas es cicatriz que siempre duele.
Alfonsina Storni