Alternativa Latinoamericana
      
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Alberta, March-April 2006
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ALTERNATIVA Latinoamericana
ACTUALIDAD
W
illiam Blum,
autor de "Rogue
State" (Estado
Villano),nos llama
la atención sobre
el tamaño del
presupuesto militar
de los Estados
Unidos. Debe
usted saber,dice,
que equivale a
unos veinte mil
dólares por hora,
por cada hora
transcurrida desde
el nacimiento de
Cristo a nuestros
días. Y es verdad.
Dada la
magnitud del
presupuesto militar
norteamericano, y
sabiendo que éste
continúa creciendo aún en un ambiente general
mundial contrario a esto, vale preguntarse el fin que
persigue el gobierno de los Estados Unidos
inviertiendo en armas dineros que ni tiene. Se estima
que para el año 2010 el presupuesto militar
norteamericano ha de ser superior a la suma de todos
los presupuestos militares del mundo. ¿Cual es la
lógica de esta carrera armamentista?
Mañas de la guerra contra el
terrorismo
La guerra contra el terrorismo ha sido la mejor
excusa para la escalada armamentista
norteamericana. La supuesta necesidad de
defenderse ha lanzado al gobierno americano a la
ofensiva; no sólo invadiendo recientemente a Iraq sino
también planteándose nuevos ataques "preventivos"
para el futuro. Es conocimiento público que están en
la mira Irán y Syria, pero los candidatos a ataques
son muchos más.
En una reciente presentación en el Foro Global
por la Paz, en Perdana en diciembre del 2005, Michel
Chossudovsky, economista de la Universidad de
Ottawa, planteó algo interesante: la política exterior
de los Estados Unidos no ha variado tanto en los
últimos 50 años. Desde 1948 Washington sigue las
directivas, argumenta Chossudovsky, de un
documento del Departamento de Estado. Esto, que
pareciera inicialmente sorprendente, se entiende al
identificar no sólo el continuismo político e ideológico
de las élites norteamericanas gobernantes sino el
continuismo conceptual entre la idea de
"contenimiento," en boga en años de la guerra fría, y
la de "guerra preventiva," dominante hoy. El
armamentismo norteamericano cuenta hoy con la útil
excusa del "terrorismo" pero no deja de ser la
continuación de una política agresiva imperialista
mantenida durante los últimos 50 años.
Los documentos de 1948, dice Chossudovsky,
demuestran que la política exterior de los Estados
Unidos es similar a la de ayer. Hay una clara
continuidad en los objetivos, con cambios en las
estrategias a seguir. En tiempos de la guerra fría los
objetivos eran debilitar, o de ser posible destruir, a la
Unión Soviética asi como, en lo posible, usar a las
Naciones Unidas para los propósitos políticos del
imperio. Al terminar la guerra fría, se plantéan
políticas bélicas más evidentes, pero, ataques como
los que se libraron contra Yugoslavia, Afghanistan e
Iraq, eran ya parte de los objetivos en 1948. Y se
incluyen también ataques contra Irán, Siria,Corea del
Norte, Rusia y China. Planteádas están también
estrategias de desestabilización social, étnica y
política dentro de las sociedades civiles de los países
en la mira; el propósito: causar la destrucción total
del país formal, o crear suficiente desestabilización
como para facilitar su penetración económica. Asi las
naciones son transformadas en territorios abiertos al
imperialismo, eufemísticamente se las
"democratiza"- obligadas abren sus economías al
mundo y aplican políticas de libre mercado que
terminan con sus economías y las subordinan
definitivamente al imperio.
La excusa de "guerra al terrorismo" ha sido
particularmente útil para el imperio, al tiempo que se
transforman naciones en territorios abiertos a la
expoliación imperial, se limitan las libertades
individuales dentro de Estados Unidos y aliados. Pero
aún cuando identifiquemos la "guerra contra el
terrorismo" como una fabricación conveniente,
trasmitida de
contínuo por los
medios oficiales de
comunicación para
despistarnos, no
podemos negar su
efectividad.
Históricamente
la creación de un
enemigo externo ha
generado miedo
como para justificar
los más criminales
actos de guerra,
efectiva represión
interna, coartación
de libertades civiles
y desmobilización
de la población. Al
tiempo que se
manipula
mediaticamente a
la población se le
limita su capacidad de análisis, crítica y acción.
Cuando saquear a otros es la
alternativa
Ahora bien, el estado actual de la economía de
los Estados Unidos es tal que sólo la guerra se ve
como alternativa. Hoy tiene una economía orientada
hacia la guerra. Su aparente crecimiento económico
se ha dado sólo a través de un fuerte endeudamiento.
En el año 2000 la deuda de los Estados Unidos
equivalía al 30 por ciento de su Producto Interno
Bruto (PIB), pero para el año 2003 equivalía ya al
58.5 por ciento del PIB.
Según el Fondo Monetario Internacional mismo
la deuda externa de los Estados Unidos ha llegado a
un nivel sin precedentes y provoca el aumento de las
tasas de interés y el retraso del crecimiento mundial.
Una variedad de estrategias hubieran podido sanear
la economía del imperio, pero las Administraciones
Bush, padre e hijo, favorecieron la guerra y el saqueo
directo. Robert Freeman argumenta esto en "Como va
a lidear Bush con los deficits? Conectándo los
puntos hacia Irak."
Freeman plantéa que Bush invadió Irak no para
quedarse con el petróleo iraquí sino para controlar el
mercado mundial de este recurso. El presupuesto
militar ha beneficiado a grupos particulares como
Northrop Grumman, Boeing, Lockeed Martin,
empresas de armamento, y a Halliburton, Bechtel y
otros grupos privados muy vinculados a la
Administración. Para el año 2003 el 60 por ciento del
crecimiento económico de los Estados Unidos
estaba vinculado a gastos militares.
Para Freeman esto es grave, pues ha sido
históricamente problemático convertir economías de
guerra en economías de paz. En particular cuando,
como para los Estados Unidos, la guerra se
transforma en una condición de supervivencia
nacional. Hoy más que nunca antes, dice Freeman,
los Estados Unidos viven del saqueo, esto al tiempo
que su desempleo va en aumento, su producción
interna se derrumba y la deuda externa llega a un
nivel crítico. Y al tiempo que la creciente influencia
de la industria de armamentos hace que una vuelta
atrás sea practicamente imposible.
Desarme o muerte
Naturalmente, para el resto de nosotros, los
países saqueados, los países invadidos, los países
víctimas de esta estrategia norteamericana de
supervivencia, lo deseable es el desarme del imperio,
que ha de ser una condición fundamental para la paz
mundial. Y sin embargo, plantéa Chossudovsky, no
hemos de lograr este deseado desarme simplemente
a través de la creación de un sentimiento anti-guerra.
Para él hay que cuestionar la ideología que lo
sostiene, o sea la ideología de la "guerra contra el
terrorismo".
Debemos desmantelar el aparato
propagandistico que sostiene al Cuarto Reich para
desarmar al Cuarto Reich, nos dice. No es una tarea
fácil hacerlo, hemos de mobilizarnos y mobilizar, al
tiempo que luchar contra el miedo y la intimidación
que nos paraliza, limita nuestra la visión y no nos
deja pensar. Y sin embargo, sólo galvanizando la
opinión pública y removiendo a los criminales de
guerra del poder y del gobierno, como plantéa
Chossudovsky, es que podremos desmantelar las
instituciones y la estructura de este indeseado Nuevo
Orden Mundial.
Desmantelando al Cuarto Reich: los
Estados Unidos en los tiempos de Bush
Por Lián Martínez-Moreno
Y fue esa emoción la que circuló como un río
bravo a lo largo de las diez cuadras de marcha
abigarrada. La certeza de que la memoria no es sólo
una enunciación que se cumple mecánicamente sino
un motor que sacó a miles de sus casas para poner
el cuerpo en el lugar que creyeron correcto: junto a
otros, en la calle, pidiendo justicia. "Esta es la
expresión del pueblo que repudia el terrorismo de
Estado pero también es una declaración que se
proyecta en este presente y que habla de qué tipo de
sociedad queremos para nosotros: una sociedad
justa, sin el ahogo de la deuda externa, sin
marginados, sin represión", dijo Adolfo Pérez Esquivel
sosteniendo la bandera que contenía el inicio de más
de cien mil pasos y que decía "30 mil desaparecidos,
reivindicamos sus ideales y continuamos su lucha". A
su lado, Adriana Calvo, de la Asociación Ex
Detenidos Desaparecidos, forzaba la voz para
transmitir la "emoción de que 30 años después
sigámonos manifestando y repudiando no sólo los
crímenes de la dictadura sino también la pobreza y la
represión en el presente".
Si hubo una canción, de las muchas que se
entonaron a lo largo del recorrido entre Congreso y
Plaza de Mayo, que se coreaba sin fallas fue la que
promete que "como a los nazis les va a pasar, a
donde vayan los iremos a buscar". Esos dos versos
iban y volvían del centro de la calle hacia las veredas,
se repetían en boca de quienes se habían subido a
los puestos de diarios y a los árboles, incluso de
quienes se asomaban a los balcones y que cuando
se cansaban de cantar volvían a aplaudir reconociendo
en la tenacidad de los que marchaban una razón que
parecía demostrada: si todos estos años no se
hubiera caminado ese mismo trayecto estos 30 años,
tal vez hubieran pasado desapercibidos. Pero no.
El peso de tres décadas se sacudía como polvo
viendo los niños a hombros de sus padres,
escuchando las respuestas que algunos daban
cuando, por ejemplo, alguna consigna aludía a la
asunción de Luis Patti como diputado. "Es uno
malísimo, uno de los que estuvo con el gobierno
militar ¿te acordás que te conté?", le explicaba una
mamá a su hijo de diez que saltaba como todos
cuando la consigna era hacerlo o ser militar. "Estoy
contento, por supuesto ­dijo Carlos Pizzoni, de
H.I.J.O.S.­ pero no satisfecho. Satisfecho voy a estar
cuando no quede nadie en su casa, cuando nos digan
qué paso con nuestros padres, dónde están sus
cuerpos, quién dio cada orden, quién la ejecutó. No
hay autocrítica que valga mientras no digan qué pasó,
mientras no abran los archivos." Del extenso
documento que finalmente se leyó en el escenario,
ese tramo que repudió las supuestas autocríticas de
las Fuerzas Armadas fue de los más aplaudidos.
Sobre el final de la marcha, cuando el espacio
era tan cerrado que resultaba imposible caminar sin
hacerlo codo a codo, esas personas que no habían
encontrado ninguna bandera con la cual marchar
acercaban desde pastillas hasta agua a quienes
estaban encolumnados, era un gesto espontáneo que
se mezclaba con los aplausos. "Yo quiero ayudar ­
decía una señora mayor­, no sé si viniendo lo hago,
pero si fuera por mí abrazaría a todos los que
sufrieron la represión, les daría un beso a cada hijo."
Cerca, el subsecretario de Cultura de la Nación, Pablo
Wisnya, caminando en la columna de H.I.J.O.S. se
esforzó para que quedara claro que "estoy acá para
reafirmar que no hubo errores ni excesos como se dijo
en algunos medios gráficos, hubo un plan sistemático
de exterminio, de usurpación cultural, de desprecio
por la vida".
¿Cómo relatar los abrazos emocionados de
quienes se encontraban en la misma marcha seguros
de haber abandonado una isla para habitar ahora el
continente seguro de un repudio masivo? Gastón
Goncalvez y su hermano Claudio, que recuperó su
identidad hace diez años, mostraban remeras con una
imagen que decía "papá" y presentaban a sus hijos a
otros Hijos, los integrantes de la agrupación que
convirtió esa palabra en sigla. Feministas,
representantes de los pueblos originarios, de casi
todas las colectividades que viven en el país, centros
de estudiantes secundarios y universitarios, gremios,
agrupaciones barriales: enumerar el modo en que la
gente se agrupó para marchar sería extenso, pero lo
cierto es que da cuenta de un ánimo de construir con
otros, el mismo ánimo que alentó a la generación de
las y los desaparecidos y que ayer, sin duda,
estuvieron presentes.
Marta Dillon (Página 12)
Cien mil voces
para sostener
la memoria
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