
Alberta, Julio-July 2007
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ALTERNATIVA Latinoamericana
HISTORIA
La mujer màs peligrosa de Amèrica:
Mother Jones, una mujer en la historia de los EEUU
Un famoso escritor ruso del siglo pasado,
escribió que en las sociedades del mundo hay
pocas personas que lo dan todo sin pedir nada a
cambio, las llamó "las columnas" pues soportan
con su humanidad un mundo muchas veces
deshumanizado. Para quienes pensamos que los
luchadores y revolucionarios son columnas
también, nadie mejor que "Mother Jones," como
ejemplo de ello. Mary Harris Jones, quien será
símbolo en favor de la lucha por los derechos de
trabajadores, trabajadoras, niños y niñas en los
Estados Unidos, es una revolucionaria y una
columna.
Mary Harris, nace en Cork, Irlanda, un
primero de mayo de 1830. Siendo muy niña es
testigo de la marcha de los soldados británicos
por las calles de su pueblo, en la que llevan las
cabezas de luchadores irlandeses ensartadas en
sus bayonetas. Su abuelo paterno fue un
luchador por la liberación de Irlanda y como
resultado fue ahorcado y su propio padre forzado
a escapar a América con su familia en 1835.
Mary Harris se cria en Toronto, aquí en
Canadá, donde se educa en una escuela pública
y luego asiste a una escuela normal para
graduarse a los 17 años de maestra. Por ocho
meses enseña en un convento en Michigan,
Estados Unidos, luego de graduarse. Pero se
traslada a Chicago donde prefiere trabajar de
costurera, desencantada con los métodos de
enseñanza, decía que prefería coser que ser
autoritaria con los niños. Más tarde se mueve a
Menphis y vuelve a trabajar como maestra; en
esta ciudad conoce a George E. Jones,
trabajador del hierro, consecuente sindicalista,
con quien se casa en 1861 adoptando su nombre
y así nace Mary Harris Jones.
Muchos historiadores aducen que fue con
George que Mary aprendió mucho sobre la
dinámica de las organizaciones laborales y sobre
la sicología de los trabajadores. Mary comienza
pronto a trabajar, sin embargo, mayormente con
mujeres, un trabajo de concientización basado en
la importancia que para el hombre en la lucha
tiene el contar con el apoyo de su mujer. Mary
trataba de interesar a las mujeres en la
participación política y sindical.
En 1867, a la edad de 37 años, Mary pierde,
en el lapso de una semana, a su marido y a sus
cuatro hijos, resultado de una epidemia de fiebre
amarilla. Luego de esta terrible tragedia personal
Mary se vuelve a Chicago a trabajar nuevamente
de costurera. En un incendio, cuatro años más
tarde, pierde todas sus posesiones, este evento
actúa como una llamada a su futuro de luchadora
política, sindical y social. Se incorpora entonces a
los "Knights of Labor", una de las primeras
organizaciones sindicales norteamericanas que
además de mantener principios revindicativos era
también muy fraternal, por lo que Mary se siente
muy a gusto allí y recibe el impulso que necesita
para mantenerse en la lucha, incansable, en
contra de la opresión y explotación capitalista por
medio siglo. Cuando le preguntaban a Mary
donde vivía, respondía con sinceridad que "vivo
en cualquier lugar donde hay que luchar", y en
verdad esto era verìdico: viviò junto a
trabajadores y trabajadoras en tiendas y
rancherios, en fábricas y también en lugares de
refugio.
Estados Unidos alcanza en estos años una
economía màs industrial que agrìcola, grandes
empresas comienzan a remplazar a las
pequeñas, cambian también, consecuencia de
esto, las relaciones de producción en el país. Se
expande la inmigración y la lucha por mejoras.
Muchos inmigrantes, aunque necesitados, no
aceptaban ser maltratados y explotados y crece
así de sobremanera el potencial de lucha al
mismo tiempo que aumenta también la represión.
Todo esto Mary lo experimentó directamente en
su práctica como organizadora y lo vivió en carne
propia.
Dotada de un espíritu de lucha y una
energía admirables, Mary se convierte en una
organizadora de sindicatos, huelgas y protestas,
incansable. Fue educadora e instructora sindical,
y formadora de organizaciones políticas. Por
ejemplo, en 1890 organiza la United Mine
Workers of America -la Unión de Trabajadores
Mineros de América, el principal sindicato minero
de esos años, del que es parte hasta 1904 y al
que vuelve integrar en 1911 hasta que se retira
definitivamente de la organización en 1922
cuando tenía 92 años. Ayuda a fundar también,
en 1898, el Social Democratic Party -Partido
Democrático Social. En 1905, Mary es la única
mujer de entre veintisiete personas que firman el
manifiesto que llama a una convención para
organizar a todos los trabajadores industriales, y
que convocara la "Industrial Workers of the
World" -Trabajadores Industriales del Mundo,
organización sindicalista-anarquista en cuya
fundación Mary estuvo también presente en
1904.
Por varios años Mary es instructora del
Socialist Party of America, Partido Socialista de
América, lo que le da oportunidad de viajar
mucho por el suroeste de los Estados Unidos y
participar en huelgas y en juntar fondos para
defender a revolucionarios mexicanos que han
sido arrestados o deportados en Estados Unidos.
Como resultado de su trabajo incansable en esta
área, el gobierno de México la invita en 1921 a
participar en la Conferencia Panamericana de la
Federación del Trabajo, tenìa 91 años. Allí recibe
el reconomiento por su lucha y por su humanidad
de parte del gobierno mexicano.
In 1913, durante la huelga de Paint Creek-
Cabin Creek en Virginia del Oeste, Mary fue
acusada. Le hicieron cargos que la mantuvieron
bajo arresto domiciliario cerca de la ciudad de
Pratt. Más tarde fue enjuiciada junto a otros
organizadores sindicales de conspirar para
cometer asesinato, esto luego de haber
organizado otra marcha de niños. Su arresto
causó tanto escándalo que la tuvieron que dejar
en libertadal demostrarse que quienes la
culpaban estaban asociados con hombres de
negocios importantes del lugar.
A Mary la impactó particularmente una
masacre a mineros que tuvo lugar en Ludlow,
Colorado, el 20 de abril de 1914, ese día veinte
personas fueron asesinadas. Mary se dedicó a
recorrer el país denunciando este crimen, por lo
que consiguió que el gobierno federal americano
creara una posición para que un enviado del
gobierno actúe como mediador permanente en
los conflictos mineros del país.
También la conmovió sobremanera la
situación de opresión y explotación de los niños,
de la que fue testigo en sus recorridos por el
país. En 1903 organizó una marcha de niños
trabajadores de las textiles y las minas -se llamó
la Cruzada por los Niños, y marcharon desde
Kensington, Pennsylvania, hasta Oyster Bay, New
York, hogar del Presidente Theodore Roosevelt.
Sus cartelones leían "Queremos tiempo para
jugar" y "Queremos ir a la escuela". La marcha
fue muy efectiva; desde entonces el problema del
trabajo infantil pasó al frente de la agenda
pública.
En su autobiografía Mary habla del trabajo
infantil en estos términos: "En las fábricas niños
y niñas de poca edad caminan de arriba a abajo
para aceitar las máquinas, criaturas pequeñas,
algunos de apenas 6 años de edad, que trabajan
duramente por menos de diez centavos de dólar
al día. Los capataces les gritan cuando se
quedan dormidos y les tiran agua para
despertarlos, es tanto el abuso que niños de 4
años frecuentemente acompañan a sus
hermanos al trabajo sin remuneración alguna."
Luego agrega: "A las 5:30 de la mañana largas
colas de niños grises vienen con el amanecer a
las factorías, expuestos al ruido enloquecedor de
las máquinas mientras que afuera los pájaros
cantan y el cielo azul brilla. Tienen media hora de
descanso al medio día y se duermen sobre sus
meriendas de pan de maíz con grasa de cerdo.
Dormir es su recreación, su escape, como jugar
lo es para los niños libres."
En su autobiografía Mary refleja muy bien el
cinismo y la hipocrecía de los dueños de las
fábricas de entonces, adulados los domingos de
escuela. Los niños trabajadores tenían que
escuchar los sermones de sobre como Dios
había inspirado a los dueños de las empresas,
que habían llegado y construído las fábricas para
darle a los pequeños "oportunidad de
desarollarse y ser industriosos buenos
ciudadanos y patriotas". Lenguaje no tan
diferente del que se habla hoy cuando se justifica
el trabajo infantil diciendo cinicamente "que eslo
que sería de esos niños y de sus familias si no
les fuese posible trabajar". Se justifica de esta
forma la explotación al menor como si fuera una
solución al problema de pobreza de su familia, no
se habla del sufrimiento de los niños, de las
oportunidades que se les niega, ni de nuestra
obligación como sociedad de protegerlos.
Mary fue hospitalizada varias veces en sus
últimos años, apareció públicamente por última
vez en una recepción en Silver Spring, Maryland,
cuando cumplió cien años de vida el primero de
mayo de 1930. Entonces ella misma leyó los
mensajes de felicitaciones y hizo un discurso con
su habitual fortaleza y consecuencia, discurso
que fue afortunadamente captado en cámara.
Mary Harris Jones muere en Silver Spring el
30 de noviembre de ese año después de luchar
por medio siglo. Fue sepultada en el Union
Miners Cemetery en Mount Olive, Illinois. Su
tumba está cerca de las tumbas de las víctimas
de un levantamiento minero de Virden, Illinois, de
1898. Mary se transformó en la "mujer más
peligrosa en América", frase acuñada en 1902
por un abogado de Virginia del Oeste de nombre
Reese Blizzard cuando Mary fue arrestada por
ignorar una prohibiciòn hecha a los mineros en
huelga de reunirse. "Allí está sentada la mujer
más peligrosa en América", dijo Blizzard, "ella
dobla su dedo y veinte mil hombres felices se
echan."
Estados Unidos, paragón de la democracia
ha estado siempre lejos de alcanzarla en su
casa, aunque estàn incluídos en su Constitución
los ideales de la Ilustración - libertad, igualdad,
fraternidad, no se cumplen. En su lugar una
máscara que cubre la explotación que el
capitalismo favorece y detrás de esa máscara se
esconden hombres adinerados y poderosos. Y
sin embargo, en sus años de existencia como
país Estados Unido ha contado sin duda con
fuertes y valerosas columnas de rebeldía. Una de
ellas, sin duda, esta irlandesa bajita, pequeña de
estructura pero con un valioso corazón y mucha
valentía, Mary Harris Jones, conocida en el
mundo como "Mother Jones" en especial por su
labor en favor de los niños norteamericanos. Su
símbolo perdura hoy cuando otros levantan las
banderas que Mary supo levantar y mantener en
alto hasta el día mismo de su muerte. Al fin, la
historia de Mary es también la historia de otros
luchadores que como ella han pagado y pagan
un precio por luchar en contra de la explotaciòn y
en favor de la liberación de hombres, mujeres,
niños. Precio pagado en condenas de cárcel o en
juicios sucios, en empleos perdidos, precio de
luchar como Mary por ese mundo por nacer, ese
mundo menos injusto y más humano. Su lucha,
por partir del vientre mismo de la bestia es tanto
más fundamental.
Fuentes:
Mother Jones: The Miners' Angel, Mara Lou
Hawse.
The Autobiography of Mother Jones, 1925
The Most Dangerous Woman of America,
Elliott Gorn.
The Catholic University of America, Archives
The United Mine Workers of America
Por Mario R. Fernández