Alternativa Latinoamericana
      
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Alberta, February-March 2007
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ALTERNATIVA Latinoamericana
DERECHOS HUMANOS
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Por Erasmo Magoulas
Hay un
interés
mezquino,
tergiversador y
antihistórico por
parte de la gran
prensa
transnacional y
sus clientes y
asociados
menores
vernáculos de
América Latina
sobre el caso de
la muerte de
Pinochet.
Todos y
cada uno de
estos medios
nos han llamado
y posiblemente
nos sigan
llamando, por un cierto tiempo, a un ejercicio
esquizofrénico, propio de la más burda prensa
policial clase "c" o la de los famosos clase "d", de
lo que fue (y sigue siendo) Pinochet para la clase
trabajadora, las mayoritarias clases sociales
excluidas y los intelectuales orgánicos con la
transformación social en Chile.
El encuadre que le han querido dar y
necesitan darle, es el de un "monstruo", como
aquel que se escapa de la norma y de la lógica,
aquel extraño y singular, el extravagante
fenómeno.
Matriz de opinión y matriz político-cultural
que no tiene otro propósito que el de deslindar
las responsabilidades de clase nacionales e
internacionales sobre el genocidio chileno, su
retraso histórico como país, su desigual
crecimiento burdamente trampeado por lo que
falsimedia llama "desarrollo", la grotesca
concentración de la riqueza cada vez en menos
manos, la imposición de un modelo dependiente
y exportador que retrotrajo al país austral a una
situación de neo-colonia.
Una suerte de trabajo de "asesores de
imagen" para los verdaderos responsables.
Pinochet no fue más que un taimado y
cobarde ejecutor, representante de la oligarquía
y de la alta burguesía chilenas, dependientes
para su supervivencia (que es lo mismo que decir
para seguir usurpando los resortes hegemónicos
de las finanzas y la economía) del capital
transnacional y fundamentalmente del
imperialismo Usamericano.
Falsimedia quema un fusible, para
salvaguardar y perpetuar la funcionalidad del
sistema de dominación global neo-colonial y de
sus clases clientes en los países periféricos.
Abre brecha entre el ejecutor y los
responsables intelectuales: el Banco Mundial,
FMI, el Departamento de Estado, la CIA, la
Kennecot, la Anaconda, el consorcio Braden y
Guggenheim, Asociated Press, el New York Time,
el Washington Post, El Mercurio, etc.
Pinochet no fue un sanguinario asesino en
serie sino el ejecutor a las órdenes de una clase
asesina de clase y de un sistema político-
económico asesino de pueblos. Borró del mapa
político, social, económico y cultural, a sangre y
fuego, a todo aquel que pudiera interferir en el
establecimiento del modelo que le dictó el
imperialismo Usamericano y los sectores de clase
chilenos dependientes del mismo.
La imagen de monstruo que la prensa
aliada a Pinochet quiere enrostrarle hoy, no es
más ni menos que una patraña.
No hay extravagancia ni fenómeno
paranormal o parapsicológico en la figura de
Pinochet, ni en el golpe de estado imperialista y
oligárquico del 11 de septiembre de 1973.
Por el contrario hay una lógica fría
ejecutada a punta de bayonetas y de misiles, hay
una norma enmarcada en perpetuar los intereses
y privilegios de unos pocos por
sobre los intereses y los derechos
de la mayorías.
No busquemos esa lógica, ni
esa normativa, en la prensa
transnacional ni en los analistas que
le sirven de voceros, para entender
lo que paso en Chile a partir del año
1973, porque no las encontraremos.
Y no las encontraremos porque
falsimedia es parte del fraude de la
Pinochet no fue un
monstruo
información, de
la verdad y de la
realidad de los
hechos
históricos.
Es un
verdadero
cuento de
camino el
"dilema" entre un
"capitalismo
humano" y
Pinochet, cuento
que quiere
marcar y sellar
el "aparato
cultural y
noticioso
globalizado de la
mentira",
falsimedia o los
CCD (Centros
Corporativos de Des-Información), que son lo
mismo.
Pinochet fue la expresión y la necesidad de
los sectores contrarios al avance de la historia.
Pinochet fue una necesidad y la expresión más
lógica y coherente de los sectores del privilegio,
nacionales e internacionales, en la coyuntura
chilena del 73.
Pinochet no fue un fenómeno aleatorio y
extravagante sino una respuesta medular, lógica
y consecuente del capitalismo y del imperialismo
frente al avance de los sectores populares
chilenos, consientes de sus derechos y de la
necesidad de reivindicarlos.
Por eso también entra dentro de esa lógica,
que un mercenario de la comunicación como
Jorge Lanata (periodista argentino) se pregunte
de dónde salen estos monstruos, cómo una
sociedad los crea, por qué la sociedad los tolera
y se pone bajo su égida, qué cosas mantienen a
las dictaduras cuando se encaraman en el poder.
Lo conocemos a Lanata, sabemos hacia
donde apunta esa matriz simplona, ese silogismo
barato que plantea.
Según Lanata los responsables del
"fenómeno" Pinochet son todos los chilenos, no
hubo, según Lanata, clases ferozmente
castigadas ni clases pornográficamente
privilegiadas.
Por eso Lanata se "sorprende" de un
Pinochet descubierto como ladrón. El ladrón para
Lanata fue Pinochet, en cuestión de robos,
según el periodista argentino, el capitalismo, la
privatización de las empresas públicas, la
precarización y flexibilidad laboral, la tasa de
desempleo, las reformas estructurales
neoliberales, las 3000 familias chilenas dueñas
del 80 % de las tierras cultivables, no son parte
del robo. Por eso también Lanata dice que
Pinochet pagó sus crímenes con el escarnio de
haber sido descubierto como ladrón. Vaya que
sentido de la justicia el de don Jorge. Sin
eufemismos mediante, eso es clamar por borrón
y cuenta nueva.
Lo que me da miedo no es Lanata, porque
él no es un ignorante, es un periodista orgánico y
funcional de la desinformación, sino los
ingenuos, candidos, que todavía no se han caído
de la higuera y aun no se han dado cuenta que
esto de la información es una guerra entre los
que batallamos por una verdadera equidad y
participación del conocimiento contra los que
usan la desinformación para perpetuar sus
privilegios.
Que a Lanata le den espacio los medios
que mienten y tergiversan, es comprensible, pero
que voces como esas se filtren en espacios y
medios que por su naturaleza y principios
asumen la categoría de prensa popular y
alternativa es intolerable y denota el largo
camino que tenemos que recorrer todavía para
entender donde estamos pisando.
A
continuación la
carta enviada por
Ray-Luc
Levasseur que fue
publicada en
"Workers
Vanguard", el
periódico de la
Liga
Espartaquista de
los Estados
Unidos (Spartacist
League of United
States) el pasado
mes de enero.
"Mi abuela
comenzó a
trabajar en las
fábricas textiles
cuando tenia 13
años de edad. My
abuelo lo hizo cuando tenía 14 años. Mis padres
dejaron la escuela a los 16 años para trabajar en las
fabricas textiles. Mi turno llegó cuando tenía 17.
Entonces, no sabía sobre la lucha de clases, sólo
sabía como sobrevivir y que mi gente, los
trabajadores de origen francés canadienses,
estábamos siendo estafados. No teníamos ni poder
económico ni ´poder político y pagábamos por ello
operando las máquinas que enriquecían a otros.
Hace dos años me liberaron, después de veinte
años de prisión. Durante veinte años el gobierno me
tuvo en sus peores cárceles por razones políticas ­
fueron acciones tomadas contra las obcenas
manifestaciones de violencia y explotación
imperialista. Mientras estuve preso fue siempre un
desafío lograr el apoyo de la izquierda; el Comite de
Defensa Partidista (The Partisan Defense
Committee, PDC) fue el único que me apoyó cuando
los demás me fallaron. Por muchos largos años el
PDC me aseguró ayuda muy necesaria para mi y
para mi familia, por lo que siempre les estaré
agradecido.
Los exhorto, a todos ustedes, a donar lo que
puedan, mucho o poco, en favor del trabajo solidario
que el PDC continúa haciendo. Cualquier donación
se traduce en ayuda directa a los prisioneros
políticos.
Por la liberación de Mumia Abu-Jamal y todos
los prisioneros políticos."
Ray Luc Levasseur de 57 años de edad, nacido
en Sanford (EEUU), hijo de inmigrantes de Quebec,
trabajadores de textiles, pasó 20 años en una prisión
norteamericana. Lavasseur fue uno de los fundadores
del grupo antiimperialista "United Freedom Front,"
también conocido como los "Ohio Seven". Lavasseur
fue conocido como el líder intelectual del grupo que
se opuso al racismo y al capitalismo corporativo y
que tuvo reputación de evitar derrame de sangre en
sus acciones armadas. Levasseur estuvo en Vietnam
desde los 19 años y allí vió el intenso racismo contra
el pueblo vietnamita y recordó la intolerancia que el
mismo experimentó al crecer. Después de recibir una
licencia honoraria se dedicó a organizar a los
veteranos de Vietnam contra la guerra. Luego, en
Portland, abrió la librería radical Red Star North y
continuó su trabajo en favor de los derechos de los
prisioneros.
De todas maneras, debido a la forma de lucha
que favoreció, la justicia norteamericana lo acusó de
actos de violencia y de uso de explosivos, entre fines
de los años 70 y principios de los 80, contra
empresas como South African Airways, Mobil Oil y
Honeywell y contra instalaciones militares y fue
eventualmente detenido.
Lavasseur fue uno de los líderes políticos más
buscados por la policía norteamericana entre 1977 y
1984 y, finalmente arrestado ese año, fue condenado
en 1986 a 45 años de prisión. Sale libre después de
cumplir 20 años de condena y vive inicialmente en
Portland con su familia.
Ray-Luc Levasseur,
ex-prisionero político
de Estados Unidos.
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