Alternativa Latinoamericana
      
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Alberta, Agosto-Septiembre 2006
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ALTERNATIVA Latinoamericana
DE MUJER...
Los nuevos
significados que
provoca en la vida
material y
espiritual de las
mujeres la
transnacionalización
de la economía
capitalista es
omitida, con
bastante
frecuencia, en los
debates teóricos
y en las
discusiones
acerca de los
modelos de
economías y el
proceso de
globalización.
Con una
visión centrada exclusivamente desde la economía, la
política institucionalizada o las relaciones
internacionales, no es posible explicar, dar sentido y
proponer alternativas a los problemas
multidimensionales que se presentan hoy.
Para afianzarse con poderío absoluto no sólo
sobre la vida material de los pueblos, sino también
sobre su espiritualidad, el capital conforma patrones
de conducta, simbólico--culturales y de valoración de
obligada aceptación. Con el objetivo de reproducir las
relaciones de dominación, el capitalismo impone
reglas a las relaciones genéricas, asignando al
hombre la supremacía en el espacio público y en la
producción visible del plusproducto (como propietario
de medios de producción o vendedor de fuerza de
trabajo), mientras que a la mujer se le reserva el
ámbito privado (o la esfera de la comunicación social
como imagen esteriotipada de acuerdo con la lógica
patriarcal) y la reproducción invisible de la fuerza de
trabajo en el hogar. Estas reglas del capital intentan
homogeneizar la vida social, naturalizando las
diferencias, las identidades y el lugar de cada cual en
el sistema de nexos sociales. De esta naturalización
no escapan las relaciones de género.
Una crítica a fondo del lugar asignado a la mujer
en la lógica económica, cultural y simbólica de la
globalización implica colocar en la agenda de debate
temas como:
· Neoliberalismo y feminización de la pobreza.
· Dicotomía entre la esfera privada y pública: la
politicidad del espacio privado como el estatuto
teórico del feminismo.
· Las luchas femeninas por la ciudadanización:
Vicisitudes del acceso a la historia del sujeto mujer.
· La violencia invisibilizada: control y
expropiación de la sexualidad de la mujer.
· Movimiento de mujeres y feminismo político. La
reconección de lo social con lo político en la
perspectiva del movimiento feminista.
· Los fundamentos valorativos del feminismo:
ideales, símbolos y valores de la mujer
Los proyectos globalizadores del capitalismo
contemporáneo apuntan hacia la conformación de una
estructura económica y cultural en el ámbito
planetario altamente jerarquizada y excluyente, donde
predominan de manera creciente los intereses y
valores de las grandes empresas multinacionales. La
descontextualización de los referentes valorativos y la
desconstrucción de las identidades se ocultan en la
ideología globalizadora del neoliberalismo bajo la
máscara de una nueva construcción de símbolos y
valores multicultural y diversa. Sin negar, claro está,
que dicha diversidad cultural debe subordinarse
totalmente al mandato soberano del mercado.
Con la llamada
«macdonalización» de la cultura,
la humanidad sufre una de las
crisis de valores más violentas.
A medida que el capital global se centraliza
cada vez más por el control trasnacional, los estados
nacionales pierden poder y los trabajadores son cada
vez más marginados y excluidos, la situación de la
mujer llega a un punto en que no pueden controlar sus
medios de producción ni su fertilidad. La
«feminización laboral», tendencia que se manifestó en
la economía mundial a partir de la postguerra y
alcanzó auge en los años 60, adquiere ahora nuevos
matices: las mujeres constituyen la fuerza principal
de trabajo para el creciente sector de los servicios,
donde realizan tareas de bajo estatus y poco salario.
Según datos del PNUD, el 71% de las mujeres
empleadas formalmente se concentran en cinco
grupos ocupacionales, educación, enfermería, oficina,
ventas y servicios, la mayoría en los puestos peor
remunerados. La mayor parte del trabajo de las
mujeres está excluido del cálculo del Producto
Nacional Bruto.
Las apologías de "lo posible y lo necesario" y la
justificación de los males existentes es un elemento
imprescindible en el discurso neoliberal y en su
estrategia cultural. La justificación de la pobreza, de
la baja moral pública, de la inseguridad social, de las
violaciones de los derechos humanos es el reverso de
la crítica al sistema. Con ella se quiebran las
nociones sociales y colectivas en el plano simbólico y
se instalan, en su lugar, la noción de paradigma
hegemónico con sujetos individuales y fragmentados,
con esto se pone freno a la creación de conceptos y
realidades que promuevan alternativas de liberación.
La globalización neoliberal capitalista ha
producido cambios tan vertiginosos, y tantas rupturas
teóricas y cotidianas que no es de asombrar, como
dice Noam Chomski, el estado de desesperación,
ansiedad, falta de esperanza, enojo y temor que
prevalece en el mundo fuera de los sectores opulentos
y privilegiados y del sacerdocio comprado que cantan
alabanzas a nuestra magnificiencia, una característica
notable de nuestra cultura contemporánea, si se
puede pronunciar esta frase sin vergüenza.
El imaginario capitalista, que reproduce,
infinitamente, el discurso hegemónico patriarcal
destaca como elemento predominante las bondades
del sistema para complacer necesidades materiales.
A los individuos se les construye una única
conclusión posible: dentro del sistema todo, fuera de
él, nada es válido. Un recurso legitimador de este
imaginario ha sido proponer alternativas dentro de los
mecanismos regulatorios del propio sistema. Las
contradicciones y conflictos valorativos se presentan
como manifestaciones de disfuncionalidad que se
deben a desajustes institucionales o son
consecuencias del mal desempeño de ciertos
funcionarios públicos.
La Institucionalización del
feminismo
El feminismo como movimiento político, símbolo
y valor de la mujer no ha escapado a este hecho. La
institucionalización del feminismo, hecho que se
presenta en el discurso político como un paso a favor
de la mujer, ha sido la manera de encubrir las aún no
resueltas contradicciones y relaciones de poder entre
hombres y mujeres, que van más allá de las
diferencias de género y sexo. Estos llamados
"feminismos institucionales", presentan un claro
abandono a la búsqueda de soluciones revolucionarias
para la emancipación de la mujer, y asumen la
convicción de que desde dentro del sistema, con la
presión que se ejerce sobre sectores del poder
influyen de manera directa en las soluciones y toma
de desiciones de esos grupos a favor de las
necesidades e intereses de las mujeres.
Amélia Valcárcel desde la experiencia de los
paises desarrollados plantéa que se dan tres rasgos
característicos en la manera en cómo las mujeres
detentan poder:(1) otorgado sin la completa vestidura
que este supone; (2) con los tres votos clásicos:
pobreza, castidad y obediencia; (3) a las mujeres les
es permitido detentar el poder siempre que a él lleven
las virtudes clásicamente reconocidas como aretario
del sexo femenino: fidelidad y abnegación.
Por qué no hay detentación del poder por parte
de las mujeres en el nivel pertinente , en el nivel
simbólico pertinente... El poder denota masculinidad,
esto es así... Del hecho de que una, dos, tres
mujeres detenten un poder, para el colectivo completo
de las mujeres no sigue que el colectivo detente
poder. Y para esas mujeres que lo detentan no sigue
que eso las saque de los esquemas normativos a que
su colectivo esta sujeto. Es por lo tanto vivido y
percibido externamente como inestable, casual,
accidental, moda incluso".
Valcárcel concluye: "Genéricamente, una
demostración del escaso poder del colectivo de las
mujeres es su debilidad cuando los movimientos de
repliegue se producen... Cada una queda librada a
sus fuerzas. Vuelven a su puesto base: «de la nada te
saque, a la nada volverás» parece ser el enunciado
que precide la relación de las redes informales con
las mujeres cooptadas.
Cómo explicar la existencia de una mayor
inclusión política de las mujeres en el momento de
mayor exclusión económica de las mismas. Si vemos
la política como expresión concentrada de la
economía, entonces, por qué en los momentos de
mayor exclusión económica de la mujer el sistema
capitalista presenta alternativas de mayor inclusión
política para las mismas...Acaso es un nuevo
mecanismo de legitimización del dominio patriarcal.
Está tan universalizada la cultura capitalista y
tan asimilados sus sistemas de valores que es común
rechazar o no aceptar cuestionamientos a su esencia.
Asimismo, se construyen discursos críticos que no
escapan a la lógica de explicar la realidad en
términos de derechos, contratos, intereses,
individualismo, competencia, negociación, ganancia.
El orden capitalista, como bien reconocen sus
ideológos liberales y neoliberales, dedica especial
atención a la fundamentación valorativa de sus
referentes y a la conformación de una estructura
subjetiva de valores que garanticen la estabilidad de
dicho orden. Dicha estructura oculta el significado real
del sistema: la maximixación de la ganancia. Pero, en
su lugar ofrece normas conductuales que guían a los
individuos y muestran el modo de cómo asegurar la
posibilidad de éxito o el fracaso de una acción, el
modo adecuado de relacionarse, el "modo de hacer
las cosas" sin establecer diferenciación entre el
saber, hacer y desear.
El patriarcado en su versión neoliberal y
globalizado acentúa sus significados clasicos: el
individualismo, el divorcio entre lo público y lo privado,
la desigualdad natural de género. Como valores del
orden, no están en discusión: «Se aceptan, si se
quiere vivir y por esta razón se excluye a todo aquel
que no los acepte o luche contra ellos». Este enfoque
que da Hayek, uno de los más importantes ideólogos
neoliberales, impide -con toda intención- penetrar en
la dialéctica constitutiva del patriarcado. Se trata de
asumir dicho valor, como un hecho, un producto no
intencionado que rebasa toda comprensión racional,
todo interés particular y juicio moral.
La ética patriarcal se construye, por sobre todas
las cosas, ignorando «la recomendación» de que todo
semejante sea tratado con el mismo espíritu de
solidaridad, "...a todos nos interesa que nuestras
relaciones interpersonales se ajusten a esta otra
normativa que corresponde al orden abierto, es decir,
a ese conjunto de normas que regulan la propiedad y
el respeto a los pactos libremente establecidos y que
a lo largo del tiempo fueron sustituyendo a la
solidaridad y al altruismo...
"Un orden en el que todos
tratasen a sus semejantes como a
sí mismos desembocaría en un
mundo en el que pocos
dispondrían de la posibilidad de
multiplicarse y fructificar."
La transmutación de valores que provoca la
aceptación inconsciente o no, de la ideología
globalizadora neoliberal somete a las personas a vivir
en el mundo del silencio, el miedo y la soledad
impuesto en nombre del orden. Bajo el dominio de un
tipo de cultura que enlata el ser, el hacer y el desear,
pensar es, también, una rebeldía.
La crisis paradigmática que afrontamos hoy
incluye la formalización de un tipo de paradigma a
partir de un modelo y un esquema patriarcal
determinado histórico y culturalmente y al cual la
teoría y la práctica social no ha podido superar
totalmente ni en la experiencias sociales más
progresistas. Dar cuenta de esto no exige construir
modelos absolutos y atemporales de intelección y
solución de problemas, y mucho menos formas
permanentes de actuar a partir de un sistema
inmutable de coordenadas, ya la historia nos mostró
el final de estas construcciones.
No puede imponerse de manera nihilista un
cambio paradigmático, sin que haya sido modificada
la esencia de los procesos, por la solución real de las
contradicciones que lo generan. Esta crisis no puede
ser enfrentada esgrimiendo acríticamente idénticos
presupuestos a los que dieron origen al discurso
patriarcal de la modernidad.
El "proyecto inconcluso" de emancipación sólo
puede realizarse superando las limitaciones
burguesas capitalistas, transformando las
determinaciónes cognoscitivas, expresivas, valorativas
y simbólicas de los procesos sociohistóricos y
culturales para poder orientarnos hacia los problemas
de la realidad con posibilidades modificadoras.
Reconstruir la imagen creíble y atractiva de una
sociedad fraterna, solidaria y libre desde una
perspectiva emancipatoria de género precisa impulsar
procesos permanentes de crítica y creación libres de
actitudes o prejuicios que atentan contra una visión
genérica cuyo sentido es la transformación de la
sociedad. Estamos, pues, urgidos de tejer entre todos
y todas la imagen atractiva de un bienestar
sostenible.
Georgina Alfonso González
(Extracto, Creatividad Feminista)
La mujer en la lógica económica, cultural y
simbólica de la globalización
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