Alternativa Latinoamericana
      
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Alberta, Septiembre/September 2009
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ALTERNATIVA Latinoamericana
ECOLOGIA
ignorado, en parte
porque hemos confiado
demasiado en la
ciencia y la tecnología. Richard
Lamm, en su capitulo del libro "The
virtues of ignorance: complexity,
sustainability and the limits of
knowledge" argumenta esto.
Formas de vivir
Atendiendo a Martenson
entendemos que estamos
comprometidos con una forma de
vivir insostenible, que require fé
ciega en crecer (población,
mercado, consumo) aún cuando
hemos llegado a límites de
recursos, energías, y
sostenibilidad. La energía como
límite es interesante porque es
evidente que hemos llegado al
punto en que sólo será más
costosa y dificultosa de obtener, y
de que tenemos pocas alternativas
energéticas saludables
desarrolladas y estas también
implican que vivamos de otra
manera.
Al tiempo que todo apunta a la
necesidad de vivir y pensar de otra
manera, se continúa favoreciendo
ideologías suicidad, se sigue
promoviendo el crecimiento y se
invierte todo superavit allí donde no
se soluciona nada. Martenson
identifica cuatro posiciones en
cuanto a lo que nos está
sucediendo hoy: están quienes (a)
ven la situación en conexión a
ciclos económicos y esperan la
vuelta a la normalidad, que es
consumir igual que antes. Están
quienes (b) ven la situación como
una prolongada recesión, quizás
incluso una depresión, y pueden
plantear soluciones como las que
se adoptaron en 1930. Estan
quienes (c) ven la situación como
posible colapso financiero, lo que
es más serio. Y están quienes (d)
creen en la posibilidad de un
posible colapso del gobierno de los
EEUU. Sin importar demasiado
donde uno esté, explica que vale la
pena considerar que es lo que
podemos hacer para protegernos.
Plantéa un formato para actuar que
incluye la auto-determinación de la
situación personal, posibles
alternativas, y formula estrategias
que priorizan la acción. Es un
ejercicio que contribuye a
desarrollar mayor entendimiento de
la situación, y posibles opciones.
Es un ejercicio individualista,
incluso aunque Martenson plantéa
repetidamente que los desafíos a
enfrentar nos trascienden como
individuos. Martenson no puede ver,
debido a su propia formación
individualista, formas que
transciendan las acciones
individuales como la acción política
colectiva organizada.
Lo mas importante de su
presentación es el argumento de
que el paradigma económico
dominante, de crecimiento
constante, es insostenible. Lo hace
insostenible no sólo su
dependencia en petróleo y gas,
recursos en agotamiento e
irremplazables (ni energía nuclear
que el uranio es muy limitado, ni
solar ni eólea) sino también que
habitamos un medio ambiente
finito. Estamos experimentando el
estrés bio-sistémico: hemos
agotado suelos, océanos y otras
especies. Se suma a esto lo
evidenciado por la crisis financiera
de hoy: que muestra que el
paradigma dominante es
insostenible desde ese punto
también: la deuda total de los
EEUU, de 48 billones, significa que
cada persona en ese país debe
U$S 183.000 o más de U$S
700.000 por residencia. Y la deuda
pesa sobre el "futuro del trabajo
humano" pues tales níveles de
endeudamiento asumen un
crecimiento del Producto Interno
Bruto (PBI) de los EEUU aunque es
obvio que esto es imposible -
porque incluso los números del PIB
de hoy son dudosos e inflados. La
inevitable conclusión de Martenson
es el fin de este paradigma. Nos
adaptaremos a un mundo de
menos y lo haremos, explica,
voluntariamente o nos golpearemos
contra el muro y no tendremos otra
que adaptarnos. Los próximos 20
años van a ser muy diferentes de
los pasados 20 años. Podemos ver
esto como una transformación
fascinante o sufrir el fin de la
sociedad de consumo pero eso no
cambiará mucho que enfrentamos
una nueva realidad.
Otras formas...
Jorge Beinstein, el conocido
economista argentino, años atrás
notó que el consumo de los EEUU
estába desconectado de su
realidad económica: "los
americanos consumen, importan y
acumulan deuda como nunca
antes, animados por un gobierno
que imprime cerca de un billón y
medio de dólares cada año." El
resto del mundo, particularmente
Asia, toma esos dólares y los
cambia por bonos del tesoro de los
EEUU, lideando así con la deuda
fiscal americana. No se trata de
caridad, dice Beinstein, mantienen
vivo al mayor mercado del mundo
para sus productos. China y Japón
venden la mayoría de sus
productos en los EEUU. Y los
europeos invierten en los EEUU
enormes montos de su capital
excedente. Las finanzas se vuelven
más importantes para la economía
mundial porque pagan mejor,
aunque sean más arriesgadas que
otras inversiones: se llama
financiarización. Beinstein habla de
megacriis: deficits financieros
globales que en un 70% pertenecen
a los EEUU, declive del dólar
continuo aun cuando no emerge
substituto para él, crisis de energía
marcada , creciente brecha entre
pobres y ricos en todas partes,
crecientes gastos militares de
guerra como estrategia para
controlar los recursos de energía,
desintegración social -que en
EEUU se ve a través del número de
personas encarceladas, con ese
país en la cima con 25% del total
de la población carcelaria del
mundo. Son todas malas noticias
para Washington, que intenta
continuar a la cabeza del imperio.
Las malas nuevas financieras,
energéticas y militares se juntan, la
injección masiva de liquidez a
través de una gigantesca paga de
fianza a las instituciones
financieras no disipa los rumores
de colapso. Beinstein ve un
colapso lento pero inevitable, y
espera que el formato de mundo
que emerga sea más igualitario
pero sabe que puede ser también
más opresivo, jerárquico,
explotativo e inhumano. Al fin el
formato final dependerá de todos
nosotros, si acaso entendemos el
desafío que enfrentamos y lo
enfrentamos para crear un mundo
mejor. En su canción R.E.M. lo ha
dicho: "Es el fin del mundo que
conocemos..."
Hay recuerdos que quedan en
nosotros, muchos son vivencias
fuera de la familia, con otras
personas que nos rodearon o en
compañía de un perro o de un gato
o de otro animalito cualquiera que
acariciamos de niños o de adultos.
Pero los recuerdos que tienen que
ver con el medio ambiente y con las
actividades que realizamos en
nuestro medio, recuerdos de calles,
barrios, pueblos y ciudades,
bosques, desiertos y rios, forman
parte de nuestra identidad y
ecología misma, estamparon su
marca en nuestras vidas.
Mi apego a los ríos se debe a
que nací y viví, desde mis primeros
años hasta mi juventud, en un
pueblo cruzado por un río pequeño
y rodeado por otro grande e
imponente. Ambos ríos, junto con
otros ríos cercanos a mi pueblo,
fueron referentes geográficos muy
importantes para mi, tanto por la
llegada de sus aguas en invierno
como por la pesca en su aguas en
verano. El río grande, como lo
llamaban todos en el pueblo, era
ancho y de aguas muy claras,
correntosas, profundas, su lecho
pedregoso, sus orillas frondosas
llenas de helechos y arbustos eran
hogar de pequeños venados que
se mantenían distantes de la gente.
En el rio grande las truchas y
percas era abundantes, había
también crustáceos pequeños y
moluscos que yo usaba de carnada
cuando pescaba en bote o desde
la orilla.
De niño, y en mi primera
juventud, mis aventuras de verano
incluían recorridas de kilómetros
disfrutando de la frescura y la
calma de estos rios, en especial del
grande que llega hasta el mar. A
veces aventurabamos en bicicleta
hasta otros más distantes. Mi
pequeño bolso con algo de comer,
mis aperos de pesca -una lata de
conserva para enrrollar el hilo de
nylon o la lienza y mis anzuelos e
implementos para atraer y engañar
peces. Ni caña ni carrete, pero el
bolso volvía siempre con
"salmones" -como los llamabámos
por aquellos lugares a las truchas.
Desde que llegué a Canadá y su
inmenso territorio cruzado por una
veintena de ríos extensos me ha
preocupado siempre conocer los
ríos, comparándolos siempre con el
río grande de mi pueblo. Todos
perdían, aún cuando los ríos de las
Rocallosas son pequeños pero muy
hermosos, de aguas veloces y
cristalinas, nada igualaba al San
Pedro.
Hace tres décadas la pesca
era casi obligatoria, incluída
siempre entre las actividades
deportivas. Todo el mundo quería
pescar, y yo también -ahora con
Mas allá de los Rios
Mario R. Fernández
caña y con carrete y muchos otros
implementos, pero lograba pocos
resultados. A no ser que visitara los
"trophy lakes" que son lagos lejanos,
donde uno llega en avioneta, la
pesca era muy escasa. Se ha
pescado en exceso, o las aguas
están poluídas, han bajado los
niveles de muchos lagos y ríos y ha
aumentado la temperatura de las
aguas. Los peces se han vuelto mito.
Canadá que cuenta con mas de
890 mil kilómetros cuadrados de
aguas dulces, tiene cuatro grandes
cuencas en donde drenan sus ríos.
Tres de ellas van directamente al
océano, una a la bahía de Hudson -
y hay una pequeña cuenca que a
través de Estados Unidos termina en
el Golfo de México. El río más largo
es el Mackenzie con más de cuatro
mil kilómetros. Canadá es un país
inmenso con una población
relativamente baja (poco más de 33
millones) concentrada en el sur. Casi
todas sus aguas (dulces y saladas)
han recibido sin embargo el impacto
de la contaminación debido a la
industrialización, la explotación de
recursos naturales y los residuos de
sus habitantes.
Hace unos quince años, y por
motivos de trabajo, conocí Yukon en
el noroeste canadiense. Es un lugar
despoblado y montañoso, con ríos
preciosos y grandes soledades.
Venía temprano en la mañana
conduciendo un auto que entregaría
en el aeropuerto de Whitehorse, la
capital y el único pueblo importante
del Territorio. Tomaría un avión de
vuelta a casa despues de trabajar en
el poblado minero de Faro, hoy casi
desaparecido. Recuerdo haber
recorrido más de 200 kilómetros, de
un total de 500, sin haber visto a
nadie. Para mi sorpresa, en la cima
de mi camino encontré la vista
espectacular del río Yukon, que
nace en las montañas y termina en
Alaska. Es, quizas, el río más limpio
del país. Sus aguas verdes son
cauce del misterioso viaje de los
salmones del Pacífico, a su lugar de
procreación y muerte. Los pueblos
aborígenes han recorrido por miles
de años incansables sus riberas.
Desde la altura pude apreciar el río
cubierto de una niebla liviana y lleno
de pájaros que cruzaban sus orillas
arboleadas de pinos pequeños -que
por falta de luz en invierno no
alcanzan nunca gran altura. Un
escenario increible al que mis ojos y
percepción respondieron no dejando
escapar nada. Con emoción
contemplé esta escena calma y
equilibrada que no olvidé jamás.
Al otro extremo del rio Yukon,
están los otros, los ríos
contaminados, y a los que
constantemente se les
usurpa el agua lo que
predice su final.
"Tenemos el poder de conectar los ríos a nosotros en
nuestras conciencias, en cualquier lugar en que nos
encontremos," Vandana Shiva.
Fresco: El agua, Origen de la Vida, Diego Rivera,
1951
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