Alberta, March-April 2006
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ALTERNATIVA Latinoamericana
CANADÁ
Panorama
Político
Por Marcelo Solervicens
En vísperas de una nueva sesión parlamentaria
en Québec, beneficiado de la actitud positiva del
nuevo gobierno de Stephen Harper hacia la belle
province, el primer ministro Jean Charest se propone
lanzar un discurso inaugural sobre un nuevo comienzo
para su gobierno, olvidando errores y proyectos
nonatos y en preparación de las próximas elecciones
del 2007.
Mientras los liberales se preparan, el Partido
quebequense comienza a salir de su letargo. Se creó
también, hace pocos días, un nuevo partido político de
izquierda, Québec Solidario, producto de la fusión de
la Unión de Fuerzas progresistas y de Opción
ciudadana. En este contexto de re-alineamiento de
fuerzas, los próximos meses serán cruciales. El
nuevo contexto beneficia al gobierno liberal de
Charest, pese a que ha sido un mal gobierno, según
sus propios partidarios.
La elección de Harper en el ámbito federal,
transformó el contexto político quebequense. La
apertura conservadora, basada en el discurso del 19
de Diciembre, rindió resultados en Quebec. La oferta
de Harper de otorgar un lugar para Québec en la
UNESCO y resolver el problema del llamado
desequilibrio fiscal, produjo una reemergencia de las
fuerzas federalistas en el electorado francófono que
se tradujo en la elección de 11 diputados
conservadores en Quebec y en una baja substancial
de los resultados esperados por el Bloque de Gilles
Duccepe, en cuanto al escándalo de las comanditas.
En el contexto post-electoral el impopular gobierno
liberal de Charest ha cobrado nueva vida en las
encuestas, incluso una caída de la popularidad de la
soberanía de Québec.
Para Charest las cosas no son rosadas pues
esta semana Harper dijo que se equivocó al ofrecerle
al gobierno de Québec un lugar semejante al que
goza en la Francofonía pero en la UNESCO. La
instancia, dedicada a la cultura, de competencia
provincial acepta sólo representaciones de estados
soberanos; para que Québec acceda a la UNESCO,
esta tendría que cambiar su reglamentación y el
gobierno federal no plantéa proponer el cambio. Con
respecto al desequilibrio fiscal, y aunque Harper
prometió un plan para la primavera, persiste el
misterio del plan federal. Luego, el gobierno
conservador quiere eliminar el acuerdo firmado entre
Charest y el gobierno liberal anterior sobre las
guarderías. La eliminación de este acuerdo y su
reemplazo por distribución directa de cheques a las
familias significa 800 millones menos en las arcas
provinciales. A pesar de estos reveses, Charest
cuenta con los conservadores para mejorar su imagen
y mantener el control de la agenda política en la
provincia. No se espera que el gobierno federal
presente su proyecto de presupuesto aún, siendo
minoritario lo ha de dilatar.
Nadie tiene claro cuales serán las novedades de
los liberales en su último año de gobierno. Han
abandonado varias propuestas por ser resistidas por
la población. Oficialmente, plantean centrar sus
objetivos en el medio ambiente y el desarrollo durable,
con anuncios sobre política energética y cambios
climáticos. En materia de salud la propuesta del
ministro Couillard, de permitir clínicas privadas que
operen caderas, rodillas y cataratas, no ha causado
las críticas que debiera.Todo indica que el gobierno de
Charest no está en sintonía con la población. Por
ejemplo, el cambio de gabinete para encargar del
ministerio de desarrollo económico a un diputado
elegido en Outremont causó la democión del ministro
del medio ambiente Tomás Mulcair. Luego, se resiste
la venta de los terrenos de esquí a un promotor
inmobiliario amigo del partido liberal. El proyecto de
cambio del casino en la Pointe Saint-Charles fue
eliminado. El alza de precios de la electricidad y del
carné de conducir son problemáticos.
El gobierno de Charest no cuenta con el favor de
la población aunque continúa buscándolo para las
elecciones. Ayuda el que el partido quebequense,
luego de la elección de su nuevo lider, no parezca
muy activo en la escena provincial. No está claro si
de ganar, este se plantée un nuevo referendo sobre la
soberanía de Québec. La formación del nuevo partido
progresista provincial abre perspectivas interesantes.
En este contexto, la política quebequense parece
entrar en un nuevo periodo de preparación para las
nuevas elecciones. El tiempo dirá si los liberales
conseguirán hacer olvidar su pésimo desempeño
además del hecho que no han conseguido imponer su
agenda ultra-conservadora.
Aunque se ha explotado hidrocarburos en
décadas pasadas, en los mares árticos y en Alaska,
la frontera del norte de Canadá, el bosque boreal en la
provincia de Alberta, ha recobrado auge y fama porque
más de 150 mil kilómetros cuadrados de su territorio
contiene en su subsuelo arenas bituminosas que
producen petróleo sintético. Se trata de unas de las
reservas más grandes del mundo, calculadas en 1,7
billones de barriles.
El primer intento de explotar estas reservas data
de 1930, con el proyecto Abasand Oil, de muy baja
productividad. La gran explotación de esta riqueza
comienza realmente en 1960 con el proyecto Great
Canadian Oil Sands, de la empresa Suncor Energy,
que en 1967 comenzó su producción de 45 mil
barriles diarios. Para principio de los 70 se concreta
otro gran consorcio, que incluye varias
multinacionales del petróleo para formar Syncrude
Canada, el proyecto más grande hasta hoy. Y, que en
los últimos años va a lograr producir más de 350 mil
barriles de petróleo diarios.
Hoy, los recursos de las arenas bituminosas,
son explotados por más de seis plantas, con una
producción de cerca de un millón de barriles diarios,
de los que el 80 por ciento se exporta a los Estados
Unidos. Nuevas ampliaciones están proyectadas en
los próximos diez años, por un valor de alrededor de
70 mil millones de dólares. Dos de estas nuevas
plantas ya comenzaron a ser construidas, la
Canadian National Resources con su proyecto
Horizon de un costo de más de ocho mil millones de
dólares, y que contratará a más de seis mil
trabajadores para su construcción. Este proyecto ha
sido polémico por su política antisindical. Horizon va a
utilizar aviones 737 de 200 pasajeros para transportar
rotativamente trabajadores de diferentes ciudades
canadienses a los campamentos de la planta.
Para extraer arenas bituminosas del subsuelo
se emplean dos métodos, el primero es la mina a tajo
abierto, que requiere equipos mecánicos pesadísimos
-camiones Caterpillar de 400 toneladas y gigantes
palas mecánicas. El segundo método, llamado " in
situ," consiste en inyectar vapor a alta presión,
alcanzar los depósitos bituminosos, calentarlos y
separarlos de esta forma del resto y hacerlos subir a
la superficie. Este segundo método requiere el uso de
grandes cantidades de agua y energía, pero hoy se ha
hecho rentable gracias al alto precio del crudo. El
proceso de extracción del petróleo sintético ha
desarrollado una alta tecnología pagada en parte por
las compañías explotadores y en parte por el gobierno
de la provincia de Alberta. Esta provincia ha
subvencionado a las compañías en miles de millones
de dólares en derechos de explotación del petróleo en
general y del gas natural que no cobra. Alberta cobra
4,30 dólares por barril, en comparación con 14,30
dólares que cobra Alaska y los 17,10 dólares que
cobra Noruega.
Las plantas se encuentran a entre 10 y 150
kilómetros de distancia unas de otras; la más grande
es Syncrude, con más de 15 cuadras de extensión
sólo en el área de proceso. En una altura está el lago
artificial más grande de Canadá y en otra área están
las montañas de azufre acumulado en la extracción
de hidrocarburos. En los días despejados de invierno,
con temperaturas de 30 grados bajo cero, el vapor
producido por las plantas se ve denso, en ondas que
se van hacia la atmósfera. Y en las lagunas, donde se
acumulan las aguas con desechos, se usan
periódicamente detonantes que espantan las aves
migratorias para que no se posen en estas aguas
tóxicas. La primera mina de tajo abierto, hoy
abandonada, está convertida en un gigantesco cráter
de paisaje lunar de varios kilómetros de extensión y
cerca de 100 metros de profundidad, lo que antes
fuera un tupido bosque.
El centro de estas operaciones de extracción, la
ciudad de Fort McMurray, se encuentra a 435
kilómetros de la ciudad de Edmonton, capital de la
provincia. Fort McMurray, hoy una ciudad de "boom"
económico, está entre dos ríos, el Athabasca y el
Clearwater, y fue reconocida como pueblo apenas en
1947 aunque su historia data desde 1787, fundada por
Peter Pond como puesto de intercambio de pieles. El
puesto fue abandonado en 1840 por sufrir de una
epidemia de viruela y no volvió a resurgir sino hasta
1870. Para 1900 tenía apenas 300 habitantes. Recién
en 1957 le llegó la carretera, comunicado antes
sólamente por barco a través del rio Athabasca, en
verano, y por la ruta de rio congelado, en el invierno.
Para 1925 Fort McMurray fue alcanzado por el
ferrocarril, que terminó su servicio de pasajeros en
1989.
Conocí Fort McMurray cuando todavía tenía
servicios de ferrys y muchas avionetas acuáticas se
estacionaban en el río. Muchos habitantes de la
ciudad hoy, no saben que existió el tren de pasajeros
ni el ferry, la ciudad aumentó su población de 30 mil
habitantes a principio de los años 90 a más de 61 mil
hoy. En los últimos seis años creció casi un 70 por
ciento, y más de un 40 por ciento de sus trabajadores
y trabajadoras llegan de otras provincias, la mayoría
del este de Canadá que tiene un alto desempleo. En
especial las mujeres trabajan en áreas mal pagadas,
de servicios, en una ciudad que es cara, donde un
apartamento de dos dormitorios cuesta unos mil
quinientos dólares al mes de renta. El valor de la
vivienda se ha cuadruplicado en ocho años gracias a
la especulación, por lo que muchos que llegan en
verano viven en tiendas o en trailers por un tiempo
antes de establecerse.
Fort McMurray vivió ya tiempos de "boom" en
los años 70, durante la construcción de Syncrude. En
los 80 sufrió una fuerte decadencia por la crisis
económica y la baja del precio del crudo. Es una
danza de miles de millones de dólares; por cuatro
décadas se ha invertido en infraestructura industrial y
civil, salarios y servicios, que beneficia realmente a
poco más de seis mil trabajadores -incluyendo
trabajadores aborígenes y mujeres empleados por
cuota, en estas plantas productoras de petróleo. Ellos
tienen trabajo permanente y bien remunerado. Otros
trabajadores, vienen hoy como antes en forma
temporal, cumplen largas jornadas en la construcción
y en el mantenimiento, y reciben salarios por encima
de la media en Canadá gracias a buenos contratos
colectivos que rigen desde los años 70.
Al otro lado del "boom" encontramos que el
nuevo "Dorado" es tal sólo para algunos, nunca para
todos. Atrás quedaron los tiempos en que un
comerciante o pequeño industrial podía beneficiarse
económicamente con estos auges. Hoy la
oportunidad existe sólo para los grandes, que lo
dominan todo; protegidos por el gobierno y libres de
control alguno. Grandes cadenas, de tiendas,
supermecados, distribuidoras, restaurantes, hoteles,
inmobiliarias, llegan como aves de rapiña. Muchas de
ellas tienen miles de locales y sucursales por todo el
mundo, pero no pierden oportunidad, ni dejan lugar
libre, todo lo quieren devorar.
En el asunto laboral, el gobierno derechista de
Alberta junto con los dueños de los nuevos proyectos,
se han propuesto terminar con los sindicatos. Para
dejarlos fuera de los proyectos, violan la jurisdicción
de los sindicatos, tratan de que los sindicatos cedan
los beneficios que les quedan, usan maniobras como
la legalización de un sindicato amarillo que se declara
en favor de la empresa. En complicidad con gobierno
y empresarios, la prensa del pais implementa una
campaña en contra de los sindicatos legales de
Canadá, alude a un supuesto "déficit" de cien mil
trabajadores especializados, que no es tal, para
importar trabajadores extranjeros y violar los derechos
sindicales de este país. En Canadá el trabajo no
sobra, sólo el año pasado se perdieron más de cien
mil trabajos manufactureros principalmente en
Ontario.
El otro punto álgido es la destrucción del medio
ambiente y las aguas. Los bosques se talan a un
ritmo acelerado, ya por la industria maderera y
papelera, que simplemente tala madera y se la lleva,
ya por lo que sufren los bosques con la extracción y
que se evidencia en las miles de hectáreas perdidas
cada año por su causa. Según regulaciones del
gobierno, las compañias que explotan estos recursos
tienen que volver el complejo ecosistema boreal a su
estado original pero esto no se cumple. Por otra
parte, las minas y el proceso de extracción
consumen cantidades inmensas de gas natural y
agua, se usa seis veces la cantidad de agua que de
bituminosos producidos: "es como usar oro para
producir plomo". El rio Athabasca está contaminado
como muchas aguas de la zona. Muchas especies
animales, como el caribú, han huído de sus lugares
habituales. Las emisiones de gases, causa del
"efecto invernadero," son grandes, se emite dióxido de
sulfuro, óxidos nitrosos, dióxidos de carbono y más.
Canadá ha firmado el tratado de Kyoto, que el nuevo
gobierno federal amenaza con no cumplir.
Los luchadores en favor del medio ambiente
cuestionan la industria de las "oil sands", pero se
hace dificil cuestionar en público pues las
corporaciones involucradas son como dioses del
progreso por el tamaño de sus inversiones y por su
poder.
La última Frontera: El auge de las
arenas del petróleo
Por Mario R. Fernández