Alternativa Latinoamericana
      
background image
Alberta, May-June 2006
9
ALTERNATIVA Latinoamericana
DE MUJER...
grupo es el movimiento, 7. los espacios de mujeres
garantizan por sí solos un proceso positivo, 8. porque
yo mujer lo siento, vale, 9. lo personal es
automáticamente político y 10. el consenso es
democracia...Estos diez mitos, han generado una
situación de frustración, autocomplacencia, desgaste,
ineficiencia y confusión que muchas feministas
detectamos y reconocemos que existe y está
presente en la inmensa mayoría de los grupos que
hoy hacen política feminista en América Latina."
"No neguemos los conflictos, contradicciones y
diferencias. Seamos capaces de establecer una ética
de las reglas de juego del feminismo, logrando un
pacto entre nosotras, que nos permita avanzar en
nuestra utopía de desarrollar en profundidad y
extensión el feminismo en América Latina."
A pesar de la repercusión que tuvo el
documento, los mitos se siguieron sosteniendo hasta
nuestros días. Muchos años después, feministas
autónomas de Argentina escribían sobre los
mecanismos con los que se procuraba obturar
cualquier intento de crítica social al interior del
movimiento. Fontenla y Bellotti señalan: "Todo
análisis cuestionador de las `democracias existentes'
pretendía ser clausurado con esta apelación a sólo
dos opciones aparentemente excluyentes democracia
o dictadura, recurso antidemocrático que suele ser
usado por los gobiernos de nuestros países para
paralizar y desacreditar toda crítica o movilización
social por `desestabilizadoras' y conducentes al
pasado de golpes militares y genocidios. Estas
democracias se constituyen en punto de llegada que,
a lo sumo, hay que perfeccionar un poco
incorporándoles la `perspectiva de género', es decir,
incluir a algunas mujeres en el excluyente modelo
patriarcal capitalista y neoliberal."
Las divergencias que se esbozaban a pesar de
los intentos de homogeneización, de obturación de la
crítica y de "romántica hermandad" se hicieron más
ineludibles al calor de la aparente inevitabilidad de la
ola de despidos, privatizaciones y el ataque al nivel de
vida de las masas en nuestro continente.
Mientras tanto, los organismos internacionales
percibieron lo ineludible: el ataque despertaría
probablemente la respuesta de quienes lo perdieron
todo. La gobernabilidad fue entonces el nombre que
los tecnócratas encontraron para el problema que se
avecinaba. La gobernabilidad podría traducirse como
el conjunto de condiciones necesarias para sostener
el proceso de reformas evitando la irrupción de los
movimientos de masas -incluía la necesidad de
establecer relaciones "fructíferas" para el desarrollo
sustentable con los movimientos sociales y sus
organizaciones.
Feminismo, financiamiento y
creciente institucionalización
"Mientras una parte del feminismo se pregunta,
individual y cómodamente recostada en el diván
`¿quién soy yo?', y otra parte busca afanosamente la
referencia necesaria para una nota a pie de página
que acredite como fiable su trabajo (...), he aquí que
el mundo revienta de pobreza: millones de criaturas,
nacidas de mujer, se asoman a un modelo de
sociedad que les reserva una cuna de espinas..."
(Victoria Sánchez Sau, 2002)
La década del 90 comenzó con la derrota de Irak
en la Guerra del Golfo, en manos de una enorme
coalición militar de potencias imperialistas, lo que
permitió redoblar el ataque sobre el resto del mundo
semicolonial. Se profundizaron la "apertura" de las
economías a los monopolios internacionales y la
transformación de nuestros países en "mercados
emergentes" que sirvieron sólo para la rápida
"emergencia" de capitales "golondrinas".
Acompañando las privatizaciones de los
servicios del Estado, la creciente desocupación y
precarización del trabajo, el Banco Mundial y otros
organismos financieros internacionales, comienzan a
plantearse reformas en la relación con las
organizaciones sociales. Se anticipan a las
consecuencias negativas derivadas de la aplicación
de sus propias recetas que aumentaron la pobreza en
toda la región.
Cuando la mayor parte del programa "neoliberal"
ya se había implementado, el Banco Mundial priorizó
la financiación de programas sociales bajo los lemas
de la participación y la transparencia, reapropiándose
de los discursos críticos a su propio accionar. Las
organizaciones no gubernamentales fueron las
ejecutoras privilegiadas de sus proyectos
asistencialistas y focalizados.
El Banco Mundial y el resto de las agencias de
financiamiento cumplieron, en este período, un papel
político e ideológico importante en relación con el
control social. Los intelectuales, antiguamente
izquierdistas, se transformaron en tecnócratas
progresistas que asumieron la responsabilidad de
colaborar en estos proyectos de gobernabilidad y
desarrollo sustentable. Estos "postmarxistas"
administrando las ong's no colaboraron en reducir el
impacto económico de una manera sustancial, pero sí
ayudaron enormemente en desviar a la población de la
lucha por sus derechos (Petras, 2002).
Según cifras de la OECD, en 1970, las ong's
recibieron 914 millones de dólares; en 1980, 2.368
millones de dólares y en 1992 unos 5.200 millones.
¡En 20 años, el dinero destinado a las ong's se
incrementó en más de un 500 %! A estos números
habría que sumarles los subsidios otorgados por los
gobiernos "del norte", que de los 270 millones que
dispusieron a mediados de los 70, se elevaron a 2.500
millones a comienzos de los 90. Las estadísticas de
la OECD nos hablan de un aporte estatal y privado a
las ong's de alrededor de 10.000 millones de dólares,
o sea la cuarta parte de la ayuda bilateral global.
Los 90 ­época de privatizaciones, aumento de la
desocupación y "relaciones carnales" de los gobiernos
latinoamericanos con los EE.UU. ­ no fueron una
etapa fructífera para quienes decidieron mantener la
autonomía financiera, política e ideológica.
Muchas feministas, con cierto prestigio en el
movimiento, conocimientos específicos y una
trayectoria política en la reivindicación de los
derechos de las mujeres, formaron parte de la
tecnocracia que se sumó a los organismos
multilaterales, agencias de financiamiento, Banco
Mundial y ong's, que se transformaron en plataformas
para el lanzamiento de carreras personales. Otras, se
mantuvieron a la vera de los financiamientos y
criticaron duramente estas tendencias pero su voz fue
minoritaria y su lucha ­aunque reivindicable- sólo hizo
eco en el vacío que las rodeaba.
"La mayoría de estas ong's, formadas por
técnicas y profesionales, trabajan con las mujeres de
`sectores populares', de barrios pobres. Son
mediadoras entre las agencias de financiamiento y los
movimientos de mujeres y formulan programas para
los mismos. Esta relación, que implica diferencias de
clase, de poder y de acceso al manejo de recursos,
genera vínculos jerárquicos y tensiones entre las
mujeres de las ong's y las de los movimientos con
que trabajan, y competencias entre profesionales por
financiamientos." (Fontenla, Bellotti, 1999).
El neoliberalismo, a través de estos y otros
mecanismos, despolitizó a los movimientos sociales
(y al feminismo). Como señalan muchas feministas
autónomas, a las ong's se las terminó confundiendo
con el movimiento mismo, a sus proyectos
financiados y trabajos rentados se las confundió con
"acciones", como si se tratara de reclamos y
denuncias en la lucha por un cambio radical. En
síntesis, las políticas neoliberales que se iniciaron en
la década del 80 y alcanzaron su punto culminante en
nuestro continente durante la década del 90, hicieron
que el movimiento feminista se fragmentara y
privatizara (Fontenla, Bellotti, 1999).
Feminismo, movimiento de
mujeres y lucha de clases
"Veo que la mujer puede. Puede hacer más que
lavar y planchar y cocinar en la casa a los hijos. Yo
creo que es real. Lo estoy sintiendo ahora y lo estoy
viviendo. Descubrí mi lado dormido y ahora que está
despierto no pienso parar." Celia Martínez, obrera de
Brukman, 2002
En nuestro sufrido continente, el aborto
clandestino sigue siendo la primera causa de muerte
materna: 6.000 mujeres mueren anualmente por
complicaciones relacionadas con abortos inseguros. A
comienzos del siglo XXI vivimos una actitud cada vez
más beligerante del fundamentalismo católico en
alianza con los Estados y el poder político contra los
derechos sexuales, reproductivos y el derecho al
aborto, mientras salen a la luz cada vez más casos
de abuso sexual contra niños, niñas y jóvenes
perpetrados por los miembros de la Iglesia.
América Latina y el Caribe, registran los índices
más altos de violencia contra las mujeres: el
homicidio representa la quinta causa de muerte, el
70% de las mujeres padece violencia doméstica y el
30% reportó que su primera relación sexual fue
forzada. El 80% de las agresiones permanecen en el
silencio por temor o la certeza de que la denuncia no
será tomada en cuenta. Más de 300 mujeres fueron
asesinadas durante los últimos años en Ciudad
Juárez (México), constituyéndose en un lamentable
ejemplo de femicidio, impunidad, misoginia y barbarie.
En el otro extremo del continente, en la provincia de
Buenos Aires (Argentina),en unos 120.000 hogares
hay mujeres que sufren maltrato,y en el lapso de un
año se cometen más de 50 homicidios de mujeres en
manos de sus parejas. En Argentina, se producen
entre 5.000 y 8.000 violaciones por año. Según las
especialistas en violencia, en todo el mundo, uno de
cada cinco días de ausencia femenina en el ámbito
laboral es consecuencia de violación o de violencia
doméstica.
Las mujeres constituyen el 70% de los 1.500
millones de personas que viven en la pobreza absoluta
en todo el mundo. Las campesinas son jefas de una
quinta parte de los hogares rurales, y en algunas
regiones hasta de más de un tercio de los mismos,
pero sólo son propietarias de alrededor del 1% de las
tierras, pero el 80% de los alimentos básicos para
consumo los producen las mujeres. En
Latinoamérica, son 154 millones de mujeres las más
pobres de entre los pobres.
En el último año, 13 millones de niños murieron
por hambre en el mundo: un número seis veces mayor
al total de víctimas que provocó la Primera Guerra
Mundial entre 1914 y 1918. La mayoría de esos niños,
son niñas. Muchas y muchos son latinoamericanos.
El valor y volumen del trabajo doméstico no
remunerado es entre el 35 y 55% del producto bruto
interno de los países. La producción doméstica
representa un 60% del consumo privado. Este trabajo
no remunerado recae casi absolutamente en mujeres
y niñas.
Según un informe de la OIT, la tasa de
desempleo urbano en el continente alcanzó hacia
fines del 2002 a 17 millones de personas, afectando
de manera especial a las mujeres. Por otra parte, las
mujeres que trabajan lo hacen en situación cada vez
más precarizada: no sólo cobran un salario entre 30 y
40% menor al de los varones por el mismo trabajo,
sino que en su mayoría, no tienen obra social ni
derechos jubilatorios. La realidad indica que aún
estamos muy por detrás de haber solucionado con las
leyes las situaciones concretas que vivimos las
mujeres del continente.
Pero así como las espeluznantes cifras del
horror y los relatos de la barbarie que aún siguen
sufriendo millones de mujeres latinoamericanas son
siniestras realidades, no es menos cierto que las
mujeres estamos de pie y seguimos siendo
protagonistas indiscutibles de la resistencia y el
enfrentamiento contra esta misma barbarie.
La eclosión de los modelos económicos
"neoliberales", a principios del siglo XXI, dieron lugar a
un resurgimiento de la movilización acompañada por
un intento de diálogo del feminismo con otros
movimientos sociales. La participación de las
feministas en las movilizaciones contra cada una de
las cumbres de gobiernos imperialistas,
organizaciones multilaterales y otras reuniones donde
se definen los destinos de la humanidad, son un
hecho novedoso de los años recientes.
Si el feminismo latinoamericano no ambiciona
transformar la realidad del continente, padecida por
millones de mujeres que desconocen sus premisas
pero enfrentan cotidianamente el hambre, la
explotación, la violencia, el abuso y las humillaciones,
entonces quedará reducido a las elaboraciones
académicas, a lobbys políticos y a proveer de
"cuadros" a la tecnocracia de género que se ha
incorporado a los estamentos gubernamentales y los
organismos multilaterales.
"Al organizar minuciosamente la rabia cotidiana,
al convertir en asunto público el tema privado del
consumo, al hacer de sus artes chismográficas un
juego de rumores `desestabilizadores' de la estrategia
represiva, al organizar circuitos de trueque y ollas
populares para los marchistas, (las mujeres) lograron
derrotar moralmente al ejército, dando el sustento
físico y el tejido ético y cultural que permitió a todos y
todas mantenernos furibundamente activos, roto el
muro doméstico y transformadas las calles en el
espacio de la socialización colectiva. Y así se quebró
el sentido común dominante, que opone lo privado a
lo público, la emocionalidad al raciocinio, la ética a la
política, pues aquí todas y todos hemos pensado con
el corazón y amado y odiado con toda la fuerza de
nuestra lucidez y de nuestro pensamiento." Silvia
Rivera Cusicanqui, Bolivia.
¿Cuántas serán las feministas que, como
señalaba Alda Facio en el último Encuentro Feminista
en el continente, piensen que "tenemos que
montarnos en el tren del futuro socialista"? La
respuesta está en las calles de un continente donde
las mujeres sufren la opresión con números y marcas
ineludibles. La respuesta está en las calles de un
continente donde esas mismas mujeres de la clase
obrera y el pueblo pobre cortan las rutas, toman las
fábricas, llenan las plazas y gritan su rebeldía.
Andrea D'Atri
(Extracto, Creatividad Feminista)
F
eminismo latinoamericano. Entre la insolencia de las luchas populares y
la mesura de la institucionalización
  Anterior Portada | Edición Actual | Ediciones Anteriores | Contáctenos Siguiente