Alternativa Latinoamericana
      
Alberta, September-October 2007
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ALTERNATIVA Latinoamericana
EDITORIAL
Por Nora Fernández
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ALTERNATIVA LATINOAMERICANA
SOCIETY OF ALBERTA
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NORA FERNÁNDEZ
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Ed Daniel, Nora Fernández, Mario R. Fernández,
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EDITORIAL:
El bien que aseguramos para nosotros mismos es precario e incierto hasta que lo aseguramos para
todos nosotros y lo incorporamos en nuestra vida común. (Jane Addams)
Las Raices del Trabajo Social
Como trabajadora social me preocupa la gente
que servimos y nuestra profesión. Estamos
crecientemente arriesgando perder nuestro
profesionalismo -definido por Glen Drover: "el papel
del profesional es actuar de acuerdo a su conciencia
y en cuanto a su profesión, a la solenme promesa
personal, lazos y compromisos asumidos." Como él
argumenta, no es un asunto de virtuosismo ténico
sino de moral, compromiso, deberes y
responsabilidades.
En lo personal frecuentemente me vuelvo a mis
raíces para encontrar el camino y las razones en el
trabajo que hago. En la historia y el contexto en el
que trabajamos encuentro, generalmente, lo que
necesito para mantenerme fiel al compromiso
profesional que tengo con la gente y con mi trabajo.
Los principios
Entre 1850 y 1900 la educación en trabajo
social comenzó a emerger con una preocupación por
los pobres, un sentimiento que para trabajar con ellos
se requieren cierta preparación y la creencia de que
los pobres tienen que ser entendidos en el contexto
de las estructuras sociales que los rodean. Es
importante saber nuestras raíces y el trabajo social
tiene sus raíces en (a) el trabajo caritativo de algunas
mujeres acomodadas que tenían tiempo para hacer
algo con significado, en (b) el descubrimiento del
potencial de la relación de ayuda, y en (c) la lucha
por la justicia social. Estos legados nos llegan
principalmente de (a) Octavia Hill -que se focalizó en
ayudar a los pobres a que se ayuden a si mismos, (b)
de Mary Richmond, quien llevó a que la profesión se
focalizara en resolver problemas entendiendo a la
persona en su situación, y (c) Jane Addams, que se
focalizó en la prevención y en entender que los
problemas que la gente enfrenta están enraízados en
condiciones sociales y politicas que pueden ser
cambiadas trabajando juntos en una comunidad.
Historicamente, la gente se ha ayudado una a
otra siempre. Una perspectiva europea, sin embargo,
comenzó a delegar el trabajo social crecientemente
en grupos específicos de profesionales pagados que
actúan en nombre de la sociedad. La
profesionalización del trabajo social, algunos
argumentan, fue consecuencia de la creciente
separación de las personas de su familia extendida,
amigos y comunidad. La industrialización y la
modernidad llevaron a la necesidad de crear
asistencia sistemática. Algunos argumentan que
quienes detentaban el poder aceptaron la ayuda
sistemática por miedo a perder su poder, a lo que el
socialismo se hacía crecientemente popular entre
trabajadores y pobres.
Al seguir andando...
Hay luchas ideológicas identificables dentro del
trabajo social, tanto como relaciones ambivalentes
entre el trabajo social y la sociedad que lo apoya. En
el siglo 19, a las visitadoras (trabajadoras sociales de
esos días) se les advertía, como dice Ben Carniol,
visitar hogares "con toda su fortaleza, alegría y fuego
vital; llenas de positivismo y corage; con más
conocimiento de los asuntos; y, sería sorprendente si
no vieran lo que la familia necesitada necesita para
salir adelante, y como ayudarlas."
Se entendía que la mera presencia y actitud
positiva y conocimiento, o asesoramiento moral,
resolverían los problemas de los pobres. Era a la vez
inocente y arrogante y entendía la pobreza
mayormente como un problema personal, olvidando al
mismo tiempo la opresiva y cruel naturaleza de las
estructuras sociales y el privilegio ilegítimo.
Desigualdades inherentes en la sociedad producían
pobreza masiva. La dominancia de esta perspectiva
está conectada a la realidad de trabajadores sociales
canadiense oponiéndose a la asistencia familiare en
los años 1920 y 1930. De acuerdo a Terry Copp,
historiador, se favorecía un modelo de caridad severa,
diseñada a ser tan incómoda y degradante como
fuera posible. En muchos aspectos esta actitud no ha
sido completamente abolida en nuestra profesión.
Con el advenimiento del estado canadiense de
bienestar en los 1960 y el Plan de Pensiones
Canadiense y de Quebec en 1965 y el Plan de
Asistencia en 1966, los trabajadores sociales se
hicieron màs optimista y favorecieron una sociedad
más igualitaria. Sin embargo, mientras algunos
trabajadores sociales expresaban la necesidad de
reformas para movernos a un ritmo más acelerado
hacia la igualdad y en favor de un mayor compromiso
y efectividad del estado, otros se preocupaban de la
necesidad de no invertir demasiado -argumentando en
la desmotivación de la gente por trabajar si la
asistencia era demasiado generosa. Pronto, sin
embargo, el estado de bienestar social fue siendo
desmantelado y para los años 1990 estaba debilitado.
Por ese entonces lideábamos no sólo con los cortes
presupuestarios sino con una ideología neo-
conservativa dominante que, a nivel provincial y
federal, favorecía una perspectiva crecientemente
individualista donde las personas son responsables de
sus propios problemas y las familias deben de
apoyarlas, no importa cual poco realista eso sea..
Los desafíos de hoy
Entramos el siglo 21 lideando con fenomenos
adicionales de globalización y gobiernos que
favoreces procesos económicos presididos por
organismos internacionales (Banco Mundial, Fondo
Monetario Internacional) que seriamente limitan
nuestra capacidad como nación en cuanto a la toma
de decisiones. Este proceso, que ha sido
extremadamente dañino para las naciones pobres, ha
encerrado a Canada en un modelo macroeconómico
que nos mueve más y más lejos de la igualdad y más
y favorece la opresión, y que parece no podemos
detener.
Dados los desafíos que enfrentamos, no puede
sorprendernos sentirnos sin poder. Recientemente, en
Alberta, la falta de viviendas accessibles ha
aumentado drásticamente. Muchas de las mujeres
que apoyamos en tratar de escapar situaciones de
violencia familiar han tenido que, por los pasados tres
años, usar los beneficios para sus niños en pagar
alquiler. Hoy, con alquileres muy por encima de lo
normal, esta estrategia no alcanza. Madres con niños
deben pagar alquileres por encima de los $1000, con
beneficios de renta de no mas de $ 500, como provee
el programa Alberta Trabaja­antes llamado Apoyo a la
Independencia y antes aún asistencia social.
Para las mujeres escapando situaciones de
abuso, Alberta Trabaja provee algunos beneficios
adicionales, lo que las favorece, pero para el resto de
las familias esto no existe. Para las mujeres
aborígenes los desafíos son aún mayores debido a
que la pobreza dominante las hace más vulnerables
que al resto. El reducimiento de la asistencia social
afecta mayormente a los pobres. Como en el pasado
la gente es dividida entre pobres merecedores y no
merecedores. Los merecedores de ayuda son vistos
con alguna simpatía, no así los otros. Y como en el
pasado muchos de los pobres no vistos como
merecedores de ayuda son mujeres: en especial
madres solteras, pero también mujeres promiscuas, o
afectadas por problemas de salud mental, problemas
de desarrollo, con adicciones y en particular mujeres
solas que deben arreglarse con una ayuda mensual
de no más de $ 400 -que incluye pago de renta,
alimentación, transporte y ropa. Esto en una provincia
donde ni una habitación compartida cuesta menos de
ese total.
Como trabajadores sociales podemos
transformarnos en simplemente agentes de control
social. Debemos cuidarnos de que nuestros
sentimientos de falta de poder no favorezcan una
conducta de separaciòn de nuestros clientes y
contribuyamos con ello a oprimirlos. Más y más,
creo, nos damos cuenta de la necesidad de trabajar
juntos en favor de cambios y de justicia social si es
que hemos de estar del lado de nuestros clientes.
Tenemos que cuestionar políticas opresivas y luchar
en favor de aumentos significantes de los beneficios
sociales. Pero aunque un enfoque de justicia social
parece ser más necesario que nunca antes, no es
esta la perspectiva que domina entre nosotros. Diane
E. Charles, una trabajadora social, escribió:
"Como trabajadores sociales nos
enorgullecemos de ser bastante diferente de otros
profesionales. Pensamos que vemos a "la gente en su
medio ambiente." Pensamos que tenemos un
entendimiento un tanto único de las relaciones y las
dinámicas del poder...de las áreas donde lo personal
y lo político se juntan...Pero en el clima económico y
político de esta decada pasada, parece que en
Alberta hemos estado muy ocupadas(os) en
profesionalizarnos. Bajo amenaza de ser
marginalizados(as) y dejadas(os) afuera al menos que
tuvieramos estatus profesional, saltamos en la cama
con otros profesionales de la salud. Y cuando
abandonamos la calle y encontramos confort en
compañía privilegiada, se nos hizo crecientemente
dificil retener nuestra memoria colectiva sobre la cruel
y opresiva naturaleza de las estructuras sociales y
las desigualdades que previenen que otros encuentres
comfort en nuestro mundo." [¿Que sucedió con lo
social en nuestra profesión de trabajadores sociales?
(2001)].
La ideología de culpar a las víctimas se ha
hecho dominante en Alberta, pero fallamos en
cuestionar el privilegio. Ben Carniol ha dicho: "Si,
vemos gente privilegiada, y nos figuramos que se lo
merecen. Habrán trabajado duro o habrá otras
razones para ver esos privilegios como legítimos.
Cuando uso el termino "privilegio ilegítimo" lo hago
para apuntar a que, frecuentemente, lo que está
escondido son los beneficios acumulados gracias a
una injusticia -una desigualdad injustificable de poder
entre dos diferentes grupos de personas."
El argumenta en favor de prácticas antiopresivas
diciendo: "A pesar de ejemplos numerosos de servicio
social efectivo hoy en Canada, están en la minoría. La
mayoría es muy diferente. Pero, hay una perspectiva
progresista, basado en un análisis estructural de lo
que las relaciones de poder son en la sociedad, y hay
una identificación explicita de prácticas opresivas y
estructuras alrededor de varios "ismos" como
colonialismo, heterosexismo, racismo, clasismo.
Cuando los trabajadores están concientes de estos
pueden aplicar un dialogo que los incluye y ayuda a la
persona a verse como parte de algo mayor, parte de
desigualdades estructurales que son injustificables.
El trabajador(a) social se vuelve entonces una
aliada(o) de quien usa el servicio."
Nuestras raíces
El trabajo social en Canadá incluye una variedad
de modelos y teorías desde Constructivismo,
Perspectivas de Sistemas y Ecológicas, Humanismo,
Existentialismo, y Desarrollo Social y Comunitario a
las perspectivas Radical y Crítica, Feminismo y
prácticas anti-discriminatorias y Anti-opresivas,
Empoderamiento y Defensoría. Como trabajadora
social me gusta pensar que soy ecléctica. En estos
tiempos en Canadá, y mientras trabajo con mujeres
necesitadas, me han hecho atender a la necesidad de
prestar mayor atención a la justicia social. En
mantenernos en la perspectiva de Jane Addams, con
su foco en la prevención y en prácticas anti-opresivas
que tienen potencial de ayudar a la gente a ver más
allá de lo personal y a identificar los desafíos del
contexto en el que viven sus vida, un foco que no sólo
puede ser iluminador sino liberador para ambos, para
mi como trabajadora social y para ellos como la gente
que sirvo.
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