
Alberta, September-October 2007
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ALTERNATIVA Latinoamericana
HISTORIA
La extensa pradera del oeste de Canadá tiene
un atractivo que apreciamos al recorrer sus caminos,
con su vista y un horizonte que vemos lejano, y nos
hace sentir una sensación de descanso y reflexión.
En estas praderas, a finales del verano, resalta el
trigo dorado y maduro, trigo sembrado por los
descendientes de los colonizadores, y el pasto
amarillo, símbolo del pasado. En estas mismas
hermosas tierras, hace poco más de un siglo, dejaron
de existir millones de búfalos, recurso vital de toda la
cultura de los pueblos aborígenes que han habitado
estas praderas por miles de años.
La colonización del hombre blanco destruyó en
sólo veinte años todo una forma de vida, incluyendo a
millones de búfalos, y confinó a los pueblos
aborígenes a reservas territoriales que contaban con
mínimos recursos de supervivencia. Les quitaron sus
sueños y razón de vivir, y fue, no está demás decirlo,
un verdadero genocidio, uno más de los tantos
causados por la "civilización" occidental.
Una de las reservas de las que hoy existen al
sur de esta provincia de Alberta, a una hora de la
ciudad de Calgary, es la reserva de la Nación Siksika,
que tiene una población de 4.200 personas. Siksika
forma parte de la Confederación Blackfoot junto a los
Piikani y Kainaiwa, y a los Blackfeet de Montana, en
los Estados Unidos.
En Siksika, luego de varios años de
planeamiento y construcción se inaguró el pasado
mes de julio un monumento a su cultura, el Blackfoot
Crossing Historical Park, que ha de convertirse,
seguramente, en uno de los principales centros
históricos de los aborígenes de Norte América. Su
magnífica edificación está enclavada en la orilla de
una cima que mira al valle del Bow River, valle usado
por los Siksika en el pasado, durante los meses de
invierno, como asentamiento temporal de su vida
nómade. El edificio, en forma de media luna, está
construido de piedras trabajadas, cemento, madera y
hierro expuesto,y su arquitecto fue Ron Goodfellow
que ha explicado que "fue diseñado como una
reinterpretación de gran parte de la cultura Blackfoot,
con sus símbolos sagrados y la vida cotidiana del
pueblo Siksika."
A la entrada del centro, dos murallas de piedra
simbolizan el camino recorrido por sus jefes, al frente
está representada el águila sagrada de las creencias
y ceremonias Siksika. Tiene dos pisos, y se entra por
el nivel superior, con inmensos ventanales que lo
iluminan ampliamente y una hermosa vista del valle
del río Bow, donde se aprecian las ondulaciones de
estas hermosas praderas. Desde el techo sale otra
nave en forma de gigantesca "tipi" (carpa), cuyos
postes metálicos se juntan en la altura en una
perfecta simetría, todo esto rodeado de
vidrios.También en este piso está un moderno teatro,
con capacidad para unas cien personas, en donde
diariamente se ejecutan sus danzas tradicionales. Allí
hay un espacio reservado a la venta de arte nativo y
un restaurante.
En el nivel inferior, al que se desciende por
amplias escalinatas o ascensor, encontramos un
anfiteratro y una fascinante interpretación de la
cultura Blackfoot y de su encuentro con el invasor
occidental. En esta área hay cuatro "tipis" que
representan la creación, la supervivencia, las
ceremonias y elementos de la comunicación oral de
estos pueblos. En otros espacios están los
significados de la piedra, los nacimientos de su
cultura, su lenguaje, desmistificaciones sobre los
conceptos eurocentristas, elementos de la estructura
social de estos pueblos, información sobre sus
líderes y guerreros, sobre su estructura familiar y de
clanes. Cuenta también con un área de investigación
antropológica e histórica conectada a la Universidad
de Calgary. Se expone también información sobre el
tratado o pacto firmado con el gobierno del Dominio
de Canadá, el Tratado número siete, tratado que los
jefes de varias tribus no tuvieron alternativa más que
aceptar aunque ni siquiera pudieron entenderlo bien
pero que de todas formas el gobierno no ha cumplido.
La edificación es monumental y cada detalle
tiene un significado para el pueblo Siksika, hasta en
los modernos baños los espejos son circulares y los
decorados están de acuerdo con los conceptos de
vida y el círculo como elemento fundamental de estos
pueblos. Una señora amable y muy conocedora de su
cultura, que sirve de guía, explica sobre las injusticias
"En un poco más me habré ido de entre ustedes, adonde no puedo saber. Venimos de ningún lugar y a
ningún lugar vamos. ¿Qué es la vida?, es como la luz de una luciérnaga en la noche, es como el aliento
del búfalo en tiempo de invierno. Es como una pequeña sombra que corre a través de la hierba y se
pierde en la puesta del sol." Palabras del jefe Crowfoot o Isapo-Muxika, tribu Blackfoot, antes de morir
(Abril 25 de 1890)
Como la luz de una luciérnaga en la noche...
Como la luz de una luciérnaga en la noche...
Como la luz de una luciérnaga en la noche...
Como la luz de una luciérnaga en la noche...
Como la luz de una luciérnaga en la noche...
que a ella misma
le ha tocado vivir
al ser parte de
los miles de
niños y niñas
aborígenes que
en Canadá
fueron enviados a internados anglicanos y católicos
para "educarlos", imponiéndoles valores ajenos a los
de su propia cultura y prohibiéndoles hablar su
lenguaje y ejercitar costumbres culturales que
practicaban desde siglos. Fue sólo hace unas
décadas que el escándalo de abusos físicos,
sicológicos y sexuales en las escuelas residenciales
para aborígenes salieron a luz.
En un área cercana al edificio pueden apreciarse
las viviendas de la reservación, viviendas en mal
estado donde viven familias en su mayoría pobres, en
casas sin arreglos, donde no se ve un arbolito,
separadas unas de otras por una media cuadra. Son
hogares que albergan problemas familiares y sociales,
problemas de falta de estima, de abuso, de
desolación, de abandono. Este escenario de
carencias contrasta con el monumento que ha
costado millones construir y también con el resto de
esta provincia, rica en petróleo pero mezquina con
sus aborígenes.
Recorriendo un sendero se puede visitar la
tumba de Crowfoot o Isapo-Muxica, el último más
importante jefe de las tribus Blackfoot, un líder
notable no sólo por sus características personales
sino por la dificultad del momento histórico que le
tocó vivir. Crowfoot, parte de su mundo, que le había
dado soltura para vivir libre a él y a su pueblo,
entendió que su forma de vida estaba condenada a
desaparecer. A él le corresponde estar a la cabeza de
su pueblo en este período crítico, periodo de
catástrofe para su nación. Y, enfrentando tan dificil
tarea, se esfuerza para preservar la dignidad y el
orgullo de su nación, pensando que esta sería la
única forma en que su cultura sobreviviera y en que
sus hijos tuvieran un futuro en el mundo blanco que se
avecinaba arrogante, dominador y racista en el que el
compromiso y el honor no aplicaban sino que eran
solamente palabras.
Junto a Crowfoot, otros líderes de los
aborígenes de la pradera canadiense, enfrentaron
similares circunstancias, tal fue el caso de Piapot o
Kisikawasan jefe de los Plain Cree, the Big Bear o
Mistahimusqua jefe de los Plain North Cree y de
Poundmaker o Pitikwahanapiwiyin también jefe de los
Plain Cree. Todos ellos fueron líderes valientes,
inteligentes, generosos y muy visionarios.
Poundmaker y Big Bear fueron encarcelados, el
primero murió días después de quedar libre y a
consecuencia del confinamiento, las nuevas
autoridades lo liberaron solamente porque no querían
que muriera en el presidio.
Los pueblos aborígenes del mundo elegían de
líderes a quienes probaban ser los más capaces, los
mejores, de la misma manera elegían a sus líderes
los pueblos del búfalo.
Historiadores canadienses que se han dedicado
a escribir sobre la historia de la gran pradera
(Western Canada) se han focalizado mayoritariamente
en la historia del hombre blanco, la colonización, la
creación del nuevo orden y control del territorio, la
historia de la policía del noroeste, del pionero agrícola
y ganadero, del ranchero. Luego, con el desarrollo del
ferrocarril que conecta a todo el Canadá y facilita el
desarrollo minero, esta ha sido la historia de interés.
Y, finalmente, otro foco ha sido la historia del
descubrimiento y explotación del petróleo y del gas y
del florecimiento de las ciudades de la pradera. Sólo
algunos historiadores excepcionales como Hugh
Dempsey, y trabajos
periodísticos como el de
D'Arcy Jenish, han
aportado al estudio de la
historia prestándole
atención a los pueblos
aborígenes que por miles
de años recorrieron estas
praderas, manteniendo un
equilibrio hoy día envidiable
con la naturaleza.
Blackfoot Crossing
Historical Park es
importante en cuanto a que sintetiza, dentro de un
área, la historia y manifestaciones culturales de un
pueblo aborígen. Ha de ser, seguramente, visitado por
miles de personas en los próximos tiempos y ha de
contribuir a la recuperación del orgullo y la dignidad
de este y otros pueblos aborígenes tan sólo por
existir allí enclavado en la pradera como un símbolo.
Canadá se presenta como un país con
procesos de colonización pacíficos, incluso justos,
pero los estudios históricos de quienes como
Dempsey proveen documentación y testimonios de
los mismos aborígenes sobre los abusos de los que
fueron víctimas, nos prueban lo contrario. Estos
abusos no han necesariamente terminado en nuestros
días. Los cimientos mismos de la sociedad
canadiense, como el de la mayoría de las sociedades
occidentales, son racistas. Además, hay
contradicciones que contribuyen al menosprecio de
los valores aborígenes, como ser el fuerte
individualismo prevaleciente frente al comunitarismo
aborígen.
Hay una serie de mitos que necesitan ser
cuestionados porque constribuyen a mantener una
imagen falsa de Canadá como país razonable, justo y
esencialmente diferente a los Estados Unidos en
cuanto al trato que le da a las minorías. Y, la historia
de los aborígenes esclarece que las diferencias entre
ambos países no son tales, en especial desde 1869,
pues hay una gran similitud entre la política de los
Estados Unidos y del Canadá con respecto a los
aborígenes. En ambos paises los aborigenes
resistieron el exterminio y encontraron estrategias
para sobrevivir como nación, pero esto fue más
gracias a su capacidad de resistencia y supervivencia
frente a los atropellos, que a la bondad de los estados
en los que sobrevivieron.
Dos imagenes para que reflexionemos: la
primera es la posición que Estados Unidos y Canadá
tomaron frente a la recientemente aprobada resolución
de las Naciones Unidas, la Declaración Universal de
Derechos Indígenas que les asegura derechos de
autodeterminación a los 300 millones de indígenas
que existen en el mundo. Resolución que ni Canadá
ni Estados Unidos, ni Australia ni Nueva Zelandia,
aprobaron y se negaron a reconocer, aún cuando fue
aprobada y aceptada por 143 países firmantes.
La otra es que el pasado 19 de septiembre fue
anunciada la implementación del Acuerdo sobre las
Escuelas Residenciales Indias. Esto es un paso
positivo que finalmente dió el gobierno canadiense en
favor de las víctimas de las escuelas residenciales y
después de muchos años de lucha por parte de
representantes aborígenes. Phil Fontaine, Jefe
Nacional de la Asamblea de las Primeras Naciones,
dijo: "Hoy, nuestros pensamientos están primero y por
encima de todo con los ex alumnos de las Escuelas
Residenciales Indias quienes han esperado por
décadas este momento. La Asamblea de las
Primeras Naciones ha
trabajado diligentemente
con y para estos ex
alumnos para asegurar
que el acuerdo es justo y
los envuelve a todos. No
es sólo una
compensación. Se trata
de ayudar a que la gente
sane. Se trata de justicia.
Se trata de reconciliación.
Este acuerdo ayudará a
las Primeras Naciones y
a Canadá a salirse de la
larga sombra de las
escuelas residenciales."
Por Mario R. Fernández