Alternativa Latinoamericana
      
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Alberta, Agosto-Septiembre 2006
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ALTERNATIVA Latinoamericana
CANADÁ
Por Marcelo Solervicens
CRITICAS CONTRA LA POLÍTICA
EXTERIOR DEL GOBIERNO HARPER
En los últimos días
han recrudecido las
criticas de diferentes
sectores contra el giro
que está dando a la
política exterior
canadiense el gobierno
minoritario conservador
de Stephen Harper.
El jefe interino del
Partido Liberal federal,
Bill Graham, criticó la
lentitud en la evacuación
de los ciudadanos
canadienses desde el
Líbano. También estimó
que las declaraciones
del Primer Ministro
sobre los bombardeos
del ejército de Israel y
sobre la situación en el
Líbano, representan un
cambio violento de la
política tradicional de
Canadá en cuanto a su
rol como guardián de la paz en la región.
Por su parte, el jefe del Bloque quebequense
Gilles Duceppe consideró publicamente que cincuenta
años de política exterior canadiense fueron destruidos
al adoptar el Primer Ministro una posición de apoyo
abierto a una de las fuerzas beligerantes, lo que es
una invitación a que Israel continúe con los
bombardeos. Según Duceppe el gobierno Harper
abandonó el tradicional rol mediador y a favor de la
paz en su política exterior en favor de una política
muy diferente y en abierta contradicción con la
opinión mayoritaria de los habitantes de Québec.
El líder del Partido Nuevo Democrático, Jack
Layton, también crítico la gestión de la crisis por el
gobierno y llamó a que este recapacite y proponga un
cese del fuego, asi como a que incite a que Israel
permita que los civiles abandonen el Líbano de
manera segura.
Efectivamente la política adoptada por el Primer
Ministro del gobierno conservador minoritario es
reveladora no sólo de su posición con respecto de la
guerra en el Líbano sino también de su enfoque global
en cuanto a la política exterior canadiense a seguir.
Se trata, sin embargo, de una política exterior que
contradice la posición del electorado canadiense, que
según muestran las encuestas ha afectado
negativamente la popularidad de los conservadores en
momentos en que esperaban ganar adeptos
manteniendo una posición clara y de liderazgo que
favorezca a Harper y les permita obtener un gobierno
mayoritario. Veamos algunos aspectos de lo que
parece ser un error monumental del gobierno
conservador.
Ottawa y la Casa Blanca
En primer lugar el alineamiento, sin reticencias,
de Ottawa con la política exterior de la Casa Blanca
en el Medio Oriente, lo que favorece una escalada que
puede llevar a la repetición de lo ocurrido a
comienzos de los años ochenta y a continuar
incendiando una región que ya es el polvorín de
humanidad -localizado como está encima de miles de
millones de barriles de petróleo. Posición política que
sólo beneficia a las petroleras que logran sus
mayores beneficios económicos de la historia.
La actitud guerrera del gobierno conservador
está en clara continuidad con la imposición armada
de la paz en Afganistán por las fuerzas de la OTAN
actualmente a cargo de tropas canadienses. Está
también ligada a lo que un observador considera como
"una política de apoyo ciego y servil a la política de
Washington contra el terrorismo en la región" que
incluye la justificación de los bombardeos contra
civiles en el Líbano como una respuesta proporcional
y mesurada en relación al secuestro de dos soldados
israelitas. Y además coincide con argumentos
presentados ya por la Secretaria de Estado
Condoleeza Rica en cuanto a que es prematuro un
cese del fuego mientras Israel no haya destruido
Hezbolá.
Lo cierto es que la respuesta de Israel viola el
derecho internacional, que prohíbe el castigo colectivo
de las poblaciones civiles, abandonando la regla de la
proporcionalidad como lo declarara, Louise Arbour,
Alta Comisionada de los Derechos Humanos. A lo
que se agrega el que el Primer Ministro Harper haya
criticado a la ONU por no evacuar sus observadores
en lugar de criticar a Israel por bombardearlos, según
el Secretario General de la ONU, de manera
deliberada matando
cuatro observadores de
paz de la organización
multilateral
internacional. La política
del gobierno
conservador es
equivocada pues
contribuye a aumentar
la tensión en una región
donde todos los
observadores ven la
negociación como única
solución.
Canadá sin
aporte
El segundo lugar
se trata de una política
que impide que Canadá
aporte a la solución de
los conflictos en el
Oriente Medio. En
efecto, en lugar de
ayudar a que Canadá
asuma un papel propio en la reunión de Roma, en
favor de la imposición de un cese al fuego y de la
intervención de una fuerza de interposición de paz,
desdibuja la posición canadiense y favorece la
continuidad de los bombardeos. Muy diferente al
papel canadiense tradicional equilibrado en el Oriente
Medio, que reconoce la existencia del estado de
Israel pero que plantea también la necesidad de crear
un estado Palestino. La posición del gobierno hoy
favorece la profundización de la guerra y apoya el
intento de destruir el gobierno democráticamente
elegido por los Palestinos. Bajo el pretexto de la
condena de terrorismo de Hamas y Hezbolá el
gobierno conservador acepta la destrucción de
infraestructuras, el bombardeo de poblaciones civiles
palestinas y libanesas.
¿Nueva política internacional?
En tercer lugar el gobierno Harper rompe con los
principios generales que guían la política internacional
de Canadá en los últimos cincuenta años, conocida
como la doctrina de Lester B. Pearson que diera
origen a las fuerzas humanitarias de cascos azules
que construyeron la reputación no beligerante y
favorable a la paz del Canadá y que sigue siendo
apoyada mayoritariamente por los ciudadanos
canadienses.
Se trata de la ruptura con una política tradicional
de conciliación, de búsqueda de compromiso y de
afirmación de una amistad crítica con respecto a los
Estados Unidos desde hace 50 años. Esos principios
permitieron que el perfil de Canadá se diferenciara en
política internacional del de los Estados Unidos y le
asegurara el respeto como país que contribuye a la
solución negociada de conflictos. A la larga
constituyó una política exterior independiente de los
Estados Unidos que logró diversos aciertos. Por
ejemplo, al mantener sus relaciones diplomáticas con
Cuba, en abrir relaciones con la República Popular
China en 1970, años antes que Estados Unidos
decidiera también hacerlo, en la crítica abierta de las
dictaduras militares latinoamericanas apoyadas por
Washington en su cruzada anticomunista de la guerra
fría.
Canadá se diferenció también de Estados
Unidos por su apoyo a la declaración sobre la
protección de la biodiversidad en la Cumbre de Rio,
con la firma del Protocolo de Kyoto y su seguidor
posterior a Kyoto. Canadá a jugado un papel de
primer orden en la adopción del Tratado para la
prohibición de las minas antipersonales, con el apoyo
a la creación de la Corte Penal Internacional.
Todo parece indicar, sin embargo, que
aprovechandose del verano y de que los políticos de
oposición esten vacacionando, el gobierno Harper ha
adoptado una serie de medidas mucho más radicales
que las esperadas: inversión en armamentos,m
cambios en la política exterior para alinearse con
Estados Unidos, como si se tratara de un gobierno
mayoritario que nadie ha de mover. Todo parece
indicar que Harper ha cometido un error garrafal: el
error de falsa representación. Ha actuado, siendo un
gobierno minoritario como que no lo fuese, como si su
mandato fuese el mandato de la población
canadiense general, esto sin considerar que en
realidad una mayoría probablemente se opone a las
medidas que ha tomado. Ha confirmado que había
razones reales detrás de la reticencia general de
entregar a los conservadores un mandato mayoritario.
mar rugiente y la belleza natural de la zona.
Han pasado muchos años; Chile ha sufrido
tranformaciones y Mehuín no podía salvarse de ser
tocado. Mehuín se ha hecho noticia gracias al
reclamo pescadores, pobladores y familias
lafquenche. Los lafquenche, que han vivido
generaciones en las costas de Mehuín, tratan de
impedir que la compañía Celco, que opera una planta
de celulosa cerca del río Cruces, no lance sus
desechos tóxicos en el mar de Mehuín.
La Celco ha sido responsable de los mayores
daños al medio ambiente en la historia del sur de
Chile. Y la complicidad de las autoridades para
proteger a Celco en sus atropellos ha llegado a la
grosería cuando Celco envió dos remolcadores a
hacer un estudio sobre el ducto que quiere construír
y los pescadores trataron de impedir la presencia de
estas naves porque adivinan correctamente que los
resultados de este "estudio" van a favorecer la
construcción del ducto aunque destruya el mar y la
pesca.
Se ha hecho noticia este reclamo popular
contra el ducto como también que las autoridades
chilenas, para que quede bien claro de que lado
están, le dieron permiso a la Armada para que
disparara sobre la gente protestando.
Marcel Claude, Economista y Director de
Oceana, dijo al respecto de la Armada: "Actúan
como empleados serviles de una empresa tan
cuestionable como Celco, llegando a extremos tan
peligrosos como el que hemos visto."
Las declaraciones de los pobladores de Mehuín
fueron respetuosas, hasta diría ingenuas, con
respecto a lo que el gobierno chileno pueda hacer
para responder al desafío. El gobierno de Chile tiene
muy limitada capacidad de solucionar problemas,
ecológicos, sociales, laborales, económicos, su
posición con respecto a las movilizaciones del pueblo
Mapuche y a las movilizaciones estudiantiles son
sólo un ejemplo. Abundan las muestras de
preocupación poco sinceras y luego se recurre a la
represión y a la persecución; tan fascista como en
los tiempos de dictadura, tan de moda hoy como en
estos últimos 30 y tantos años.
Es que en esta pelea el pueblo chileno está
solo, depende de sus propias fuerzas y de su
capacidad de asegurarse justicia. Los que gobiernan
a Chile hace mucho tiempo han traicionado a su
pasado y no son para nada lo que dicen ser. En Chile
mandan unos pocos y son, todos ellos, sin
excepción, ricos. Los dueños del dinero en Chile se
piensan con derecho a cualquier tipo de crimen. Bien
se que es fácil decir esto desde tan lejos, pero de
lejos se ve mucho más obviamente todo esto, se
descubre mucho más claramente el doble discurso.
Son poquitos los valientes y poquitas las batallas
ganadas.
A quienes tienen aún la valentía de pelear
batallas tan dificiles como necesarias, a quienes
defienden verdaderamente el terruño del que tanto se
habla, a quienes salen con honor a defender el honor
de todos en tiempos de tanto deshonor, les debemos
mucho...Será gracias a ellos que quizás los niños
chilenos del futuro lleguen un día de domingo con los
suyos, como llegué yo, a conocer la majestuosidad
del mar de Mehuín, el romper de sus olas, su cortina
de llovizna, su misterio...A todos ellos: gracias.
El Mar de
Mehuín
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