Alberta, Agosto-Septiembre 2006
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ALTERNATIVA Latinoamericana
ECOLOGIA
¿De qué trata su libro Earth
Democracy?
Earth Democracy trata sobre la
vida más allá de la globalización
corporativa. Sobre otro modelo, otras
maneras de actuar, y no sólo en el
futuro sino sobre el mundo que se está
constituyendo aquí y ahora.
Usted afirma que necesitamos
evolucionar desde una democracia
agonizante a una democracia viva.
¿Puede explicar qué quiere decir?
Lo que quiero decir es que la
democracia que tenemos está muerta
en cuanto que no responde ya a los
deseos de la gente. Tanto si se trata
de gobiernos que van a la guerra
contra la voluntad de los pueblos como
si se trata de gobiernos que imponen
alimentos transformados
genéticamente. La muerte de la
democracia se produce cuando la
gente no tiene libertad, o una
democracia que se sirve de las
"libertades" de las corporaciones para
aniquilar a las personas. Cuarenta mil0
campesinos se quitaron la vida en una
década a consecuencia de las normas
de la globalización corporativa. Y
cuando esas normas se impulsan en
nombre de la libertad, entonces es una
democracia asesina.
¿Cómo sería una democracia viva?
Una democracia viva es aquella
en la que la gente puede tomar
decisiones sobre sus vidas e influir
sobre las condiciones en las que vive-
cómo cultivar sus alimentos, en qué
condiciones se producen sus ropas; la
libertad de elegir cómo se educan sus
hijos; la libertad de establecer las
condiciones de acceso a la sanidad.
Eso es una democracia viva. Una
democracia viva es aquella que afecta
a todos los aspectos de la vida, no
sólo de la vida humana, porque nos
encontramos en un momento de la
evolución en el que cualquier libertad
de la especie humana debe incluir la
de otras especies, si no nunca
tendremos libertad humana.
Un informe reciente de la ONU
sobre el Desarrollo Mundial del
Agua afirma que el 20 por ciento
de la población mundial no tiene
acceso a agua potable. ¿Cómo
gestionaría una democracia viva
las reservas de agua?
Yo he visto como este magnífico
país, India, se ha convertido de un país
donde todas las comunidades tenían
agua- bien por medio de pozos o
procedente de los arroyos primaverales
o de los ríos- en parte de ese 20 por
ciento que no tiene acceso a ella. La
escasez de agua es consecuencia de
la tala comercial de los bosques. El
primer movimiento en el que participé
como joven activista y científica fue el
de Chipko, para detener la tala con el
fin de defender nuestros ríos y
nuestros arroyos. El agua se destruye
cuando Coca-Cola consume entre un
millón y medio y dos millones de litros
diarios en cada una de sus fábricas.
Esa escasez es la que movió a las
mujeres de Plachimada a cerrar una
de las plantas de Coca-Cola en su
pueblo. Es esa misma escasez la que
ha llevado a la gente a luchar contra
otras 50 fábricas de Coca-Cola que
habían destruido agua. El agua quedó
afectada cuando el Banco Mundial y
Estados Unidos nos impusieron la
denominada Revolución Verde en
1965-1966. Todo ello ha originado un
profundo descenso de los acuíferos y
el llenar de presas nuestros ríos.
Todas las comunidades que viven
aguas abajo de un río con una presa,
carecen de agua. Todas las
comunidades de una región en donde
la "revolución verde" ha subvencionado
el bombeo de las aguas subterráneas
tienen los pozos secos, los aljibes
Vandana Shiva es una activista india, escritora e intelectual. Entre sus libros se encuentran Water
Wars: Pollution, Profits and Privatization: The Plunder of Nature and Knowledge y The Hijacking of the
Global Food Supply. Su último libro, Earth Democracy: Justice, Sustainability, and Peace.
secos,
y
se encuentran con una grave
escasez
de agua.
¿Cómo
gestionaría una democracia
viv
a los recursos de agua?
Lo
s pueblos proporcionan agua, y
los ríos
muertos reviven, cuando las
comunid
ades actúan conjuntamente y
deciden
cambiar del modelo de
agricultu
ra química a la orgánica.
Nuestras aldeas, en una democracia
viva, se comprometen a no permitir en
sus pueblos los productos químicos, los
organismos transformados
genéticamente, o la privatización del
agua. En una democracia viva, la gente
puede usar diez veces menos agua sólo
con usarla de forma ecológica y
aprovechando cada gota. En una
democracia viva, el agua pertenece a
todos y se conserva colectivamente, la
conservación debe movilizar a la
comunidad. No se puede conservar de
forma individual sino comunitaria
En su libro, a menudo se refiere a
Gandhi. ¿Puede hablarnos sobre
Gandhi como fuente de inspiración
de La Democracia de la Tierra?
Mi más honda inspiración en
Gandhi es el reconocimiento del swaraj,
es decir de la autorregulación. Que no
se limita al nivel nacional, sino también
al nivel local y al personal. Uno no se
puede autorregular salvo que tenga
autoorganización. De ahí que el
concepto de democracia en el
pensamiento de Gandhi se refiera a la
capacidad última de la gente para
organizar colectivamente sus vidas.
El segundo principio impactante de
Gandhi en el que me he inspirado es el
swadeshi, que significa la capacidad
creativa de todos los seres humanos y
de todas las comunidades para producir
lo que necesitan. En la globalización, y
en esta democracia asesina que
tenemos, la idea es que todos
deberíamos ser consumidores en lugar
de productores y creadores de ideas y
bienes. En eso reside la raíz de la
pobreza. Debemos reivindicar nuestra
capacidad de crear y producir.
Finalmente, creo que el mejor
regalo que nos hizo es la consagración
del rechazo a colaborar con normas
injustas e inmorales. Él lo denominó
satyagraha. Hace poco, nuestro
Gobierno ha firmado lo que llamaría un
Acuerdo Monsanto con el presidente
Bush para promover en India cultivos y
productos transformados genéticamente.
Cuando nuestras leyes penalizan que los
campesinos conserven las semillas pero
permiten a Monsanto venderlas, como el
algodón BT, y matan a nuestros
campesinos, tenemos que mantenernos
firmes y decir que no vamos a cooperar
con esas leyes. Viviremos conformes
con otras leyes superiores: las leyes del
planeta, las leyes ecológicas, y las
leyes humanas, nuestras leyes morales.
¿Cuáles cree usted que son los
motivos para la aparición de los
fundamentalismos y del terrorismo?
El reciente incremento de los
fundamentalismos religiosos es, a mi
juicio, la sombra de la globalización
corporativa. Tiene sus raíces en la
inseguridad que produce la
globalización. La semana pasada,
cuando se produjo un atentado terrorista
en un templo de Varanasi- una de las
ciudades más antiguas, con 5 mil años
de existencia, en lugar de entrar en
conflicto, hindúes y musulmanes se
unieron en su diversidad y pluralismo y
celebraron la llegada de la primavera,
como ejemplo de nuestra diversidad.
¿Cuándo fracasa esa celebración de la
diversidad? En primer lugar, cuando la
gente se siente insegura y, en segundo,
cuando los políticos no quieren una
democracia económica, no quieren que
la gente tome decisiones sobre lo que
produce y lo que consume, y desvían el
debate sobre la democracia haci
a e
l
odio y el miedo al Otro. En un c
ont
exto
de inseguridad y en el marco de la
muerte de la democracia econó
mica,
el
crecimiento del fundamentalism
o
religioso termina por convertirse
en el
mejor yacimiento de voto cautiv
o. N
o
resulta sorprendente que haya u
n
crecimiento del fundamentalism
o
religioso en Estados Unidos. Como
tampoco es una sorpresa que ese
aumento del fundamentalismo religioso
en India se iniciara en 1991,
Tras la institucionalización de las
nuevas políticas económica sobre
liberalización del comercio.
El terrorismo tiene unas raíces
parecidas. Es la reacción de aquéllos a
quienes se les ha despojado de voz. El
terrorismo es el grito de los sin voz. El
terrorismo no se desarrolla si la
democracia prospera porque ésta
asegura que su voz se oye y la
disidencia se tiene en cuenta. Aunque
resulta evidente en todo el mundo que
la cuestión terrorista es el problema de
la carencia de oportunidades para influir
en el propio destino, el terrorismo no se
percibe en los medios de comunicación
como la cólera de los desposeídos sino
como el de gente que tiene algún
defecto genético.
Nadie nace terrorista, sino que se
convierte en terrorista. El caldo de
cultivo es la codicia de las
corporaciones que quieren controlar
cada gota de agua, cada gota de
petróleo, cada centímetro de tierra,
cada g
ermen en este planeta. Ese tipo
de codicia produce enormes
exclusiones. Esas exclusiones van a
generar violentas respuestas si no se
restaura la democracia pacífica.
¿De qué forma las mujeres
promueven las culturas centradas
en la vida?
Las mujeres son promotoras de
esas culturas a causa de la muy
antigua división del trabajo, en la que se
dejaba que las mujeres se ocuparan de
la vida, mientras que los hombres se
desentendían de ella para alcanzar la
gloria, para llevar a cabo conquistas, y
se mantenía a las mujeres en
circunstancias menos favorables para
obtener un trabajo asalariado. La
división del trabajo encomendó a las
mujeres conseguir el sustento y a los
hombres el mercado. La experiencia en
la supervivencia ahora es imprescindible
para la creación de economías vivas,
centradas en la vida, y las mujeres lo
están haciendo, bien sea a través del
ahorro de semillas, el ahorro de agua, o
por la forma de compartirla. Por medio
de la creación de sistemas ecológicos
de producción de alimentos y el control
descentralizado de la agricultura, las
mujeres se encuentran a la cabeza de
las reformas de una economía no
dominada por el control patriarcal de las
corporaciones mundiales.
Habitualmente, se define el
patriarcado dentro de los límites del
hogar, sin embargo cada vez más las
fuerzas patriarcales consideran este
hermoso planeta su casa, en la que les
gustaría disponer de todo el poder,
capacidad, creatividad y productividad
al margen de las mujeres. Pero las
mujeres están decididas a no
consentirlo. Hace dos semanas tuvimos
una celebración en nuestra granja con
150 mujeres miembros de Navanya, el
movimiento que puse en marcha, y
todas ellas se comprometieron a
mantener la seguridad alimentaria en
sus manos; a conservar las semillas en
sus manos, y no como una retórica
vacía, ni como un slogan, sino como
una manera cotidiana de vivir que
establece una diferencia fundamental.
¿Cómo evolucionar desde el mundo
en el que vivimos hacia la
democracia de la Tierra?
Creo que lo primero que hay que
hacer es centrar nuestras vidas en la
Tierra y no en la dependencia de las
corporaciones o en la institución
denominada Organización Mundial del
Comercio, que sólo tiene diez años de
existencia. Por supuesto, cada uno de
nosotros estamos en diferentes
puestos: algunos como profesores,
otros como científicos, otros como
jóvenes en paro, otros trabajan en
condiciones de esclavitud. Cada uno
desde sus diferentes circunstancias,
tenemos que empezar esa recuperación
desde el lugar donde nos encontremos.
Tenemos que unir nuestras manos con
otros que pueden estar haciendo las
mismas cosas que nosotros u otras
diferentes. Eso realmente no importa.
Tomemos como ejemplo los alimentos:
cada uno de nosotros puede tomar
decisiones: si los alimentos que
comemos son compatibles con la
democracia de la tierra o si sirven para
que reforcemos la globalización
corporativa. Con cada gota de agua que
bebamos se plantea una elección
parecida. La energía que consumimos
plantea la elección entre una
democracia de la Tierra o la dictadura
de nuestra época. Las elecciones son
ilimitadas, sólo tenemos que empezar a
reconocer que nunca se da una
situación en la que cualquier ser
humano no tenga posibilidad de elegir.
Se puede elegir decir que no.
¿Puede hablarnos sobre la
gestación de este libro?
El libro surgió por dos razones:
una de ellas, el que durante demasiado
tiempo el movimiento de gentes que
defienden su libertad ha sido etiquetado
como movimiento contra la
globalización. "Esas gentes saben lo
que no quieren pero no tienen idea
alguna de lo que quieren." Pensé que
había llegado el momento de decir que
lo sabemos muy bien.
La segunda razón fue porque me
di cuenta de que los movimientos
populares eran fuertes y podían serlo
más si reconocían que no importaba lo
diferentes que fueran- unos trabajando
por el respeto de los derechos
humanos, otros en defensa de las
especies salvajes, otros por la
soberanía alimentaria de los pequeños
agricultores y sus familias en todo el
mundo- porque cada uno de ellos eran
una pieza del mosaico del cuidado de la
Tierra y la defensa de las condiciones
de la vida humana en el planeta.
Creaban las condiciones para la paz en
una época en la que se nos dice
continuamente que el camino hacia la
paz es más guerra y más violencia.
¿Puede hablarnos de cómo surgió
su conciencia política y ecológica?
Mi conciencia política y ecológica
se ha desarrollado en varias etapas. Yo
era una física entusiasta de la energía
nuclear que me formaba para entrar en
nuestra elite de la energía nuclear. Mi
hermana, que era médico, me
concienció de algo en lo que los físicos
nucleares nunca piensan: que las
radiaciones nucleares son peligrosas
para la salud. Fue la primera vez en que
me desperté a un mundo más allá de
las inofensivas ecuaciones.
El año 2006 ha sido el año en el
que he empleado una gran parte de mis
energías en generar esperanza entre
nuestras comunidades de campesinos,
para que el callejón sin salida, las
economías genocidas y las economías
suicidas no sean la única salida. Sólo
necesitamos volvernos hacia nosotros
mismos...
Kazim Tirmizey,
extracto,
www.ecoportal.net
La democracia de la Tierra: Vandana Shiva