
Alberta, Julio-July 2007
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ALTERNATIVA Latinoamericana
ANÁLISIS
Democracia Real, Democracia Formal
La primera
contradicción entre
democracia
formal y real está en el
origen mismo de
l término
democracia. Según Mari
ano Grondona el origen
del
poder no fue democráti
co sino despótico; el verbo
griego "arkhein" tiene
dos significados: empezar y
mandar. Con esta pal
abra se conectan dos
sustantivos: arkhé,
origen y arkhos, jefe. Con arkhé
se vinculan palabras
como arcaico y arqueología. Con
arkhos, "monarca", monarquía
que significa mando
unipersonal, mono equivale a uno.
¿En qué pensarían
los inventores de la democracia, si es universalmente
sabido que en la suya la esclavitud era moneda de
curso legal? Y, ¿en qué pensaríamos después al
asociar el término con la utopía en la que una mayoría
el pueblo- ejerce libre y completamente su propia
soberanía y libertad? En el principio (arkhé) no fue el
pueblo (demos) sino el jefe (arkhos). Democracia,
entonces, se origina en el griego demos pueblo y
kratos poder. Sin embargo, la palabra pueblo excluía
a los esclavos y a las mujeres.
La segunda contradicción está en la propia
naturaleza de formal, dado que "formal" se relaciona
con "forma" que en términos aristotélicos significa "lo
que algo es o la esencia de algo". Se trata de un
sistema político donde la forma de gobierno
representativa está regida por la constitución del
Estado, que garantiza la independencia de los
poderes legislativo, ejecutivo y judicial. La elección de
los representantes de estos poderes, sobre todo del
presidente y los diputados, lo hace el pueblo mediante
el voto libre, igualitario, universal, directo y secreto.
Se asume que el poder es homogéneo en los
individuos como miembros del Estado y no existen
clases sociales dominantes. En esta democracia se
consideren tres principios: la soberanía popular, la
libertad y la igualdad jurídica. El primero se refiere al
autogobierno del pueblo pero, de nuevo: ¿quién es el
pueblo y quién elige a los gobernantes? ¿Garantiza la
ley la libertad de elegir, cuando los ciudadanos son
analfabetos o no tienen educación política? ¿Son
iguales los pobres ante la ley jurídica; tienen los
mismos derechos y deberes?
La tercera contradicción es ontológica; es decir,
la democracia con respecto al ser. Es la democracia
de los seres individuales, atómicos o aislados, o es la
democracia de los seres sociales que tienen
necesidades materiales, culturales y espirituales. Se
trata más bien de una ontología social cuya esencia
es el trabajo. ¿Puede haber democracia en un país en
el que existen desempleados, subempleados, o donde
el trabajo es causa de sufrimiento y explotación como
es el caso del trabajo infantil, de las mujeres en las
maquilas, de los migrantes; tan esclavos como en la
época de oro griega, nada más que con una esclavitud
disfrazada por todos los condicionamientos del oro?
La cuarta contradicción es que la igualdad se
limita a lo jurídico sin considerar lo económico. Las
diferencias en el ingreso económico según los grupos
sociales son abismales. ¿Puede existir democracia
en un país donde el 80 por ciento de la población vive
en la extrema pobreza y la riqueza está concentrada
en el 5 por ciento de la población?
La quinta contradicción es ¿quién legitima a la
democracia?, ¿la violencia represiva del Estado
mediante el uso de las fuerza o de las armas, la
utilización de la tortura y los tratos inhumanos y
crueles, el asesinato de niños y niñas y jóvenes? En
diversos países en nombre de la democracia se han
cometido los peores crímenes (y debemos recordar
que el nuestro no es una excepción).
La sexta contradicción es con respecto a la
verdad. ¿Puede existir la democracia sin la verdad?
¿Quién define la verdad con respecto, por ejemplo, a
la impunidad militar o policial? ¿Quien define la verdad
con respecto a la corrupción de gobernantes y
funcionarios? ¿Cuál es la verdad sobre los torturados,
desaparecidos y todas las violaciones de los derechos
humanos de las que ni siquiera tenemos noticia, por
la simple razón de que las víctimas son invisibles?
La séptima contradicción es histórica. Los
regímenes militares o los gobiernos civiles han
impuesto los intereses neocolonialistas y la lógica de
la acumulación histórica del capital articulado con la
oligarquía y con los sectores poderosos locales y
nacionales; y a ese ropaje le llaman democracia. Para
lograr este propósito ha sido necesario el cultivo de la
guerra, el negocio de las armas y las invasiones de
marines; los desalojos violentos de campesinos e
indígenas, la generación de pobreza, la emigración del
campo a la ciudad y el desplazamiento como
"espaldas mojadas" a la tierra prometida del "destino
manifiesto" o hacia las metrópolis europeas.
La octava contradicción es epistemológica
acerca de si es válido el conocimiento de la
democracia. Que clase de conocimiento y para qué
se promueve cierto tipo de democracia y a qué
¿EXISTE LA D
EMOCRACIA?
intereses sirve. En otras palabras: En qué lógica se
fundamenta la democracia, ¿en la razón del mercado
o en la lógica del capital?
La novena contradicción es sobre los métodos
de promover o construir la democracia. Se parte de
concepciones elitistas, clasistas o como dice el
pueblo, "desde arriba", en forma vertical, y no desde
abajo hacia arriba o en forma horizontal, participativa
y movilizadora de las comunidades y organizaciones
del movimiento social.
La décima contradicción se refiere a si es
posible la democracia sin un desarrollo sustentable e
integral. No hay necesidad de formular pregunta
alguna pues la respuesta siempre será que
definitivamente no es posible. Los espacios
saludables y estéticos, la sanidad del bosque, los
suelos, las aguas y el aire; la educación, la economía
en función de la vida individual y familiar,
comunitaria y planetaria son fundamentales para la
coexistencia y la cooperación en un estado
democrático y solidario.
Las decimoprimera contradicción es sobre si
pueden promover la democracia aquellos países
hegemónicos cuyas políticas históricamente se han
caracterizado por la invasión, el sometimiento, las
guerras y las ocupaciones militares en contra de
nuestros pueblos, tal es el caso de la guerra en Iraq y
la ocupación militar de Honduras; la base en
Guantánamo, Cuba; Puerto Rico, Ecuador y El
Salvador.
La decimosegunda contradicción es que no
puede haber democracia si no cambia la ideología
patriarcal, si no existe participación política y
condiciones económicas igualitarias para la mujer. No
basta que la mujer llegue a las posiciones de poder
en las gobiernos; se requiere que tengan un
posicionamiento en contra de los tratados
comerciales desiguales, la privatización del agua, la
salud, la energía y que estén en franca oposición al
sufrimiento que ocasiona el trabajo de la mujer en
labores domésticas, en las maquilas y la
discriminación salarial; o bien luchar en la conquista
de sus derechos de género, su sexualidad, su vida
reproductiva y en el respeto absoluto a sus derechos
como seres humanos.
La décimo tercera contradicción es la ética y
bioética. Como sujetos históricos y sociales,
ciudadanos, miembros del movimiento social o de la
sociedad civil, tenemos la responsabilidad moral de
ser participativos, deliberativos y solidarios en la
construcción de una verdadera democracia política,
económica, social, humana y planetaria. No basta ser
participativos se requiere transparencia y claridad en
los objetivos y en las metas trazadas en función de la
vida y la dignidad humanas.
¿Cómo resolver la contradicción de la
democracia formal y la democracia real? ¿Es posible
hacerlo? ¿Es necesario? Nuestra respuesta es
afirmativa. La construcción de la democracia es un
proceso histórico social. Nuestros puntos de partida
son la educación, la organización y la movilización
para democratizar el poder, la política, el trabajo y la
economía.
La educación debe ser integral y liberadora. Las
escuelas comunitarias deben contribuir a la formación
política, a la afirmación de principios filosóficos y
éticos sobre la necesidad de construir una verdadera
democracia. Esta escuela sólo pude desarrollarla el
pueblo organizado. La organización solidaria y
participativa debe desarrollarse a partir de lo
comunitario, para construir alianzas y coaliciones
tanto en el plano local y nacional como en el
internacional.
Es necesario democratizar la economía en el
hogar, en la escuela, en lo local, y, por supuesto, en
el gobierno, El pueblo debe participar en la
elaboración de los presupuestos y los plazos de
ejecución de los proyectos a nivel de las alcaldías y
del gobierno. No puede haber educación, salud,
vivienda sana si no se democratiza la economía.
El saber cultural, el conocimiento, la
información ética y el desarrollo de la conciencia son
fundamentales para analizar la democracia. La ciencia
y la técnica deben estar siempre al servicio de las
comunidades y al servicio y defensa de la vida del
planeta. En esencia debemos participar en la
construcción de la democracia humana,
anticolonialista, opuesta a la globalización imperial,
donde la forma sea la esencia de lo real al reflejarse
en la vida material, espiritual y cultural.
Juan Almendares
(unpueblo.com)
Por L
ián Martínez-Moreno
Aqui en el norte, cuando mis àrboles comienzan
a echar brotes, puedo casi adivinar el rosa intenso de
sus flores por venir. La primavera deja finalmente atrás
al largo invierno edmontoniano, y yo, que estoy de
muchas formas satisfecha porque la vida me ha sido
casualmente generosa, esta mañana, con el sol en la
cara, trato de pensar en los demàs, en los que estàn
allì sintiéndo igual que yo, como yo.
Sentada a mi mesa de madera común, frente a la
ventana, con luz de primavera bañándome la cara,
como sólo pasa en esta época del año, pienso en que
es acaso muy fácil olvidarnos de todos los demás. Al
fin viven, todos, al otro lado del invisible límite de piel,
uñas, ojos, bocas cerradas, oídos sordos,
sentimientos ausentes, que nos separan. Esas
extensiones que, intangibles, nos ayudan a crear
distancia entre nosotros, el tú y el yo, distancias que
colaboran en la creación de nuestros mundos propios.
La evolución natural de la conciencia es
responsable de esa certeza que llamamos "persona",
yo, tú, el otro, la otra, ellos. Nos da pie para creer que
lo que siento no puede ser igual a lo que sientes,
aunque sea similar. La intensidad del dolor propio, del
miedo propio, del amor, nos separa del resto definitiva
y fatalmente. Y nos separa más, pienso, si hemos
sufrido abandonos, porque de alguna forma estamos
incompletos y somos muy necesitados. Levantamos
entonces muros más inflexibles, de piedra a veces,
barrancos a nuestro alrededor. Muros que pueden caer
igual precipitadamente apolillados, en las cercanìas de
la muerte, el amor o la sabiduría.
Mi yo que lo ocupa todo, distorciona las cosas,
es egoista cree que tiene que serlo para sobrevivir, el
mundo está lleno de "yos" similares al mío. La
distancia que mantengo con los demás se me hace
cómoda, es el espacio donde me muevo, decido,
juego, hago, pero puede volverse también una forma de
abandono. Entonces me enojo, soy un pequeño dios.
Tú, abandonado desde niño, incómodo contigo
mismo, eres todavía un niño enojado que se levanta
como dios destructor. Eres ese mismo niño de padre
ausente o cruel, de madre prisionera o fría, de casa
grande o chica, pero triste, vacía. Eres un huérfano de
aceptación. Falto de amor, te levantas como ciclón a
destruirlo todo. Tu dolor te da miedo a tí mismo, y me
da miedo también. Tu dolor se me hace eterno, se
regenera generación tras generación, de padre a hijo,
de madre a hija, profetizando el final que él mismo
genera. Tu dolor es más egoista que tú mismo.
Tu dolor se repite, es un ciclo generador de
odios. El maltrato de tu abuelo a tu padre, de tu padre
a tí. Esa pena por tí mismo que usas para encadenar a
los demás. Víctima-victimizando, arrastrando tu dolor
no resuelto, cultivándolo como planta bendita,
multiplicándolo para saciarle. Desde tu abandono, tu
dolor es tu destino.
Se multiplican tus miserias y se extienden
envolviéndonos a todos en un laberinto del que se nos
hace dificil escapar sin aceptarnos completamente. Un
laberinto que requiere que me entienda, que te
entiendas, que me humanice, que te humanices, que
trascienda mi piel y mis uñas. Victima-victimario
fingiendo amor, con rabia. Preso. Hasta que la
sabidurìa o la muerte te liberen y nos liberen a todos
en ti.
Ah!, la liberaciòn, que huele a mañana de sol
después de un chubasco fuerte, que sabe a agua
fresca bebida con mucha sed. Es como una ventana
que se abre en el velo que nos envuelve, una mano que
se asoma de golpe y nos toca, un pie que nos roza el
pie. Es contacto, aceptación, olvido, es verdad.
La he visto llegar a veces a la hora de la muerte:
mi tía bisabuela pidiéndole perdón a su cuñada por
haber mantenido una mentira de años, la hija primera
de mi bisabuelo llorando al costado de su cama de
moribundo, su arrogancia...Deseo: ¡Que no te libere la
muerte! Que se abra para tí una ventana y te libere la
sabidurìa y el amor.
Y si tú, bruja, brujo, puedes inspirarme con tu
inocencia y con tu valentía, sacarme de mi error y
darme vida, pues házlo. Inspírame con el carácter
irremediable de tu verdad que todo puede quebrarlo y
unirlo a la vez mientras lo quiebra.
Entonces, mi oración para ti: que la inocencia te
conmueva y te desarmerme, y las verdades aflojen los
muros que con tanto empeño has sabido construirte
para cuidarte de tu debilidad y de tu miedo. Bruja, que
tu amor por la verdad me desafìe, que me toque tu
boca con sus palabras sin miedo. Y, cansado de
mentirme que soy fuerte, acepte mis debilidades y las
integre para mirarme al fin en el espejo de tus ojos y
encontrarme en ellos, lleno de vida y finalmente libre.
Y lleg
astes
al fin
desnudo
como
un
niño...